11 Diciembre 2006 Seguir en 
LOS ANGELES.- La industria de los diamantes estuvo encantada cuando Marilyn Monroe los convirtió para siempre en "el mejor amigo de una mujer". Durante décadas, esa misma industria ha disfrutado de la conspicua presencia de sus piedras preciosas en el celuloide, donde han sido objeto de pasión, deseo y ambición criminal, desde la más cómica hasta la más violenta.
Pero ahora, Hollywood, con la película "Blood diamond" ("Diamante de sangre"), ha decidido mirar a uno de los aspectos más trágicos e injustos de ese comercio: el del tráfico en Africa de los llamados diamantes de conflicto, los vendidos por dictadores para financiar sangrientas y letales campañas militares contra insurgentes.
Lo hace con la magnificadora lupa que es tener a Leonardo DiCaprio como estrella del reparto. Y ante el temor de una peligrosa publicidad negativa, y en fechas de regalos navideños, la contraofensiva de la industria no se ha hecho esperar.
La superproducción dirigida por Edward Zwick llegó este fin de semana a las pantallas de Estados Unidos.
Tanto el Consejo Mundial de Diamantes como el Centro de Información de Diamantes han invertido millones de dólares en campañas y en 10 de los principales periódicos del país se ha comprado espacio para anuncios a toda página defendiendo que "más del 99% de la producción actual de diamantes proviene de fuentes libres de conflicto".
"No había anticipado una conmoción tan intensa", afirmó Leonardo DiCaprio. "Pero eso ocurre cuando uno toca situaciones como esta, basadas en hechos reales".
"Blood Diamond" tiene de telón de fondo la brutalidad de la guerra civil que en la década de los 90 vivió Sierra Leona y donde la explotación ilegal de diamantes sirvió para la compra de armamento y para pagar a la guerrilla.
DiCaprio es conocido como uno de los actores con conciencia del nuevo Hollywood, defensor del medio ambiente, pero la estrella asegura que nunca intentó rodar un filme con mensaje. Sus intenciones eran filmar "una buena película" capaz de hacer llegar una idea sin que el público sienta que le echan el sermón.
Al margen de la controversia, la crítica considera a "Blood Diamond" uno de los posibles contendientes al Oscar.
En la película, DiCaprio es Danny Archer, un ex mercenario de Zimbabue que cambia armas por diamantes y luego los saca ilegalmente del país para vendérselos a la casa Van de Kamp. Su paso por la cárcel le permite enterarse de la existencia de un extraño y valioso diamante rosa, y su búsqueda se convierte en su obsesión. Para localizarlo se relaciona con una periodista (Jennifer Connelly) y con el hombre que encontró y ha escondido la gema, un antiguo pescador (Djimou Hounsou), cuyo hijo es reclutado por la milicia. "Yo era como el resto de la gente: había oído algo sobre el tema, pero fue cuando llegué a Africa para preparar el papel, que escuché de primera mano las cosas que pasaban y empecé a aprender", añadió DiCaprio. (Especial)
Pero ahora, Hollywood, con la película "Blood diamond" ("Diamante de sangre"), ha decidido mirar a uno de los aspectos más trágicos e injustos de ese comercio: el del tráfico en Africa de los llamados diamantes de conflicto, los vendidos por dictadores para financiar sangrientas y letales campañas militares contra insurgentes.
Lo hace con la magnificadora lupa que es tener a Leonardo DiCaprio como estrella del reparto. Y ante el temor de una peligrosa publicidad negativa, y en fechas de regalos navideños, la contraofensiva de la industria no se ha hecho esperar.
La superproducción dirigida por Edward Zwick llegó este fin de semana a las pantallas de Estados Unidos.
Tanto el Consejo Mundial de Diamantes como el Centro de Información de Diamantes han invertido millones de dólares en campañas y en 10 de los principales periódicos del país se ha comprado espacio para anuncios a toda página defendiendo que "más del 99% de la producción actual de diamantes proviene de fuentes libres de conflicto".
"No había anticipado una conmoción tan intensa", afirmó Leonardo DiCaprio. "Pero eso ocurre cuando uno toca situaciones como esta, basadas en hechos reales".
"Blood Diamond" tiene de telón de fondo la brutalidad de la guerra civil que en la década de los 90 vivió Sierra Leona y donde la explotación ilegal de diamantes sirvió para la compra de armamento y para pagar a la guerrilla.
DiCaprio es conocido como uno de los actores con conciencia del nuevo Hollywood, defensor del medio ambiente, pero la estrella asegura que nunca intentó rodar un filme con mensaje. Sus intenciones eran filmar "una buena película" capaz de hacer llegar una idea sin que el público sienta que le echan el sermón.
Al margen de la controversia, la crítica considera a "Blood Diamond" uno de los posibles contendientes al Oscar.
En la película, DiCaprio es Danny Archer, un ex mercenario de Zimbabue que cambia armas por diamantes y luego los saca ilegalmente del país para vendérselos a la casa Van de Kamp. Su paso por la cárcel le permite enterarse de la existencia de un extraño y valioso diamante rosa, y su búsqueda se convierte en su obsesión. Para localizarlo se relaciona con una periodista (Jennifer Connelly) y con el hombre que encontró y ha escondido la gema, un antiguo pescador (Djimou Hounsou), cuyo hijo es reclutado por la milicia. "Yo era como el resto de la gente: había oído algo sobre el tema, pero fue cuando llegué a Africa para preparar el papel, que escuché de primera mano las cosas que pasaban y empecé a aprender", añadió DiCaprio. (Especial)
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