20 Noviembre 2006 Seguir en 
Se expandió en Tucumán hace pocos años, y rápidamente pasó a ser considerado un cultivo “estrella”. El arándano, que de modestas 150 hectáreas en que se desarrollaba hace un par de años en la provincia ocupó en esta temporada 700, vive un presente difícil y un futuro preocupante.
“Es bastante complicada la situación del arándano, por una caída en los precios que se presentó mucho antes de lo previsto”, informó a LA GACETA el presidente de la Cámara de Productores de Arándanos de Tucumán, Eduardo Gallo.
La Argentina se convirtió en uno de los países del hemisferio Sur que, junto a Chile y Nueva Zelanda, se beneficia con la posibilidad de llegar con el producto en contraestación, cuando no hay cosecha en los países consumidores. Sin embargo, por las particulares condiciones del suelo, con mayor tenor ácido, la Argentina logra ingresar con las ofertas de primicia, en los meses de setiembre y octubre, cuando el fruto alcanza su mayor cotización. “Hasta hace cuatro o cinco años teníamos buenos precios inclusive en octubre y noviembre, y luego una caída en diciembre. En 2005, esta baja se dio para el 20 de noviembre, y este año se adelantó otro mes, y se produjo en octubre”, explicó Gallo. Hoy, el arándano se paga en Estados Unidos a U$S 16 la caja de 1,5 kilo. “El retorno que le queda al productor es de U$S 3,67, con lo cual solamente se paga la cosecha y el empaque de la fruta”, recalcó el productor. La producción de arándanos en Tucumán está calculada en 400.000 kilos. Implantar una hectárea con esta fruta demanda una inversión de unos U$S 40.000.
Una de las explicaciones de la baja de los precios externos del arándano es la exportación no coordinada desde la Argentina. “Si esto pasó con la superficie que tenemos ahora, no quiero imaginarme lo que ocurrirá cuando los campos nuevos empiecen a producir”, advirtió Gallo. Se estima que el año próximo, sólo en Tucumán el arándano se extenderá en 1.000 hectáreas. Precisamente, uno de los problemas que presenta este cultivo es la falta de mano de obra para la cosecha de la fruta.
“Es bastante complicada la situación del arándano, por una caída en los precios que se presentó mucho antes de lo previsto”, informó a LA GACETA el presidente de la Cámara de Productores de Arándanos de Tucumán, Eduardo Gallo.
La Argentina se convirtió en uno de los países del hemisferio Sur que, junto a Chile y Nueva Zelanda, se beneficia con la posibilidad de llegar con el producto en contraestación, cuando no hay cosecha en los países consumidores. Sin embargo, por las particulares condiciones del suelo, con mayor tenor ácido, la Argentina logra ingresar con las ofertas de primicia, en los meses de setiembre y octubre, cuando el fruto alcanza su mayor cotización. “Hasta hace cuatro o cinco años teníamos buenos precios inclusive en octubre y noviembre, y luego una caída en diciembre. En 2005, esta baja se dio para el 20 de noviembre, y este año se adelantó otro mes, y se produjo en octubre”, explicó Gallo. Hoy, el arándano se paga en Estados Unidos a U$S 16 la caja de 1,5 kilo. “El retorno que le queda al productor es de U$S 3,67, con lo cual solamente se paga la cosecha y el empaque de la fruta”, recalcó el productor. La producción de arándanos en Tucumán está calculada en 400.000 kilos. Implantar una hectárea con esta fruta demanda una inversión de unos U$S 40.000.
Una de las explicaciones de la baja de los precios externos del arándano es la exportación no coordinada desde la Argentina. “Si esto pasó con la superficie que tenemos ahora, no quiero imaginarme lo que ocurrirá cuando los campos nuevos empiecen a producir”, advirtió Gallo. Se estima que el año próximo, sólo en Tucumán el arándano se extenderá en 1.000 hectáreas. Precisamente, uno de los problemas que presenta este cultivo es la falta de mano de obra para la cosecha de la fruta.
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