26 Diciembre 2006 Seguir en 
Una salida hasta el quiosco se convirtió en una pesadilla de dolor y desconcierto para Fanny Elizabeth Rueda.
Ayer a las 14, la joven, de 15 años, recibió un disparo en el abdomen, cuando se dirigía a comprar cigarrillos para su madre. El hecho ocurrió mientras la adolescente caminaba hacia un negocio cercano a su casa, en el barrio San Agustín. La bala le perforó el intestino y tuvo que ser intervenida quirúrgicamente.
Adolfo Rueda, padre de la adolescente herida, comentó que su hija alcanzó a contar a sus familiares que había escuchado un estruendo -“como si fuera el estallido de un cohete”-, y que, luego, sintió un intenso ardor en el estómago.
“Salió a comprar cigarrillos para su madre y cuando regresó a la casa estaba baleada”, manifestó acongojado el hombre, de 41 años en el hospital Padilla.
Cuando la madre de Fanny, Liliana Olivera (de 32 años), la recibió en su casa, vio la sangre y advirtió que el dolor que sentía su hija se debía a que había recibido un disparo.
La chica fue trasladada de urgencia al Hospital Padilla, desde donde se la derivó más tarde al Centro de Salud.
En ese centro asistencial, los médicos operaron a la joven para tratar de extraerle el proyectil que le habría perforado el intestino. Anoche se encontraba estable.
Hasta el momento se desconoce desde dónde partió el disparo que hirió a la joven.
Ayer a las 14, la joven, de 15 años, recibió un disparo en el abdomen, cuando se dirigía a comprar cigarrillos para su madre. El hecho ocurrió mientras la adolescente caminaba hacia un negocio cercano a su casa, en el barrio San Agustín. La bala le perforó el intestino y tuvo que ser intervenida quirúrgicamente.
Adolfo Rueda, padre de la adolescente herida, comentó que su hija alcanzó a contar a sus familiares que había escuchado un estruendo -“como si fuera el estallido de un cohete”-, y que, luego, sintió un intenso ardor en el estómago.
“Salió a comprar cigarrillos para su madre y cuando regresó a la casa estaba baleada”, manifestó acongojado el hombre, de 41 años en el hospital Padilla.
Cuando la madre de Fanny, Liliana Olivera (de 32 años), la recibió en su casa, vio la sangre y advirtió que el dolor que sentía su hija se debía a que había recibido un disparo.
La chica fue trasladada de urgencia al Hospital Padilla, desde donde se la derivó más tarde al Centro de Salud.
En ese centro asistencial, los médicos operaron a la joven para tratar de extraerle el proyectil que le habría perforado el intestino. Anoche se encontraba estable.
Hasta el momento se desconoce desde dónde partió el disparo que hirió a la joven.







