27 Diciembre 2006 Seguir en 
Bagdad.- Una corte de apelaciones iraquí ratificó la sentencia a muerte dictada contra Saddam Hussein por una matanza de 148 chiítas, perpetrada en 1982. La condena a morir en la horca podrá ser ejecutada a partir de hoy, informó el vocero del tribunal de apelaciones tras confirmar la sentencia. El gobierno deberá escoger la fecha dentro de 30 días, afirmó ayer el juez del tribunal, Aref Shahin.
El presidente iraquí, Jalal Talabani, y los dos vicepresidentes deben pronunciarse a tal efecto. Luego, Saddam y el resto de los condenados -su medio hermano Barzan al Tikriti, ex jefe de los servicios de Inteligencia; y el ex titular del tribunal revolucionario, Awad al Bandar- serán ejecutados. Talabani se opone a la pena de muerte, pero en el pasado ha delegado en un vicepresidente la firma de sentencias de pena capital, un trámite legalmente aceptado. Según la ley vigente en Irak, la sentencia es irrevocable.
Además, la ley penal iraquí establece que los otros juicios que se le siguen a Saddam se detienen automáticamente a partir de la aplicación de la pena de muerte. El derrocado presidente y otros colaboradores estaban siendo juzgados por las campañas militares de Anfal en el Kurdistán (norte) entre 1987 y 1988, que les costó la vida a unos 180.000 kurdos.
Fallas procesales
Expertos en derechos humanos de la ONU han pedido al gobierno que no ejecute la pena de muerte, por entender que el juicio contra Saddam tuvo fallas graves. El abogado del presidente depuesto, Jalil Dulaimi, dijo que la decisión del tribunal era previsible, y reiteró su denuncia de que este fue un proceso político. Saddam, de 69 años, fue condenado en primera instancia el 5 de noviembre, dos días antes de las últimas elecciones legislativas de Estados Unidos, país que lideró la invasión de Irak en marzo de 2003. La sentencia por crímenes contra la humanidad fue impuesta por un tribunal creado por la autoridad estadounidense en Irak, razón por la cual la defensa cuestionó la imparcialidad de sus miembros. Por su parte, la Casa Blanca afirmó que la condena era un hito para los iraquíes y que el proceso fue justo.
Chiítas contra sunnitas
Mientras, milicias chiítas mataron ayer a decenas de sunnitas en un barrio de Bagdad. A su vez, un triple ataque triple con coches bomba en una zona chiíta provocó la muerte de 16 personas. Asimismo, seis soldados estadounidenses murieron en combate, con lo cual la cifra oficial de bajas se elevó a 2.978, cinco más que el número de civiles muertos en los ataques del 11 de setiembre de 2001. Unos cien soldados estadounidenses han fallecido este mes, por lo que resulta ser el más letal luego de los 106 muertos registrados en octubre. (Télam-Reuter)
El presidente iraquí, Jalal Talabani, y los dos vicepresidentes deben pronunciarse a tal efecto. Luego, Saddam y el resto de los condenados -su medio hermano Barzan al Tikriti, ex jefe de los servicios de Inteligencia; y el ex titular del tribunal revolucionario, Awad al Bandar- serán ejecutados. Talabani se opone a la pena de muerte, pero en el pasado ha delegado en un vicepresidente la firma de sentencias de pena capital, un trámite legalmente aceptado. Según la ley vigente en Irak, la sentencia es irrevocable.
Además, la ley penal iraquí establece que los otros juicios que se le siguen a Saddam se detienen automáticamente a partir de la aplicación de la pena de muerte. El derrocado presidente y otros colaboradores estaban siendo juzgados por las campañas militares de Anfal en el Kurdistán (norte) entre 1987 y 1988, que les costó la vida a unos 180.000 kurdos.
Fallas procesales
Expertos en derechos humanos de la ONU han pedido al gobierno que no ejecute la pena de muerte, por entender que el juicio contra Saddam tuvo fallas graves. El abogado del presidente depuesto, Jalil Dulaimi, dijo que la decisión del tribunal era previsible, y reiteró su denuncia de que este fue un proceso político. Saddam, de 69 años, fue condenado en primera instancia el 5 de noviembre, dos días antes de las últimas elecciones legislativas de Estados Unidos, país que lideró la invasión de Irak en marzo de 2003. La sentencia por crímenes contra la humanidad fue impuesta por un tribunal creado por la autoridad estadounidense en Irak, razón por la cual la defensa cuestionó la imparcialidad de sus miembros. Por su parte, la Casa Blanca afirmó que la condena era un hito para los iraquíes y que el proceso fue justo.
Chiítas contra sunnitas
Mientras, milicias chiítas mataron ayer a decenas de sunnitas en un barrio de Bagdad. A su vez, un triple ataque triple con coches bomba en una zona chiíta provocó la muerte de 16 personas. Asimismo, seis soldados estadounidenses murieron en combate, con lo cual la cifra oficial de bajas se elevó a 2.978, cinco más que el número de civiles muertos en los ataques del 11 de setiembre de 2001. Unos cien soldados estadounidenses han fallecido este mes, por lo que resulta ser el más letal luego de los 106 muertos registrados en octubre. (Télam-Reuter)
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