14 Diciembre 2006 Seguir en 
Hay algo que los cineastas saben desde que empezaron a narrar con la cámara: la religión es, en general, buen negocio. Sin ir demasiado lejos, en 2004, Mel Gibson se volvió multimillonario por producir "La Pasión de Cristo".
"El Nacimiento"está dirigida por una importante productora, Catherine Hardwicke, que logró reconocimiento como directora con el filme "A los 13".
En esta oportunidad, se trata de transformar una serie de episodios que en la Biblia se narran brevemente en una narración casi épica. El filme cuenta cómo María -Keisha Castle-Hughes, nominada al Oscar por su protagónico en "Jinete de Ballenas"- acepta la misión de ser madre del Redentor, su matrimonio con José (el guatemalteco Oscar Isaacs), y todo lo que sucede hasta los hechos del pesebre de Belén.
Lo que llama la atención -y es una de las cosas que se han señalado, para bien y para mal, en el filme- es la forma de la película como una historia épica y casi mágica. Y, también, ciertas libertades "históricas". Por ejemplo, que José es muy joven (según los textos bíblicos María se casa con el viudo José, un hombre en el final de su vida). O la personalidad decidida y casi aventurera de la joven virgen, que no es precisamente lo que se narra en los textos canónicos y que el cine explotó en reiteradas oportunidades, sobre todo en la poética "Jesús de Nazareth", de Franco Zefirelli.
El filme comenzó a pensarse cuando el éxito de "La Pasión de Cristo" demostró que había un enorme público ávido de ver temas religiosos. Gente que, por lo general -y en los Estados Unidos, en particular-, no concurre a las salas. No es extraño, entonces, que Hollywood haya buscado continuar con la temática.
Esta dramática película cuenta el peligroso viaje de una joven pareja que debe ir desde su hogar en Nazareth hasta Belén, el lugar ancestral de José, para registrarse en un censo ordenado por el Rey Herodes. Es un viaje de más de 160 kilómetros, a través de un terreno tramposo, que se hace más difícil aún por el embarazo de María. La aparición del arcángel Gabriel es uno de los pocos elementos sobrenaturales presentes, tratado aquí con el mismo pudoroso candor que fascinará a creyentes y ofuscará a incrédulos.
La película tiene algo de aventuras, efectos especiales, drama y un toque de comedia. Una mezcla que podría considerarse irresistible para el gran público.
"El Nacimiento"está dirigida por una importante productora, Catherine Hardwicke, que logró reconocimiento como directora con el filme "A los 13".
En esta oportunidad, se trata de transformar una serie de episodios que en la Biblia se narran brevemente en una narración casi épica. El filme cuenta cómo María -Keisha Castle-Hughes, nominada al Oscar por su protagónico en "Jinete de Ballenas"- acepta la misión de ser madre del Redentor, su matrimonio con José (el guatemalteco Oscar Isaacs), y todo lo que sucede hasta los hechos del pesebre de Belén.
Lo que llama la atención -y es una de las cosas que se han señalado, para bien y para mal, en el filme- es la forma de la película como una historia épica y casi mágica. Y, también, ciertas libertades "históricas". Por ejemplo, que José es muy joven (según los textos bíblicos María se casa con el viudo José, un hombre en el final de su vida). O la personalidad decidida y casi aventurera de la joven virgen, que no es precisamente lo que se narra en los textos canónicos y que el cine explotó en reiteradas oportunidades, sobre todo en la poética "Jesús de Nazareth", de Franco Zefirelli.
El filme comenzó a pensarse cuando el éxito de "La Pasión de Cristo" demostró que había un enorme público ávido de ver temas religiosos. Gente que, por lo general -y en los Estados Unidos, en particular-, no concurre a las salas. No es extraño, entonces, que Hollywood haya buscado continuar con la temática.
Esta dramática película cuenta el peligroso viaje de una joven pareja que debe ir desde su hogar en Nazareth hasta Belén, el lugar ancestral de José, para registrarse en un censo ordenado por el Rey Herodes. Es un viaje de más de 160 kilómetros, a través de un terreno tramposo, que se hace más difícil aún por el embarazo de María. La aparición del arcángel Gabriel es uno de los pocos elementos sobrenaturales presentes, tratado aquí con el mismo pudoroso candor que fascinará a creyentes y ofuscará a incrédulos.
La película tiene algo de aventuras, efectos especiales, drama y un toque de comedia. Una mezcla que podría considerarse irresistible para el gran público.
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