Encontró a los ladrones en su casa y lo mataron a golpes en la cabeza

El cuerpo de la víctima, un jubilado de la construcción, fue descubierto por su vecino. Le habrían robado un celular y el poco dinero que tenía en la vivienda.

05 Diciembre 2006
Juan Carlos Alvarez no olvidará nunca lo que vivió ayer. El fue quien descubrió el cuerpo de Jorge Antonio Farías, su amigo y vecino de toda la vida, en medio de un charco de sangre, en su modesta vivienda de San Andrés.
El hombre, de 64 años, fue asesinado ayer, de un fuerte golpe en la cabeza, por una o más personas que le habrían robado un celular y el poco dinero que tenía en su casa.
La comunidad, que está ubicada a unos 12 kilómetros de la capital, quedó conmocionada por el hecho. Según las primeras investigaciones, el o los delincuentes intentaron ingresar por la puerta trasera de la vivienda de la víctima, ubicada en avenida 30 de Noviembre al 500.
Al parecer, Farías escuchó algún ruido y se levantó para observar lo que ocurría y descubrió a los atacantes en la galería de la casa. Allí recibió un certero fierrazo en la cabeza. Los delincuentes lo trasladaron hasta el comedor, donde lo taparon con una manta. Luego revolvieron todo el domicilio y, además del celular, el efectivo y posiblemente un arma de fuego, se marcharon.
Los investigadores sospechan que el o los homicidas huyeron a pie, puesto que no se llevaron un televisor y un minicomponente, elementos de importantes dimensiones que no pudieron cargar.

Misterio
"No entiendo qué vinieron a buscar. Mi suegro era jubilado de la construcción y se las rebuscaba haciendo changuitas como albañil. Eran pequeños trabajos que les hacía a los amigos. No tenía grandes sumas de dinero ni tampoco cobraba una fortuna", señaló Ramón Alfredo Cruz, yerno de Farías.
El ataque, según las primeras averiguaciones, se habría producido a la madrugada de ayer. "Lo estaba esperando. El era fanático de Boca y me dijo que regresaría para que diéramos la vuelta olímpica. Cerca de las 23 lo vi bajar del ómnibus e ingresó en su casa", relató Alvarez.
Esa fue la última vez que alguien vio con vida a Farías. Su hermana, María Elena, que es discapacitada, le dijo a Alvarez que lo fuera a ver porque ella lo llamaba y él ni se movía. "Fui corriendo y lo descubrí. Estaba todo revuelto y mi amigo, en medio de un charco de sangre. Fue terrible encontrar al amigo de toda la vida así", concluyó Alvarez. Los vecinos declararon a los investigadores que no escucharon ningún tipo de gritos. En cambio, expresaron que escucharon sonar la alarma de la farmacia que está a unos 20 metros de la vivienda de la víctima. Sin embargo, el propietario del comercio afirmó que nadie había ingresado en el lugar ni robado mercadería alguna.
La fiscal VIII de Instrucción Adriana Giannoni (secretaría Norma Díaz Volachec), que investigará el caso, después de haber observado la escena del crimen, solicitó una serie de medidas para dar con los autores del hecho.
Personal al mando de los comisarios José Carrizo, Héctor Rodolfo Chein y Sergio Nieto comenzó a buscar a los autores del terrible hecho.
















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