11 Diciembre 2006 Seguir en 
"Tienen el teatro de un país joven con energía y creatividad que tiene que explotar de nuevo; está lleno de esperanzas, y los tucumanos asumen riesgos". La afirmación no es de una entusiasta espectadora del teatro argentino, sino de Mar Rebollo Calzada, doctora en Filología Hispánica de la Universidad de Alcalá (España), donde ejerce como docente de Estudios Escénicos y Medios Audiovisuales.
Además, sabe de qué está hablando. Hace cuatro meses que recorre el país trabajando en una investigación sobre el teatro argentino, que aún antes de conocerlo en persona es para ella un caso atípico que merece que se le preste atención. "Hay filias y fobias, y yo tengo una filia especial por todo lo que sea argentino. Cuando hicimos el doctorado en Alcalá usaba muchos ejemplos de teatro argentino que recibía de conocidos o a través de internet", contó la docente.
Así fue que un día, en una de sus clases, una alumna argentina (Silvia Quírico, tucumana por decisión) se le acercó y de a poco empezó a dibujarse la posibilidad de conocer e investigar eso que tanto le apasionaba.
"Después de 2001 fue tremenda la cantidad de profesores y de gente de Argentina que llegaba a España, y aunque tenían mucha preparación, era difícil que se los absorbiera, porque todos querían trabajar y eran muchos a la vez", explicó Rebollo Calzada. Sin embargo, eso le permitió conocer directamente lo que se cocinaba del otro lado del Atlántico.
Claro que su viaje por Argentina (fue por Tucumán, Mendoza, Córdoba y Buenos Aires) modificó su percepción de la situación. "Cambió todo, ahora está cada cosa en su sitio; acá hay muchas realidades diferentes, una general, y después los teatros de cada lugar, que son diferentes... y me di cuenta de que me queda mucho más por ver", dijo.Una de las cosas que más la sorprendieron fue darse cuenta de que mientras "el teatro en España es muy viejo, con una tradición muy fuerte de teatro clásico en verso, el de Argentina es dinámico y muy vivo". Al respecto, agregó: "acá el teatro se grita, habla de lo que le pasa a la gente, aunque no sea en forma de realismo, sino desde la experimentación". Todo esto, dijo, le generó mucha angustia, por lo que resolvió trabajar en una comedia cuando regrese a su país.
Claro que también tiene críticas para el teatro tucumano. "Hay buenos directores y actores, pero está faltando base teórica, y es algo que tiene que ver con cuestiones personales y con las dificultades económicas que hay... lo fuerte acá, que es muy valioso, es la práctica, el coraje... los tucumanos se arriesgan; son capaces de tirarse a un precipicio, porque tienen una capacidad impresionante para asumir riesgos", señaló.
Además, sabe de qué está hablando. Hace cuatro meses que recorre el país trabajando en una investigación sobre el teatro argentino, que aún antes de conocerlo en persona es para ella un caso atípico que merece que se le preste atención. "Hay filias y fobias, y yo tengo una filia especial por todo lo que sea argentino. Cuando hicimos el doctorado en Alcalá usaba muchos ejemplos de teatro argentino que recibía de conocidos o a través de internet", contó la docente.
Así fue que un día, en una de sus clases, una alumna argentina (Silvia Quírico, tucumana por decisión) se le acercó y de a poco empezó a dibujarse la posibilidad de conocer e investigar eso que tanto le apasionaba.
"Después de 2001 fue tremenda la cantidad de profesores y de gente de Argentina que llegaba a España, y aunque tenían mucha preparación, era difícil que se los absorbiera, porque todos querían trabajar y eran muchos a la vez", explicó Rebollo Calzada. Sin embargo, eso le permitió conocer directamente lo que se cocinaba del otro lado del Atlántico.
Claro que su viaje por Argentina (fue por Tucumán, Mendoza, Córdoba y Buenos Aires) modificó su percepción de la situación. "Cambió todo, ahora está cada cosa en su sitio; acá hay muchas realidades diferentes, una general, y después los teatros de cada lugar, que son diferentes... y me di cuenta de que me queda mucho más por ver", dijo.Una de las cosas que más la sorprendieron fue darse cuenta de que mientras "el teatro en España es muy viejo, con una tradición muy fuerte de teatro clásico en verso, el de Argentina es dinámico y muy vivo". Al respecto, agregó: "acá el teatro se grita, habla de lo que le pasa a la gente, aunque no sea en forma de realismo, sino desde la experimentación". Todo esto, dijo, le generó mucha angustia, por lo que resolvió trabajar en una comedia cuando regrese a su país.
Claro que también tiene críticas para el teatro tucumano. "Hay buenos directores y actores, pero está faltando base teórica, y es algo que tiene que ver con cuestiones personales y con las dificultades económicas que hay... lo fuerte acá, que es muy valioso, es la práctica, el coraje... los tucumanos se arriesgan; son capaces de tirarse a un precipicio, porque tienen una capacidad impresionante para asumir riesgos", señaló.
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