01 Diciembre 2006 Seguir en 
La muerte de dos policías, que protagonizaron un impresionante accidente cuando perseguían a un dúo de asaltantes, conmovió en los primeros minutos de ayer a los vecinos de La Ciudadela, y dejó consternados a los integrantes de la fuerza de seguridad. Las víctimas son el agente Mario Alejandro Ríos, y el cabo 10 Martín Alfredo Lezcano. Uno de los aspectos de la tragedia que más conmocionó fue que los uniformados fueron embestidos por otra camioneta de la Policía, cuyos ocupantes también perseguían a los asaltantes.
Minutos después de la medianoche, Rodolfo Gerardo Dalinger, propietario y conductor de un camión Scania, domiciliado en Mar del Plata, conducía el vehículo, equipado por caja térmica, hacia el este, por avenida Roca. Junto a él iban los empleados Juan Carlos Ceballos, también de Mar del Plata, y Jeremías Maureira Alarcón, domiciliado en calle La Plata al 2.500, de San Miguel de Tucumán. Ellos estaban llevando pescado congelado hacia un supermercado.
Cuando llegaron a la esquina de calle Pellegrini, fueron asaltados. "Dos tipos se colgaron del camión, y nos amenazaron con armas. Nos dijeron que no paráramos y que les diéramos todo lo que llevábamos", indicó Dalinger cuando declaró. El hombre obedeció y avanzó lentamente. La acción de los delincuentes fue observada por un hombre que, por teléfono celular, llamó a la base del Departamento Operaciones de la Policía (101) para comunicar lo que estaba sucediendo. Entonces, por radio, se pidió a los móviles que interceptaran al vehículo. Desde la seccional 3a partió una camioneta Chevrolet S 10, patente EQM-929, conducida por el agente José Ignacio Rivero, que iba junto al cabo Julio Rubén Avila. Ellos también tomaron por avenida Roca hacia el este. Al mismo tiempo, Ríos y Lezcano, que trabajaban en el destacamento de La Ciudadela, pidieron permiso para unirse a la persecución. Tras el visto bueno de sus superiores, subieron a su moto Honda CG 125 e intentaron cortar el paso de los asaltantes, tomando por Colón hacia el sur.
Los dos delincuentes se apropiaron de $ 2.300 y, cuando estaban llegando a avenida Colón, saltaron nuevamente y escaparon, no sin antes hacer un disparo que impactó sobre el espejo retrovisor derecho del camión, afortunadamente sin herir a nadie. "Quedamos tan shockeados que, en vez de seguir hasta el super, doblamos en Colón para ir hasta la casa de Alarcón", explicó Dalinger. Ni los policías que iban en la motocicleta, ni los que lo hacían en la camioneta sabían que los delincuentes ya se habían escapado, por lo que continuaron la persecución a toda velocidad, para intentar evitar el atraco. El choque se produjo en la esquina de Colón y Roca. "Fue una explosión, una cosa impresionante. Vi cómo los dos chicos que iban en la moto salieron volando y se estrellaron", dijo, aún conmovido, Marcos Soria, que estaba parado en una de las ochavas, esperando para cruzar.
"No entendía nada"
El impacto fue tremendo. Sobre Roca, en el carril oeste-este, esperando la luz verde del semáforo, estaban detenidos un Renault 19 taxi, conducido por Ramón Gutiérrez, y el interno 21 de la línea 110, que era manejado por Eduardo Domingo Aslán. Despedidos de su moto a raíz de la colisión, Lezcano golpeó su cabeza contra el auto, y Ríos literalmente se incrustó contra el costado del ómnibus. Este último murió en el acto. "Estaba parado y vi todo, pero no reaccionaba. El policía rompió el vidrio de mi ventanilla. Yo no entendía nada. Hasta que me bajé y lo vi. Esto fue muy triste", dijo Aslán. La camioneta, en tanto, descontrolada a pesar de que Rivero había intentado frenarla, pasó por arriba de la platabanda, arrancó un poste de cuajo, y se detuvo detrás del ómnibus, con el frente destrozado. Lezcano fue trasladado de urgencia al hospital Padilla, donde murió poco después de las 3. Los ocupantes de la camioneta, en tanto, resultaron ilesos y en estado de shock por lo sucedido. Otros policías, por su parte, encontraron el camión, y a sus ocupantes que, afortunadamente, no habían sufrido lesiones, aunque estaban asustados.
