Pity intoxicó con su rock y todos se fueron bailando bajo la lluvia

La banda brindó un show pasional que envolvió al público en Floresta. Los grupos tucumanos tocaron, pero con muchos problemas de sonido.

“CHAU, GRACIAS...”. Pity terminó el show solo, con su guitarra, tocando tres temas que serenaron con emoción. LA GACETA / FRANCO VERA
“CHAU, GRACIAS...”. Pity terminó el show solo, con su guitarra, tocando tres temas que serenaron con emoción. LA GACETA / FRANCO VERA
10 Diciembre 2006
Intoxicados brilló. La banda de Pity Alvarez (la banda, con todas las letras, porque llegó a haber 10 músicos en escena) sacó de sus entrañas todo el rock and roll para brindar el último recital grande de la temporada, y uno de los mejores del año en la provincia.
Pity estaba feliz, y se notaba. Intoxicados tocó durante dos horas, con una breve interrupción antes de una seguidilla de hits "al palo" que concluyó con "Quieren rock", con una furiosa zapada final, que fue seguida por el público con rondas y pogos por todo el campo de juego del club Floresta.
Fiel a su costumbre, el cantante agarró la guitarra acústica, acomodó el micrófono y se sentó en los parlantes de retorno. Tres canciones solo, con "El rey", del primer disco de la banda, para despedirse.
Pero el show del grupo había empezado (a las 23), también con toda la fuerza. "Una vela", "Las cosas que no se tocan" y "Volver a casa", mostraron que no sería un show más. Eso se terminó de entender cuando, con "Lo artesanal" y con "Perra", apareció una sesión de vientos infernal (saxos alto y bajo, trompeta y trombón).
El club estuvo casi lleno (se calcula que hubo entre 3.000 y 4.000 personas), y el público siguió con atención lo que Pity decía entre tema y tema (a pesar de que mucho no se le entendía, porque el sonido, de muy buena calidad, no logró dar en la tecla en ese aspecto, aunque el grupo sonó muy bien). Pity reivindicó a las bandas tucumanas y contó algunas de sus peripecias del día anterior, en un paseo por la ciudad.
Esta vez, el compromiso de los organizadores de que tocarían bandas locales se cumplió, y no como en los últimos recitales grandes, en los que fueron dejadas de lado.
Arrabal, Harakiri y Malas Lenguas hicieron de las suyas en el escenario, aunque el sonido que se les puso a estos grupos fue malo, y hasta generó que algunos músicos (como Marcelo Papetti, tecladista de Harakiri), se bajara durante el show porque no lograba que se escuchara su instrumento. "Por fin podemos tocar, pero sonó demasiado mal; es otra oportunidad de que te escuche más gente que se desperdició", dijo Bacha, violero de Malas Lenguas. Por lo demás, la organización estuvo ajustada y eso permitió que el show de Pity y sus intoxicados pudiera disfrutarse.
Alrededor de la 1.30 de ayer, las puertas se abrieron y la gente empezó a salir hacia el caudaloso río que se había formado por la lluvia en la avenida Colón (como en casi toda la ciudad), y el pogo siguió con el agua hasta las rodillas en la calle, donde la gente continuaba cantando las canciones que Pity había "taladrado" en las cabezas de los tucumanos.
















Tamaño texto
Comentarios