Recomiendan recompensar los comportamientos positivos y desarrollar un plan

Las empresas están cada vez más interesadas en mejorar la disposición del personal. Cómo diseñar un programa de "premios y castigos".

28 Noviembre 2006
“Cuando alguien está motivado, hace un gran esfuerzo”, afirmó el psicólogo especialista en Desarrollo de Recursos Humanos, José María Blunda.
Según explicó, hoy en día hay mucho interés por parte de las organizaciones y empresas, en mejorar la disposición del personal. “Un concepto clave en esta problemática es el de motivación: podríamos definirla como la voluntad o disposición de una persona por ejercer altos niveles de esfuerzo frente a una tarea u objetivo”, dijo.
Según Blunda, pocos conceptos son tan incuestionables en la administración de empresas, por sus buenos resultados, como el del refuerzo positivo (recompensar un comportamiento que se quiere mantener). El experto detalló, además, por qué es vital tener una política acertada de reconocimiento:
• Los gerentes disponen de menos maneras de influir en sus empleados o de moldear su comportamiento. La autoridad está en crisis; el mando y el control dejaron de ser una opción motivadora.
• A los empleados se les pide, de manera creciente, que hagan más y de un modo más autónomo. Al haber menos control, los gerentes necesitan crear ambientes de trabajo positivos y estimulantes.
Reseñados los motivos, Blunda especifica las pautas que se deben considerar a la hora de diseñar un programa de “premios y castigos”:
1. Reflejar los valores y la estrategia de la empresa. Los programas deben recompensar los aspectos que la empresa valoriza.
2. Es aconsejable que las personas participen en la definición de este programa. En función del presupuesto destinado a invertir en premios, se debe contemplar las preferencias del plantel de empleados, para que la recompensa recibida sea satisfactoria.
3. Adecuar el premio con lo logrado. El refuerzo eficaz de un buen desempeño debe tener en cuenta cuánto significa lo que logró el empleado.
4. Ser oportuno y específico. Para ser eficaces, las recompensas deben ser otorgadas tan pronto como sea posible, después de que se logre el desempeño o resultado esperado. Los premios demorados no logran motivar a los empleados para que repitan sus buenas actuaciones.
5. Los programas y los premios deben ser variados, pues lo que es significativo para algunos puede no serlo para otros.
6. Hacer conocer con anterioridad y de manera detallada los programas y sus resultados, para que haya una única interpretación y sentido del programa.
7. Los programas deben durar poco y cambiarse con frecuencia.
8. Exprese su reconocimiento y premie en forma abierta y pública. Si no se hace en público, el reconocimiento pierde mucho de su efecto y no persigue el propósito para el cual está previsto.
9. Esfuércese por establecer una conexión inequívoca y clara entre los logros y los premios. Asegúrese de que la gente entienda por qué la premian y cuáles son los criterios utilizados para establecer las recompensas.

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