Ildo Patriarca, un conquistador que lleva el acordeón como estandarte de la música popular

El reconocido acordeonista cordobés actuó con su orquesta en el shopping de Yerba Buena, con un repertorio que abarcó casi todos los estilos y tendencias. Una entrevista a fondo con el virtuoso músico.

COMPLETO. El Coro Alter fue parte del atractivo para quienes paseaban. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
COMPLETO. El Coro Alter fue parte del atractivo para quienes paseaban. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
18 Diciembre 2006
La figura del intérprete creció, y su aura se expandió a medida que las notas que emergieron de su acordeón ganaron los oídos de la concurrencia. También el reportorio fue amplio, como el proyecto que desde hace varios años divulga por el mundo. Ildo Patriarca, exponente de un virtuosismo y de una técnica impecables, sedujo con el sonido suntuoso y bien articulado de su instrumento. El público disfrutó de su arte el sábado en el salón central del shopping de Yerba Buena.
El músico cordobés, que a los ocho años fue hechizado por el acordeón, interpretó, con una digitación casi perfecta y un fraseo irreprochable, composiciones del tango tradicional o de la música ciudadana de vanguardia de Astor Piazzolla, para luego continuar con creaciones del folclore nacional, el jazz, la canción popular francesa, la música española y la clásica.Todas ellas, por supuesto, con arreglos personales y en el estilo que caracteriza al músico.
Patriarca nació en La Carlota el 10 de mayo de 1939, pero desde los nueve años se radicó en Alejandro Roca, donde aún vive. El músico admirado por sus pares y amigos, como Raúl Barboza y el brasileño Luis Carlos Borges, entre otros, dialogó sin tapujos con LA GACETA.

-¿Cree que su música es más difundida y valorada en el exterior?
-Una parte importante de mi trayectoria la desarrollé en diferentes paises de Europa -Francia y España, entre otros-, Canadá, algo de Estados Unidos, los países vecinos como Bolivia, Paraguay; Brasil es al que más veces fui: entre 14 o 15 veces, creo. Además, es una cosa normal cuando uno no está en el rubro popular. Es más difícil llegar con un material distinto. Porque al público que le pueda interesar ese tipo de propuestas siempre es menor que el masivo. Pero a eso lo tengo asumido. La vida me regaló poder hacer lo que yo quería hacer. Lo demás no me preocupa demasiado. Porque, para empezar, no soy comerciante de la música. Para mí la música está en primer lugar, y lo demás que venga como venga. Hoy muchos priorizan el comercio a través de la música y no lo que le venden a la gente.

-¿Entonces, usted no vive de la música?
-Actualmente, sí. A partir del año 1991, tuve que optar por hacer esto como corresponde o seguir con la actividad que tenía antes: la agropecuaria. Preferí la música. Y es un privilegio el que a uno le paguen por hacer lo que más le gusta. Pero, en mi caso, era una inquietud postergada. Cuando tuve la oportunidad, la aproveché.

-¿Cual es la temática de su música?
-Más que una temática es un proyecto. Yo creo que el destino tiene estas cosas. Terminé haciendo lo que nunca me animaba a hacer: difundir el acordeón solista como instrumento de concierto en auditorio. Una figura que no estaba instalada en nuestro país, en nuestra sociedad. El acordeón es uno de los instrumentos más completos que tenemos. Y es el que menos se ha mostrado a esos niveles porque siempre fue relegado a la música festiva, a la serenata, a la fiesta de familia...

-A la música del litoral argentino...
-También, pero la música del litoral tiene muy buenos intérpretes. Quizás sean los más desarrollados de este instrumento que ha tenido la música popular argentina. Hay varios que son talentosos, para tenerlos en cuenta como Tarrago Ross, Spasiuk, incluidos Dudi y Nini Flores. Ellos son los mejores cultores del chamamé, desde el punto de vista musical. Después el público popular a lo mejor no los entiende o no los acepta por una razón de que quieren lo que han conocido antes y siempre, y se inclinan por eso. Hay que respetar al público porque tiene su gusto. Tarrago, aparte de músico, también es muy buen autor, Raúl Barboza ya sabemos quién es. En fin, hay varios. Muchos son intérpretes que aún no llegaron a ser conocidos o se los conoce sólo localmente. No obstante ello, hay que tenerlos en cuenta.

-¿Interpreta las partituras originales o lo hace con algún arreglo?
-Por lo general todos los temas que elijo para mi repertorio primero los interpreto a como a mí me gustaría escucharlos. Por eso no me ajusto a una partitura sino que a la mayoría las arreglo y las adapto a mi gusto y a mi estilo personal. Hago mi versión.

-¿Raúl Barboza influyó en su formación musical?
-Raúl, aparte de ser mi amigo, es el acordeonista que -sin ninguna duda- más apoyó mi proyecto desde que nos conocimos. Más allá de que a mí me ayudaron prácticamente todos: los folcloristas, los jazzistas, los tangueros. Soy afortunado porque he tenido un gran apoyo de mis pares.

-¿Pudo difundir su proyecto?
-Todavía no está impuesto pero hay una gran parte del público que empieza a saber de qué se trata. Pero enfrentar esto no fue nada fácil. Todo vino de la mano del maestro Domingo Federico. El me descubrió por accidente, y me impulsó para que empezara a mostrar lo que antes no me animaba. Mi trabajo hasta entonces había sido la actividad agropecuaria, y a través de esta oportunidad, logré mostrarme. Además, siempre pensé, y lo sigo haciendo, que los proyectos son para proponerlos a la gente. Ellos deciden. Es una cosa normal que les pasa a todos. Uno no puede pretender que la aceptación sea absoluta. Pero sí tiene y debe tratar de mostrar una propuesta distinta. Después, el público elige.

-¿Usted también interpreta música clásica?
-Algo hago. Más bien diría un poquito de cada género. Sobre todo para mostrar la aptitud del acordeón; la generosidad que tiene como instrumento protagonista y más como instrumento solista.

- ¿Que opina del folclore de fusión?
- Bueno, qué se yo. Hay cosas muy interesantes como en todos los géneros y rubros, y hay cosas que a mí no me llenan.

-¿Cuáles son los autores que más le agradan?
Hay un montón, si comenzamos a nombrarlos no nos va a alcanzar el tiempo. Empezando por Piazzolla, como músico y como creador hay que respetarlo mucho. No soy piazzollista o piazzollero, salvo algunas obras muy puntuales de él. Hay otras cosas que no me llegan. Creo que eso es algo natural, que tenemos que aceptar y no renegar de ese tipo de posiciones.
Ildo Patriarca grabó y difundió su música en Hollywood, en Francia y en Brasil, entre otros sitios, pero sigue viviendo en Alejandro Roca, un pueblo de 6.000 habitantes que está ubicado a 70 kilómetros de Río Cuarto, donde -según él mismo pregona- tiene la suerte de estar con su familia, ver a sus dos hijos y a sus dos nietos todos los días.






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