La lluvia apaciguó la fiebre de las fiestas
Una Navidad tranquila y con pocos fuegos artificiales. Los festejos de Nochebuena en Tucumán no registraron numerosos incidentes por quemaduras con cohetes ni heridos por grescas entre alcoholizados. Entre los casos más graves, una niña perdió la visión y a un menor le amputaron los cinco dedos de su mano derecha.
24 Diciembre 2006 Seguir en 
Los hospitales de la capital disfrutaron de una Navidad tranquila. Los médicos que estaban de guardia coincidieron en que los pocos pacientes que ingresaron durante la madrugada tenían heridas leves. Los facultativos informaron que el número de atenciones fue considerablemente menor al de años anteriores.
Hoy a la mañana, en los pasillos del Hospital Padilla, el silencio y la calma daban cuenta de la afirmación de los profesionales. "Creo que el cierre de los boliches aportó para que este año hubiera menos accidentes, fue una jornada bastante tranquila", explicó a LA GACETA el doctor Julio Pereira.
El médico de guardia informó, además, que el 95 % de los pacientes que ingresó en Nochebuena estaba alcoholizado y -a consecuencia de los excesos con la bebida- había sufrido otros incidentes.
También los galenos del Centro de Salud indicaron que atendieron a muchas personas en estado de ebriedad.
Finalmente, médicos del Hospital de Niños aseveraron que atendieron a pocos chicos. Entre los casos más graves, una niña de seis años perdió la visión en uno de sus ojos y a un pequeño debieron amputarle los cinco dedos de su mano derecha, debido a las severas heridas que sufrió por el mal uso de la pirotecnia.
Entre los casos de gravedad también se encontraba en pequeño Brando Damián Ibáñez, de 12 años, que fue internado ayer con una herida de bala en su pierna. El chico, domiciliado en Alsina 1.800, estaba jugando con un arma y se le escapó un disparo, según informó la Policía.
Hoy a la mañana, en los pasillos del Hospital Padilla, el silencio y la calma daban cuenta de la afirmación de los profesionales. "Creo que el cierre de los boliches aportó para que este año hubiera menos accidentes, fue una jornada bastante tranquila", explicó a LA GACETA el doctor Julio Pereira.
El médico de guardia informó, además, que el 95 % de los pacientes que ingresó en Nochebuena estaba alcoholizado y -a consecuencia de los excesos con la bebida- había sufrido otros incidentes.
También los galenos del Centro de Salud indicaron que atendieron a muchas personas en estado de ebriedad.
Finalmente, médicos del Hospital de Niños aseveraron que atendieron a pocos chicos. Entre los casos más graves, una niña de seis años perdió la visión en uno de sus ojos y a un pequeño debieron amputarle los cinco dedos de su mano derecha, debido a las severas heridas que sufrió por el mal uso de la pirotecnia.
Entre los casos de gravedad también se encontraba en pequeño Brando Damián Ibáñez, de 12 años, que fue internado ayer con una herida de bala en su pierna. El chico, domiciliado en Alsina 1.800, estaba jugando con un arma y se le escapó un disparo, según informó la Policía.
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