26 Diciembre 2006 Seguir en 
Volvía de saludar a sus parientes y, en el camino, lo asesinaron. Un hombre murió ayer tras ser baleado a pocos metros de su casa, en pasaje Bereta 487, barrio Alejandro Heredia.
A las 7, Héctor Marcelo Caro, de 30 años, fue encontrado inconsciente por una vecina sobre las vías ubicadas a la altura de calle 9 de Julio 3000. La mujer dio aviso al padre del muchacho, Agustín Caro, de 58 años, quien lo llevó en su automóvil al Hospital Padilla, donde falleció a las 8.
Según Julio Pereyra, médico de guardia del nosocomio, Caro recibió un disparo en la parte superior del hombro derecho, lo que le causó una hemorragia interna muy grave. Según la Policía, la investigación sería muy compleja, ya que el joven se encontraba solo en el momento de la agresión. “Aunque ya se manejan algunas hipótesis, debemos esperar los resultados de la autopsia para tener un panorama más detallado”, dijo el comisario Angel Ricardo Ledesma, de la seccional 9a. Los familiares de Cano estaban conmocionados por lo sucedido. “No sabemos nada, todavía estamos en el aire. Aún no lo podemos creer“, dijo Hugo Cano, de 53 años, tío de la víctima. Según dijeron sus parientes, el joven baleado se ganaba la vida haciendo changas, estaba casado, y era padre de tres hijos, de 6, 3 y 1 año, respectivamente.
A las 7, Héctor Marcelo Caro, de 30 años, fue encontrado inconsciente por una vecina sobre las vías ubicadas a la altura de calle 9 de Julio 3000. La mujer dio aviso al padre del muchacho, Agustín Caro, de 58 años, quien lo llevó en su automóvil al Hospital Padilla, donde falleció a las 8.
Según Julio Pereyra, médico de guardia del nosocomio, Caro recibió un disparo en la parte superior del hombro derecho, lo que le causó una hemorragia interna muy grave. Según la Policía, la investigación sería muy compleja, ya que el joven se encontraba solo en el momento de la agresión. “Aunque ya se manejan algunas hipótesis, debemos esperar los resultados de la autopsia para tener un panorama más detallado”, dijo el comisario Angel Ricardo Ledesma, de la seccional 9a. Los familiares de Cano estaban conmocionados por lo sucedido. “No sabemos nada, todavía estamos en el aire. Aún no lo podemos creer“, dijo Hugo Cano, de 53 años, tío de la víctima. Según dijeron sus parientes, el joven baleado se ganaba la vida haciendo changas, estaba casado, y era padre de tres hijos, de 6, 3 y 1 año, respectivamente.







