Un chico de 5 años murió al recibir accidentalmente un tiro

Dos chicos de 9 y 5 años estaban jugando con una escopeta en una casa. El menor de ellos falleció. Conmoción en la familia.

ACONGOJADA. Claudia Tapia, la madre de Gonzalo, en el hospital.  LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
ACONGOJADA. Claudia Tapia, la madre de Gonzalo, en el hospital. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
22 Diciembre 2006
El juego no pudo haber terminado peor. Ayer, un niño de 9 años mató, en un confuso episodio, a otro de 5, cuando estaban en una casa de El Colmenar manipulando la escopeta del padre de uno de ellos.
La tragedia sucedió a las 15, cuando Gonzalo Joel Cisterna, de 5 años, había ido a la casa de su vecino de 9, cuya identidad no se da a conocer por motivos legales.
Al parecer, el mayor de los chicos quiso mostrarle a Cisterna la escopeta calibre 14 de su padre, aprovechando que este no se encontraba en casa.
En esas circunstancias y por razones que aún no se determinaron, al niño se le habría escapado un disparo, que impactó en el abdomen de Gonzalo.
"No sé cómo fue. El estaba jugando en la esquina y un chiquito vino a avisarme lo que había pasado", dijo consternada Claudia Tapia, madre del niño baleado.
A las 15.25, Cisterna ingresó sin vida en el Hospital de Niños. Según el parte brindado por el doctor Gustavo Muzo, la bala perforó el abdomen del niño, y le causó una hemorragia masiva. "El fallecimiento se originó por un paro cardiorrespiratorio", informó el médico.
Familiares y vecinos del niño, reunidos en la puerta del Hospital de Niños, no podían creer lo sucedido. Se abrazaban consternados, llorando y tratando de encontrar consuelo.
"Yo estaba durmiendo, me avisaron y vine. Lo único que me dijeron es que le habían pegado un tiro. Se dice que fue el hijo de un vecino", dijo acongojado Francisco Cisterna, de 54 años, abuelo de Gonzalo. "En esa casa siempre hubo muertes, por el arma que tienen ahí. Ahora dicen que estaban jugando y se les escapó un tiro", dijo Olga Campos, de 45 años, otra familiar de la víctima.
El niño de 9 años, en tanto, fue entregado por su madre a la comisaría de El Colmenar. Si bien no se adoptaron medidas privativas de libertad contra el menor, se ordenó que se le realizaran exámenes psicológicos para determinar si, como se supone, se trató de un accidente.
En el caso actuó el oficial Pablo Coronel y el comisario Juan Carlos Sarría, ambos de El Colmenar.








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