Comprueban que el asesino del country usó las manos para ahorcar a la mujer del médico
Peritos descubrieron que en el cuello de Nora Dalmasso, asesinada en Río Cuarto, estaban las marcas de los dedos del atacante. La familia asegura que no hay un pacto de silencio entre las amigas de la víctima. Piden análisis de cuatro personas.
02 Diciembre 2006 Seguir en 
CORDOBA.- El asesino de Nora Dalmasso dejó marcas de sus dedos en el cuello de la mujer, a quien asfixió por compresión manual además de haberla estrangulado con un doble lazo, según informaron ayer fuentes vinculadas a la pesquisa. La esposa del médico Marcelo Macarón fue encontrada muerta en su casa de Río Cuarto el domingo.
De acuerdo con los resultados de la autopsia, cuyo informe final no está aún incorporado a la causa, la mujer asesinada en su casa del exclusivo barrio Villa Golf no sólo sufrió la presión de un doble lazo con doble nudo del cinturón de su bata en el cuello sino, además, la de dos manos.
Según comprobaron los peritos, en el cuello de la víctima quedaron marcados los dedos del asesino, una indubitable evidencia de que se ejerció presión sobre Dalmasso con intención de matarla. Este descubrimiento derriba en principio una pista que se barajó en los inicios de la pesquisa, acerca de que la muerte podría haberse producido en el marco de un juego sexual.
Por otra parte, los investigadores que recolectan datos del entorno de Dalmasso opinaron ayer que deberían hacerse pruebas de ADN a cuatro personas más. El jueves se le extrajo sangre a Rafael Magnasco, ex asesor del Ministerio de Seguridad Ciudadana de Córdoba.
Este abogado se presentó de manera espontánea en los tribunales de Río Cuarto para pedir que lo sometan a la pericia, a partir de una serie de rumores que empezó a circular en esa ciudad lo vincularon sentimentalmente a la víctima. Dijo que quiere que se compruebe que el semen hallado en el cuerpo de la mujer no es suyo, para demostrar su inocencia.
Estos cuatro individuos serían personas cercanas a Dalmasso y sobre ellos también podría recaer el cargo de sospecha leve, el mismo que se le imputó a Magnasco para que se le puedan hacer los análisis.
Llamadas telefónicas
Fuentes judiciales del caso confirmaron que ya están en poder de la Justicia todas las llamadas telefónicas que hizo la mujer.
El fiscal Javier di Santo, que investiga el caso, terminó de recibir en las últimas horas las listas de tres teléfonos: los dos celulares que tenía Nora, uno de ellos habría sido robado por el homicida, y el fijo de la casa del barrio residencial donde vivía la familia. Esa información es considerada fundamental porque permitirá realizar cruzamiento de datos. “Entiendo que los llamados de la víctima están todos. Llegó la información del celular que desapareció. Todavía no hemos obtenido datos reveladores”, dijo el fiscal.
La noche del crimen, Nora había salido a cenar con siete amigas. Todas ellas ya declararon, pero trascendió que los investigadores creen que no contaron todo lo que saben. El vocero y amigo de la familia, el abogado Daniel Lacase, negó esta posibilidad. “Se rumorea que hay un pacto de silencio, pero no existe. Las amigas de Norita dijeron todo lo que sabían. Lo que no existe no lo pueden saber ellas y, por lo tanto, no hay un pacto de silencio”, dijo Lacase en referencia a los rumores sobre la vida íntima de Dalmasso. (NA-Télam-DyN-Especial)
De acuerdo con los resultados de la autopsia, cuyo informe final no está aún incorporado a la causa, la mujer asesinada en su casa del exclusivo barrio Villa Golf no sólo sufrió la presión de un doble lazo con doble nudo del cinturón de su bata en el cuello sino, además, la de dos manos.
Según comprobaron los peritos, en el cuello de la víctima quedaron marcados los dedos del asesino, una indubitable evidencia de que se ejerció presión sobre Dalmasso con intención de matarla. Este descubrimiento derriba en principio una pista que se barajó en los inicios de la pesquisa, acerca de que la muerte podría haberse producido en el marco de un juego sexual.
Por otra parte, los investigadores que recolectan datos del entorno de Dalmasso opinaron ayer que deberían hacerse pruebas de ADN a cuatro personas más. El jueves se le extrajo sangre a Rafael Magnasco, ex asesor del Ministerio de Seguridad Ciudadana de Córdoba.
Este abogado se presentó de manera espontánea en los tribunales de Río Cuarto para pedir que lo sometan a la pericia, a partir de una serie de rumores que empezó a circular en esa ciudad lo vincularon sentimentalmente a la víctima. Dijo que quiere que se compruebe que el semen hallado en el cuerpo de la mujer no es suyo, para demostrar su inocencia.
Estos cuatro individuos serían personas cercanas a Dalmasso y sobre ellos también podría recaer el cargo de sospecha leve, el mismo que se le imputó a Magnasco para que se le puedan hacer los análisis.
Llamadas telefónicas
Fuentes judiciales del caso confirmaron que ya están en poder de la Justicia todas las llamadas telefónicas que hizo la mujer.
El fiscal Javier di Santo, que investiga el caso, terminó de recibir en las últimas horas las listas de tres teléfonos: los dos celulares que tenía Nora, uno de ellos habría sido robado por el homicida, y el fijo de la casa del barrio residencial donde vivía la familia. Esa información es considerada fundamental porque permitirá realizar cruzamiento de datos. “Entiendo que los llamados de la víctima están todos. Llegó la información del celular que desapareció. Todavía no hemos obtenido datos reveladores”, dijo el fiscal.
La noche del crimen, Nora había salido a cenar con siete amigas. Todas ellas ya declararon, pero trascendió que los investigadores creen que no contaron todo lo que saben. El vocero y amigo de la familia, el abogado Daniel Lacase, negó esta posibilidad. “Se rumorea que hay un pacto de silencio, pero no existe. Las amigas de Norita dijeron todo lo que sabían. Lo que no existe no lo pueden saber ellas y, por lo tanto, no hay un pacto de silencio”, dijo Lacase en referencia a los rumores sobre la vida íntima de Dalmasso. (NA-Télam-DyN-Especial)







