01 Diciembre 2006 Seguir en 
Los huesos que el miércoles a la noche fueron encontrados en un predio del barrio Juan B. Terán son humanos, aunque determinar si pertenecen o no a la docente Angela Beatriz Argañaraz tardará un tiempo. Según dijeron fuentes judiciales a LA GACETA, en primera instancia se trataría de material óseo enterrado en ese lugar desde hace más tiempo que el que lleva desaparecida Betty.
Hoy se cumplen cuatro meses desde que la docente fue vista por última vez en la esquina de Alem y Lavalle, cuando descendía de un ómnibus. El 31 de julio ella se dirigía al colegio Padre Roque Correa, donde enseñaba, y había sido designada directora, cargo que iba a asumir un día después. Según la investigación de la fiscal Adriana Giannoni (secretaría de Norma Díaz Volachec), antes de ir al colegio, Betty pasó por el departamento de las ex novicias Nélida Fernández y Susana Acosta (esta última era compañera). El 30 de julio, ellas le habían pedido que fuera a verlas, ya que tenían algo que entregarle. Según la Justicia, allí fue atacada brutalmente. En varias dependencias del departamento se encontraron manchas de sangre de Betty. Pero, a pesar de que ambas mujeres fueron imputadas por homicidio agravado, por lo cual para la Justicia está muerta, aún se desconoce qué pasó con el cuerpo.
El hallazgo de huesos el viernes tuvo en vilo a la familia. Se trataba de una parte de una mano, a la cual le faltaban varias falanges. Liliana, una de las hermanas de Betty, rogaba que no se tratara de restos de su hermana. “Seguimos con esperanzas de encontrarla con vida”, aseguró. El problema es que para tener una certeza respecto de que no son de Betty, se debería intentar realizar una pericia de ADN, siempre y cuando se pueda extraer material genético de los restos. En esto estaban trabajando los peritos de la Policía. Sin embargo, aparentemente los huesos habrían estado allí más de un año, por lo que en principio no se trataría de restos de la docente. Hoy, los familiares, compañeros y amigos de la docente realizarán una nueva marcha para pedir que el caso se esclarezca, y que Betty, cuatro meses después, aparezca con vida.
APORTES DE LOS LECTORES
Carteles publicitarios
Queremos expresar nuestra gratitud al Ministerio de Seguridad Ciudadana, ya que estamos atravesando un duro trance en nuestras vidas. El apoyo, el asesoramiento y el acompañamiento personal en todo momento son elogiables. También la celeridad con la que la Policía trabajó, ya que a 48 horas de la desaparición de Betty tenían una pista firme de quienes, para nuestro asombro, habían cometido tan aberrante crimen. Es por esto que, aunque no sepamos el destino de ella, seguimos confiando en la Policía. La loable actitud de los representantes de la institución que dirige Mario López Herrera debe ser destacada. Es importante agradecer y enaltecer los desempeños cuando corresponde.
Miguel Angel Argañaraz (hermano de Betty)
Hoy se cumplen cuatro meses desde que la docente fue vista por última vez en la esquina de Alem y Lavalle, cuando descendía de un ómnibus. El 31 de julio ella se dirigía al colegio Padre Roque Correa, donde enseñaba, y había sido designada directora, cargo que iba a asumir un día después. Según la investigación de la fiscal Adriana Giannoni (secretaría de Norma Díaz Volachec), antes de ir al colegio, Betty pasó por el departamento de las ex novicias Nélida Fernández y Susana Acosta (esta última era compañera). El 30 de julio, ellas le habían pedido que fuera a verlas, ya que tenían algo que entregarle. Según la Justicia, allí fue atacada brutalmente. En varias dependencias del departamento se encontraron manchas de sangre de Betty. Pero, a pesar de que ambas mujeres fueron imputadas por homicidio agravado, por lo cual para la Justicia está muerta, aún se desconoce qué pasó con el cuerpo.
El hallazgo de huesos el viernes tuvo en vilo a la familia. Se trataba de una parte de una mano, a la cual le faltaban varias falanges. Liliana, una de las hermanas de Betty, rogaba que no se tratara de restos de su hermana. “Seguimos con esperanzas de encontrarla con vida”, aseguró. El problema es que para tener una certeza respecto de que no son de Betty, se debería intentar realizar una pericia de ADN, siempre y cuando se pueda extraer material genético de los restos. En esto estaban trabajando los peritos de la Policía. Sin embargo, aparentemente los huesos habrían estado allí más de un año, por lo que en principio no se trataría de restos de la docente. Hoy, los familiares, compañeros y amigos de la docente realizarán una nueva marcha para pedir que el caso se esclarezca, y que Betty, cuatro meses después, aparezca con vida.
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Queremos expresar nuestra gratitud al Ministerio de Seguridad Ciudadana, ya que estamos atravesando un duro trance en nuestras vidas. El apoyo, el asesoramiento y el acompañamiento personal en todo momento son elogiables. También la celeridad con la que la Policía trabajó, ya que a 48 horas de la desaparición de Betty tenían una pista firme de quienes, para nuestro asombro, habían cometido tan aberrante crimen. Es por esto que, aunque no sepamos el destino de ella, seguimos confiando en la Policía. La loable actitud de los representantes de la institución que dirige Mario López Herrera debe ser destacada. Es importante agradecer y enaltecer los desempeños cuando corresponde.
Miguel Angel Argañaraz (hermano de Betty)
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