Visto y oído

28 Noviembre 2006
Hieren a un hombre en un asalto

Un hombre de 28 años, que hace 45 días había sufrido otro robo, resultó herido en un hombro cuando dos asaltantes ingresaron en una empresa de transporte de cargas, donde la víctima se desempeña como gerente.
Los delincuentes, que llegaron al establecimiento ubicado en Coronel Zelaya 804, en una moto honda blanca, tipo enduro, sólo alcanzaron a llevarse tres celulares y la billetera del herido Martín Adad, con $ 500. Pero dejaron tirados en el piso billetes de $100 y $20, que habían sacado de la caja fuerte.
Mientras uno de los malvivientes se quedó en la moto, el otro irrumpió en la administración. Allí se encontraban además de Adad, la cajera Ana María Figueroa, de 31 años, y la empleada Natalia Santillán (27). El asaltante los hizo arrodillar y, al escapársele un tiro, hirió a Adad. El proyectil, que primero dio en el piso, se incrustó luego en el cuello y rebotó en la clavícula del gerente. Como Figueroa hablaba por teléfono con la casa central en Buenos Aires, su interlocutor, Néstor Villafañe, del otro lado de la línea, llamó al 101 y desde allí avisaron a la seccional 3a. Cuando llegó la comisión al mando del comisario principal Francisco Mario Ponce, los delincuentes ya habían huido. Adad está fuera de peligro.


Asesinado frente a su familia

BUENOS AIRES.- Fabián Medina, de 39 años, fue asesinado ayer, en el barrio porteño de Parque Avellaneda, cuando detuvo su vehículo frente a un semáforo y dos hombres encapuchados bajo la lluvia lo rodearon para asaltarlo. Iba con su esposa, Laura Acosta, de 29 años, y con su hija, de 9, a bordo de su auto Peugeot 206 color bordó.  
Al ver a los extraños a cada lado de las ventanillas, Medina habría intentado acelerar, pero no tuvo tiempo: le dispararon dos balazos -uno en el hombro izquierdo y otro en la axila derecha-, que le provocaron la muerte antes de llegar al hospital. En medio de una crisis de nervios, su esposa salió corriendo a pedir ayuda mientras los ladrones escapaban a pie, sin llevarse nada. Hasta anoche, la Policía no tenía pistas para identificar a los asesinos. Los vecinos dijeron que se trataba de una zona muy insegura.
“Lo mataron por matarlo. ¿Cómo puede ser? Era excelente. El iba con mi hija a trabajar pero antes dejaban a la nena en mi casa. Me enteré de lo sucedido cuando mi hija me llamó por teléfono; a ella la bala le rozó la pierna, pero no la lastimó. Estamos destrozados”, afirmó Albana Rodríguez, suegra de la víctima. (DyN)




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