Los daños que se causaron a "El grito" son irreparables

La famosa pintura de Edvard Munch que fue recuperada por la policía luego de dos años, sufrió pérdidas de color por la humedad. La obra "Madonna" tiene grietas y pequeños agujeros. La experta Cecilia Barrionuevo asegura que se debe intervenir lo menos posible en la pintura.

OBRA MAESTRA. El artista noruego realizó cuatro versiones de este trabajo, y también una litografía.
OBRA MAESTRA. El artista noruego realizó cuatro versiones de este trabajo, y también una litografía.
23 Diciembre 2006
Oslo.- Los daños causados por los ladrones que se llevaron el famoso cuadro "El grito", del noruego Edvard Munch (1863- 1944), son irreparables, según informó la radio de Noruega.
Expertos del Museo de Oslo han llegado a esa conclusión tras meses de análisis. La obra fue robada el 22 de agosto de 2004 junto con otra del mismo artista, "Madonna", a punta de pistola en el museo dedicado al artista en la capital noruega. Los dos cuadros, con un valor estimado de 90 millones de euros (118 millones de dólares), fueron arrancados de sus marcos por los ladrones enmascarados en medio de la huida y fueron recuperados dos años después. Sin embargo, los daños son mínimos y los visitantes del museo no los notarán, según los expertos. "El grito" ha sufrido pequeñas pérdidas de color a causa de la humedad a la que estuvo sometido y no es posible arreglarlo, según los expertos. Pequeñas grietas y agujeros en el "Madonna" exigirán trabajos muy arduos de reparación. Las dos piezas, creadas en 1893 y 1894, están consideradas obras maestras del expresionismo temprano.
Tres noruegos fueron condenados a penas de cárcel de entre cuatro y ocho años por el robo. No se pidió nunca el pago de rescate por los cuadros. En opinión de la policía el espectacular robo se llevó a cabo para "mantener ocupados" a los agentes y distraerlos de otro robo realizado poco antes en un banco.
Desde el pasado agosto, los cuadros estaban siendo tratados por los expertos del Museo Munch de Oslo.
El artista realizó cuatro versiones de "El grito". El original, de 1893 (con unas dimensiones de 91 x 73,5 centímetros), mediante una técnica de óleo y pastel sobre cartón, está expuesto en la Galería Nacional de Oslo. La segunda, en témpera sobre cartón, se exhibió en el Museo Munch hasta que fue robado, en el 2004. La tercera pertenece también al museo y la cuarta es propiedad de un particular.
Para responder al interés del público, Munch realizó también una litografía, en 1985, que permitió imprimir el cuadro en revistas y periódicos.
En una nota escrita en 1886, Munch recuerda la situación que daría origen al cuadro. "Iba caminando con dos amigos por el paseo y el sol se ponía; el cielo se volvió de pronto rojo y yo me paré; cansado me apoyé en una baranda; sobre la ciudad y el fiordo oscuro azul no veía sino sangre y lenguas de fuego; mis amigos continuaban su marcha y yo seguía detenido en el mismo lugar temblando de miedo - y sentía que un alarido infinito penetraba toda la naturaleza".
"El restaurador es sólo un técnico, no es el artista"

"Los daños que recibe una obra son como las cicatrices de un cuerpo. Forman parte de su historia. Por eso, el criterio universal a la hora de realizar una restauración es intervenir lo menos posible sobre la pintura". La afirmación pertenece a la restauradora tucumana Cecilia Barrionuevo, que se especializó en esta disciplina en la Universidad Complutense de Madrid. Según la experta, el criterio a seguir cuando se encara una restauración varía en cada país y en cada museo. "Hay países donde los trabajos se realizan en forma más certera y otros, como en Inglaterra, donde se prefiere dejar a la obra con sus ?cicatrices?. En Londres, por ejemplo, pude ver un cuadro de Manet que tenía algunos daños que los restauradores decidieron dejar a la vista. No hay que olvidar que un restaurador es sólo un técnico, no es el artista", comentó.
Claro que, en el caso de "El grito", o la "Madonna", habría que analizar el tipo de daño que sufrieron. "Si los expertos dicen que el público no los notará, es porque no son daños importantes. Y, cuando aseguran que son ?irreparables?, se refieren al hecho de que la pintura nunca más volverá a ser la misma", dijo. Y concluyó: "todo es recuperable. Y aquello que no se puede rescatar se convierte en reliquia y se la conserva como tal ".














Tamaño texto
Comentarios