19 Diciembre 2006 Seguir en 
Berlín.- La reposición de la controvertida puesta en escena de la ópera "Idomeneo", de Wolfgang Amadeus Mozart, en la Deutsche Oper de Berlín, sigue generando polémica y despertando susceptibilidades entre quienes consideran que viola los sentimientos religiosos.
Pocas horas antes de que la obra fuera repuesta en la Opera de Berlín, la policía se vio obligada a desplegar numerosos agentes para custodiar el teatro, ante el temor de que se produzcan incidentes.
"Jamás tuvimos que custodiar un teatro como esta vez", comentó el portavoz Bernhard Schodrowski, de la policía capitalina.
Las críticas a la puesta en escena de "Idomeneo", a cargo de Hans Neuenfels, llevaron a que en setiembre, la directora general de la Opera de Berlín, Kirsten Harms, suspendiera sus funciones, por temor a sufrir ataques de fanáticos religiosos.
En la versión de Neuenfels, el rey Idomeneo presenta las cabezas decapitadas de Poseidón, Jesús, Buda y Mahoma y las coloca en cuatro sillas.
Numerosos dirigentes de la comunidad musulmana de Berlín, especialmente invitados por las autoridades, se negaron a asistir a la función de reposición en la noche del lunes.
También las iglesias cristianas protestaron contra la obra. Para la obispo luterana Barbel Wartenberg-Potter, se trata de "un acto de menosprecio a la dignidad humana". Esa escena, afirmó, no tiene nada que ver con un debate sobre religión sino es únicamente una "provocación".
El presidente del Comité Central de los Católicos de Alemania, Hans Joachim Meyer, calificó la obra de "espectáculo antirreligioso", compartiendo la negativa de otros dirigentes religiosos de no asistir a la función. "No se trata de pedir tolerancia religiosa, porque significaría una falta de dignidad". (DPA)
Pocas horas antes de que la obra fuera repuesta en la Opera de Berlín, la policía se vio obligada a desplegar numerosos agentes para custodiar el teatro, ante el temor de que se produzcan incidentes.
"Jamás tuvimos que custodiar un teatro como esta vez", comentó el portavoz Bernhard Schodrowski, de la policía capitalina.
Las críticas a la puesta en escena de "Idomeneo", a cargo de Hans Neuenfels, llevaron a que en setiembre, la directora general de la Opera de Berlín, Kirsten Harms, suspendiera sus funciones, por temor a sufrir ataques de fanáticos religiosos.
En la versión de Neuenfels, el rey Idomeneo presenta las cabezas decapitadas de Poseidón, Jesús, Buda y Mahoma y las coloca en cuatro sillas.
Numerosos dirigentes de la comunidad musulmana de Berlín, especialmente invitados por las autoridades, se negaron a asistir a la función de reposición en la noche del lunes.
También las iglesias cristianas protestaron contra la obra. Para la obispo luterana Barbel Wartenberg-Potter, se trata de "un acto de menosprecio a la dignidad humana". Esa escena, afirmó, no tiene nada que ver con un debate sobre religión sino es únicamente una "provocación".
El presidente del Comité Central de los Católicos de Alemania, Hans Joachim Meyer, calificó la obra de "espectáculo antirreligioso", compartiendo la negativa de otros dirigentes religiosos de no asistir a la función. "No se trata de pedir tolerancia religiosa, porque significaría una falta de dignidad". (DPA)
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