Esperan una invasión de mecheras en el centro

La Policía diagramó un operativo especial para intentar el ataque de descuidistas que aprovechan las congestiones. Comerciantes y transeúntes advierten que es difícil enfrentar a las ladronas. Los problemas legales.

UNA MULTITUD. Las calles del microcentro estarán repletas de personas que quieren realizar sus compras. Allí es donde actúan las mecheras. LA GACETA / FRANCO VERA
UNA MULTITUD. Las calles del microcentro estarán repletas de personas que quieren realizar sus compras. Allí es donde actúan las mecheras. LA GACETA / FRANCO VERA
18 Diciembre 2006
Se acercan las Fiestas y miles de personas invaden el microcentro para hacer las compras de fin de año. Es el mes en el que los comerciantes tienen más trabajo, pero también hay otras personas que aprovechan estas fechas: mecheras y punguistas invaden el microcentro amparándose en la multitud. Según la Policía, en esta época del año los delitos de este tipo se incrementan en un 300 %.
"Ingresan a los comercios en momentos en que hay gran cantidad de clientes y sustraen prendas, vulnerando los controles que hay en las puertas de muchos comercios", explicó el comisario Víctor Pacheco, segundo jefe de la Dirección de Patrulla Urbana. El funcionario, a cargo del operativo de seguridad "Felices Fiestas", indicó que por esa razón se aumentó en un 50 % el número de policías en las calles. Controlar a este tipo de delincuentes no es sencilla, ya que el hurto es un delito excarcelable, por lo que la Justicia se ve obligada a dejarlas en libertad incluso si hay pruebas en su contra. "La principal diferencia para la ley entre robo y hurto es que en el primero se presenta algún tipo de violencia, ya sobre los objetos robados o ya sobre la persona que sufre el atraco. El hurto, en cambio, consiste en la apropiación indebida del objeto sin que su dueño se dé cuenta y sin generar más daño que el hurto mismo. Esta distinción legal favorece la modalidad de trabajo de las mecheras", explicó el abogado Carlos Picón.
Alguno de los comerciantes, en tanto, admiten que no saben cómo actuar. Paola, de 34 años, empleada de una casa de prendas femeninas ubicada en Mendoza al 600, reconoció que, por lo general, saben quiénes son las mecheras, pero que lo único que pueden hacer es estar pendientes de ellas para poder proteger la gente y la mercadería. "No nos atrevemos a denunciarlas, ya que nos amenazan y nos insultan", indicó. Soledad, de 22 años, empleada de un comercio ubicado en Muñecas al 100, señaló que las mecheras entran al negocio muy seguido. "Pero hay que tratarlas bien, porque son muy violentas. Lo único que podemos hacer es controlar el probador o tratar de pedirles que se vayan", añadió. Otros advirtieron que conocen a las mecheras, y que ya tienen diagramado un operativo de seguridad para cuando ellas se presentan. "Sin hacer demasiado escándalo, las obligamos a que se vayan. No es fácil, pero no podemos permitir que pongan en peligro nuestro comercio y a nuestros clientes", dijo el encargado de una tienda de ropas.
Los peatones, por su parte, también son presas fáciles de las mecheras. Graciela Serra, de 48 años, contó que, en una ocasión, le robaron dentro de una tienda. "Fue un muy mal momento. Me abrieron la cartera con una navaja, pero yo no me di cuenta hasta que llegué a mi casa. Denuncié en el local, pero no tuve resultados", contó. La mujer admitió que desde ese incidente es mucho más precavida y que ahora está todo el tiempo atenta. "Ya no uso billetera y no pongo la plata en la cartera", aseguró. "Lo único que podemos hacer como mujeres es llevar la cartera bien pegada. Nos tenemos que arreglar por nuestra cuenta, porque el centro es muy inseguro para nosotros, porque hay mucha gente", añadió Nora, de 59 años.
Desde el 6 la Policía está llevando a cabo un operativo de prevención de robos en el microcentro. Hasta el momento fueron detenidas 15 personas acusadas de intentar robar prendas en distintos comercios. Además, se logró detener a otras 12 que merodeaban en el microcentro y que cuentan con antecedentes de este tipo de delitos. El comisario Pacheco pidió a comerciantes y peatones que se acerquen a los agentes cuando vean algo sospechoso. Para este operativo se dispuso que más de 500 uniformados vigilen el micro y el macrocentro. Con ellos colaborarán personal de la Dirección de Investigaciones y policías en motocicletas, que intentarán prevenir los arrebatos. El operativo terminará el 8 de enero.

Consejos para evitar ataques en medio de las aglomeraciones

- Llevar la cartera hacia adelante, pegada al cuerpo.
- No llevar el celular en la cintura.
- No dejar a la vista las joyas.
- No contar dinero en lugares públicos.
- No guardar la billetera en bolsillos traseros.
- En un colectivo, prestar atención a las pertenencias y no dejar las carteras del lado del pasillo.
- Al detenerse en el centro, desconfiar de los roces y no descuidar los bolsos ni carteras.
- Al circular a pie, elegir una calle con tráfico de frente para tener capacidad de reacción y evitar la acción de motoarrebatadores.
- Cargar bolsos y paquetes del lado de adentro de la vereda, nunca del lado del cordón.
- Circular por calles potencialmente seguras (iluminadas, pavimentadas, con edificación), para ser utilizadas a modo de corredor de seguridad.
- Si observa una persona sospechosa avise a la Policía. Si es posible, anote sus características físicas, y si circulan en un vehículo, las características de este y su chapa patente para informar a la Policía.
- Ante la presencia de una persona sospechosa, hágale sentir que es observada. Esta actitud puede ser disuasiva, pero debe asumirse con precaución.

Las distintas modalidades

- PUNGUISTAS.- No ejercen violencia cuando roban. Con frecuencia, trabajan en los colectivos en horario pico y en el microcentro.

- MECHERAS.- Se mueven en grupos para despistar. Suelen robar dinero de las carteras y prendas u objetos de los comercios.

- ARREBATADORES.- Nunca actúan solos. Suelen arrancar relojes y carteras. Actúan en las aglomeraciones.

- DESCUIDISTAS.- Se mezclan con el público esperando el descuido de las personas respecto de su cartera o de su billetera.

















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