La fiscal Adriana Giannoni (secretaría de Norma Díaz Volachec) ordenó que se realicen todas las pericias del caso, y que se intensifique la búsqueda de los dos asaltantes.
Minutos después de la medianoche, Rodolfo Gerardo Dalinger, propietario y conductor de un camión Scania, domiciliado en Mar del Plata, conducía el vehículo, equipado por caja térmica, hacia el este, por avenida Roca. Junto a él iban los empleados Juan Carlos Ceballos, también de Mar del Plata, y Jeremías Maureira Alarcón, domiciliado en calle La Plata al 2.500, de San Miguel de Tucumán. Ellos estaban llevando pescado congelado hacia un supermercado.
Cuando llegaron a la esquina de calle Pellegrini, fueron asaltados. "Dos tipos se colgaron del camión, y nos amenazaron con armas. Nos dijeron que no paráramos y que les diéramos todo lo que llevábamos", indicó Dalinger cuando declaró. El hombre obedeció y avanzó lentamente. La acción de los delincuentes fue observada por un hombre que, por teléfono celular, llamó a la base del Departamento Operaciones de la Policía (101) para comunicar lo que estaba sucediendo. Entonces, por radio, se pidió a los móviles que interceptaran al vehículo. Desde la seccional 3a partió una camioneta Chevrolet S 10, patente EQM-929, conducida por el agente José Ignacio Rivero, que iba junto al cabo Julio Rubén Avila. Ellos también tomaron por avenida Roca hacia el este. Al mismo tiempo, Ríos y Lezcano, que trabajaban en el destacamento de La Ciudadela, pidieron permiso para unirse a la persecución. Tras el visto bueno de sus superiores, subieron a su moto Honda CG 125 e intentaron cortar el paso de los asaltantes, tomando por Colón hacia el sur.
Los dos delincuentes se apropiaron de $ 2.300 y, cuando estaban llegando a avenida Colón, saltaron nuevamente y escaparon, no sin antes hacer un disparo que impactó sobre el espejo retrovisor derecho del camión, afortunadamente sin herir a nadie. "Quedamos tan shockeados que, en vez de seguir hasta el super, doblamos en Colón para ir hasta la casa de Alarcón", explicó Dalinger. Ni los policías que iban en la motocicleta, ni los que lo hacían en la camioneta sabían que los delincuentes ya se habían escapado, por lo que continuaron la persecución a toda velocidad, para intentar evitar el atraco. El choque se produjo en la esquina de Colón y Roca. "Fue una explosión, una cosa impresionante. Vi cómo los dos chicos que iban en la moto salieron volando y se estrellaron", dijo, aún conmovido, Marcos Soria, que estaba parado en una de las ochavas, esperando para cruzar.
"No entendía nada"
El impacto fue tremendo. Sobre Roca, en el carril oeste-este, esperando la luz verde del semáforo, estaban detenidos un Renault 19 taxi, conducido por Ramón Gutiérrez, y el interno 21 de la línea 110, que era manejado por Eduardo Domingo Aslán. Despedidos de su moto a raíz de la colisión, Lezcano golpeó su cabeza contra el auto, y Ríos literalmente se incrustó contra el costado del ómnibus. Este último murió en el acto. "Estaba parado y vi todo, pero no reaccionaba. El policía rompió el vidrio de mi ventanilla. Yo no entendía nada. Hasta que me bajé y lo vi. Esto fue muy triste", dijo Aslán. La camioneta, en tanto, descontrolada a pesar de que Rivero había intentado frenarla, pasó por arriba de la platabanda, arrancó un poste de cuajo, y se detuvo detrás del ómnibus, con el frente destrozado. Lezcano fue trasladado de urgencia al hospital Padilla, donde murió poco después de las 3. Los ocupantes de la camioneta, en tanto, resultaron ilesos y en estado de shock por lo sucedido. Otros policías, por su parte, encontraron el camión, y a sus ocupantes que, afortunadamente, no habían sufrido lesiones, aunque estaban asustados.
La fiscal Adriana Giannoni (secretaría de Norma Díaz Volachec) ordenó que se realicen todas las pericias del caso, y que se intensifique la búsqueda de los dos asaltantes.
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