06 Diciembre 2006 Seguir en 
RIO CUARTO, Córdoba.- El marido de Nora Dalmasso, el médico traumatólogo Marcelo Macarrón, rompió ayer por primera vez el silencio desde el asesinato de su mujer, que fue encontrada estrangulada y semidesnuda en su casa del country Villa Golf, en Río Cuarto, el 26 de noviembre.
Macarrón aseguró que “Norita“ era un ama de casa excepcional y que ponía las manos en el fuego por ella, y consideró que los sospechosos son todos, los 17 hombres de Punta del Este (en referencia a quienes estaban con él en un torneo de golf) y el círculo de amigas. También desmintió las versiones que lo sindican como el ideólogo del homicidio. “Sería muy pavo de mi parte haber matado a mi mujer amada”, dijo en la puerta de su casa.
Más tarde, durante una conferencia de prensa, el traumatólogo aseguró: “lo único que queremos es al culpable. Las hipótesis las hace la Policía”. Además, se mostró confiado en la investigación del crimen y agradeció a la Policía, a la Fiscalía y al gobernador José Manuel de la Sota.
Acompañado por su hijo Facundo, de 19 años, Macarrón habló de su relación con Dalmasso. “Yo conocía mucho a mi esposa y no creo en todo lo que sale en los diarios y la televisión”, contestó el médico.
“En la familia -resaltó- tenemos el mejor recuerdo de mi esposa y no somos nosotros quienes la juzgaremos, lo hará Dios. Nuestro matrimonio era normal, en ningún momento estuvimos separados ni la hice seguir”.
Cuestionó sin embargo al testigo que admitió mantener relaciones amorosas con Dalmasso, Juan Carlos Albarracín. “Ha roto los códigos de amistad y yo me siento defraudado, lo tienen que juzgar la sociedad y Dios”, dijo.
“Nunca me dio un indicio de infidelidad; si tuviese algún indicio ya lo habría dicho ante la Fiscalía”, afirmó Macarrón. Además, confirmó que seguirá trabajando en Río Cuarto. “Soy una persona muy querida y tengo una conducta intachable, nadie puede hablar mal de mí”, añadió Macarrón.
Se alarga la lista
Luego de los datos arrojados por la pericia forense, en la que se reveló que la muerte de Dalmasso no fue consecuencia de un juego sexual extremo, los investigadores comenzaron a investigar la hipótesis que apunta a que la mujer pudo haber sido atacada sexualmente o violada, para lo cual amplió el círculo de sospechosos entre obreros que trabajaban en el barrio privado y en la casa de la víctima y posibles clientes de la empresa para la cual trabajaba Nora.
Para avanzar en esta línea investigativa, los pesquisas aguardan ahora los resultados de otras pericias para determinar si la mujer había consumido alcohol o algún tipo de droga que pudo haberla dejado semiinconsciente, lo que le pudo haber impedido defenderse.
Hasta el momento, en la causa sólo existe un imputado, llamado Rafael Magnasco, aunque bajo sospechas leves. El viudo dijo que sólo conoce a Magnasco de vista. Este hombre, quien era asesor en el Ministerio de Seguridad provincial y debió renunciar a raíz de las sospechas que recayeron sobre él, fue sometido a una extracción de sangre para determinar su ADN y eventualmente compararlo con el de la víctima. (Télam y DyN)
Macarrón aseguró que “Norita“ era un ama de casa excepcional y que ponía las manos en el fuego por ella, y consideró que los sospechosos son todos, los 17 hombres de Punta del Este (en referencia a quienes estaban con él en un torneo de golf) y el círculo de amigas. También desmintió las versiones que lo sindican como el ideólogo del homicidio. “Sería muy pavo de mi parte haber matado a mi mujer amada”, dijo en la puerta de su casa.
Más tarde, durante una conferencia de prensa, el traumatólogo aseguró: “lo único que queremos es al culpable. Las hipótesis las hace la Policía”. Además, se mostró confiado en la investigación del crimen y agradeció a la Policía, a la Fiscalía y al gobernador José Manuel de la Sota.
Acompañado por su hijo Facundo, de 19 años, Macarrón habló de su relación con Dalmasso. “Yo conocía mucho a mi esposa y no creo en todo lo que sale en los diarios y la televisión”, contestó el médico.
“En la familia -resaltó- tenemos el mejor recuerdo de mi esposa y no somos nosotros quienes la juzgaremos, lo hará Dios. Nuestro matrimonio era normal, en ningún momento estuvimos separados ni la hice seguir”.
Cuestionó sin embargo al testigo que admitió mantener relaciones amorosas con Dalmasso, Juan Carlos Albarracín. “Ha roto los códigos de amistad y yo me siento defraudado, lo tienen que juzgar la sociedad y Dios”, dijo.
“Nunca me dio un indicio de infidelidad; si tuviese algún indicio ya lo habría dicho ante la Fiscalía”, afirmó Macarrón. Además, confirmó que seguirá trabajando en Río Cuarto. “Soy una persona muy querida y tengo una conducta intachable, nadie puede hablar mal de mí”, añadió Macarrón.
Se alarga la lista
Luego de los datos arrojados por la pericia forense, en la que se reveló que la muerte de Dalmasso no fue consecuencia de un juego sexual extremo, los investigadores comenzaron a investigar la hipótesis que apunta a que la mujer pudo haber sido atacada sexualmente o violada, para lo cual amplió el círculo de sospechosos entre obreros que trabajaban en el barrio privado y en la casa de la víctima y posibles clientes de la empresa para la cual trabajaba Nora.
Para avanzar en esta línea investigativa, los pesquisas aguardan ahora los resultados de otras pericias para determinar si la mujer había consumido alcohol o algún tipo de droga que pudo haberla dejado semiinconsciente, lo que le pudo haber impedido defenderse.
Hasta el momento, en la causa sólo existe un imputado, llamado Rafael Magnasco, aunque bajo sospechas leves. El viudo dijo que sólo conoce a Magnasco de vista. Este hombre, quien era asesor en el Ministerio de Seguridad provincial y debió renunciar a raíz de las sospechas que recayeron sobre él, fue sometido a una extracción de sangre para determinar su ADN y eventualmente compararlo con el de la víctima. (Télam y DyN)








