Un relevamiento del Instituto de Vivienda reveló que hay 822 casas vacías dentro del área de las cuatro avenidas, discriminadas en 547 viviendas con carteles de venta o alquiler y 275 en estado de abandono. Estas cifras se ampliarían en el marco fuera del centro capitalino. Además, hay 104 baldíos en el microcentro, cifra que se quintuplicaría por fuera de esta área pequeña.
Los datos fueron expuestos hace un mes en la octava audiencia pública para la reforma del Código de Planeamiento Urbano y ahora fueron ampliados por el titular del IPV, Hugo Cabral, a LA GACETA, para describir la situación de la demanda de viviendas, de la respuesta del Estado y de los privados y de las situaciones urbanas que van conectadas con las necesidades de la población. “En el marco de esa mirada y de esas propuestas (de la audiencia pública) hemos marcado esto. Esto llamó más la atención porque... tenemos tanta gente sin casa y parece una locura que tengamos tantas casas sin gente también”, afirmó.
El funcionario explicó que en Tucumán hay 63.000 familias inscriptas en el IPV, de las cuales 44.430 corresponden al área metropolitana. Añadió que en la capital hay 323 barrios y que 120 fueron construidos con programas estatales, “lo que habla de la incidencia de la vivienda social en la provincia y en la ciudad. Es un fenómeno complejo para abordar pero que es urgente”, describió.
En ese sentido, dijo que se debe trabajar en forma conjunta con el municipio y el privado para elevar de densidad baja a densidad media a los sectores más despoblados y postergados de la ciudad. “Sólo por dar un ejemplo, en Villa 9 de Julio hay en promedio 18 familias por cuadra. Si trabajamos para elevar esa densidad baja, a un nivel medio, agregando una planta o dos plantas a las viviendas, tendríamos 40 familias o más por cuadra. Esto por sí solo, como ya se demostró en otras ciudades, reactiva inmediatamente la actividad de la zona, le da vida, porque se crean nuevas demandas, nuevas necesidades, comercios barriales, entre otros servicios”. Cabe recordar que en las audiencias públicas las ONG hablaron precisamente del concepto de “microdensificación” como una salida para la revitalización de los barrios pericentrales, lo que además serviría para fortalecer las identidades barriales de la Capital. “Algo tan simple como poder acceder a bienes y servicios en un lugar un poco más cercano”, manifestó la arquitecta Agostina Rossini, de la Fundación Ibatín. Mencionaron zonas como Villa 9 de Julio, Villa Urquiza y Ciudadela. “Pensemos una situación en la que, como vecina de Villa 9 de Julio, me encantaría poder salir y tomar un café en la esquina de mi casa con mi mamá, pero no tengo esa posibilidad y entonces tenemos que ir al centro”, ejemplificó.
El titular del IPV dijo que el relevamiento se concentró en una zona delimitada por avenida Roca hacia el sur, calle Italia hacia el norte, las avenidas de los Próceres y Brígido Terán hacia el este, y las avenidas América y Adolfo de la Vega hacia el oeste. “En esa zona encontramos esa cantidad tan grande de viviendas vacías. Entonces, como yo decía, son esas paradojas: tenemos tanta gente que necesita vivienda y que hay tantas viviendas vacías”, expresó.
Correspondería que se ahonde el estudio y el trabajo conjunto con municipios y desarrolladores, a fin de cambiar estas condiciones urbanas con la mejora de la densidad, combinada con las respuestas a las necesidades que se van creando en la comunidad.



