12 Diciembre 2006 Seguir en 
El consiguió lo que casi ningún hombre ha logrado: que después de cada función las mujeres le regalen flores. Y eso no se debe sólo a su talento para cantar. También lo ayudan su simpatía y esa extraña pero persistente manía de tratar al público casi como si fuera de su propia familia. A los 69 años, Raúl Lavié sigue siendo “El señor del tango”. Tanto, que anoche fue la estrella del espectáculo en homenaje al Día Nacional del Tango, que se realizó en el club Central Córdoba. El espectáculo, que congregó a una multitud de apasionados por el 2 x 4, iba a realizarse en la plaza Independencia pero, ante los pronósticos de lluvia, se trasladó al club.
Antes de salir a escena, Lavié conversó con LA GACETA en el hotel céntrico donde se aloja. Cálido, de hablar pausado y cordial, el intérprete -considerado uno de los diez mejores cantantes de tango de la historia- se refirió a su carrera y al desafío de cantar en distintos musicales. “Nadie me alentó para cantar. Lo del tango surgió espontáneamente. Debe ser porque crecí bajo el influjo de este género”, comentó el artista, cuyo verdadero nombre es Raúl Alberto Peralta. Pero, además del tango, también ejerció otras aristas del arte. De hecho, protagonizó mas de 30 obras de teatro y 20 películas entre las que se encuentran “Martín Fierro”, “El hombre de la mancha” y “Boquitas pintadas”, filme que lo consagró en el cine. Además, fue figura principal de la obra “Tango Argentino”, que obtuvo en Broadway cuatro nominaciones para los premios Tony. Y, como si eso fuera poco, compartió escenarios con importantes figuras del tango, como Astor Piazzolla, Héctor Stampone y Angel D’Agostino, entre otros. “Quién iba a decir que ese nene que tomaba la casa por asalto, se disfrazaba de guerrero y peleaba contra enemigos imaginarios, iba a interpretar años más tarde a personajes como el Quijote. Es un sueño que he podido cumplir”, dice.
Antes de salir a escena, Lavié conversó con LA GACETA en el hotel céntrico donde se aloja. Cálido, de hablar pausado y cordial, el intérprete -considerado uno de los diez mejores cantantes de tango de la historia- se refirió a su carrera y al desafío de cantar en distintos musicales. “Nadie me alentó para cantar. Lo del tango surgió espontáneamente. Debe ser porque crecí bajo el influjo de este género”, comentó el artista, cuyo verdadero nombre es Raúl Alberto Peralta. Pero, además del tango, también ejerció otras aristas del arte. De hecho, protagonizó mas de 30 obras de teatro y 20 películas entre las que se encuentran “Martín Fierro”, “El hombre de la mancha” y “Boquitas pintadas”, filme que lo consagró en el cine. Además, fue figura principal de la obra “Tango Argentino”, que obtuvo en Broadway cuatro nominaciones para los premios Tony. Y, como si eso fuera poco, compartió escenarios con importantes figuras del tango, como Astor Piazzolla, Héctor Stampone y Angel D’Agostino, entre otros. “Quién iba a decir que ese nene que tomaba la casa por asalto, se disfrazaba de guerrero y peleaba contra enemigos imaginarios, iba a interpretar años más tarde a personajes como el Quijote. Es un sueño que he podido cumplir”, dice.
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