"En el año electoral, será importante el consumo"

Ferreres afirma que en 2007 seguirán los acuerdos sectoriales de precios y advierte que la inflación no debe superar el 10% anual.

19 Noviembre 2006
En la Argentina no hay ley que impida la libertad de mercado que proclamó el recientemente fallecido Premio Nobel de Economía, Milton Friedman, un luchador contra los gobiernos reguladores. Sin embargo, Orlando Ferreres reconoce que sí existen “llamadas telefónicas oficiales para ir dirigiendo al sector empresario hacia el volumen más que al precio de los productos”. En una entrevista telefónica con LA GACETA, Ferreres, uno de los tres fundadores del Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA) -los otros dos son Pedro Pou y Martín Lagos- dice que esta situación política de hecho ha generado más problemas a las empresas multinacionales.

-¿Cómo se conjuga en el país los acuerdos de precios frente a los postulados de Friedman?
-Fue un partidario de la libertad de mercados, pero con exagerado énfasis en la parte monetaria que -a mi modo de ver- no es un buen balance. Si bien no estoy de acuerdo con sus ideas, me duele mucho su fallecimiento. Los acuerdos generan ciertos problemas a las multinacionales, porque no hay normas que impidan el aumento de precios, pero sí hay una situación política de hecho que limita (las subas) en algunos casos y que, por lo general, son propuestas por el mismo sector empresario para que algunos productos tengan subas y otros no.

-¿Cómo será la versión 2007 de los acuerdos de precios?
-El año que viene será electoral y va a tener todos los condimentos para que el consumo sea una parte importante de la economía, porque naturalmente en períodos eleccionarios hay que gastar. Hay que ganar votos y hacer obras públicas. El consumo aumentará, un poco por los aumentos salariales, pero el nivel de precios va a estar relativamente controlado. Los acuerdos seguirán siendo en distintos sectores, con alguna flexibilidad para hacerlo más viable a la realidad económica.

¿Y la inflación?
-Esos acuerdos de precios deben mantenerse dentro de lo razonable, en niveles inferiores al 10%. Ese será el porcentaje de aumento del Indice de Precios al Consumidor (IPC) durante 2007. Más del 10% no sería posible, porque es el límite tolerable para un año electoral; de otro modo se producirían resultados adversos para la economía.

-¿El año electoral será un condicionante para las discusiones salariales?
-La discusión salarial debe darse dentro de carriles manejables. Creo que el incremento en los sueldos para el año que viene tendría que estar en una banda de entre el 9% y el 12%, considerándolos como moderados. Mas de eso no, porque si es así podría traer complicaciones para las empresas.

-¿En 2007, las tarifas de los servicios públicos privatizados se mantendrán congeladas?
-No están congeladas del todo. Están moviéndose, pero a nivel de consumo industrial de energía o de gas y no de los clientes residenciales. En ésta última franja de consumidores, creo que las tarifas se van a ajustar a la realidad en dos o tres años después de las elecciones.

-¿Si no hay inversiones, habrá crisis energética?
-Hay un problema de oferta para atender la demanda creciente. Ya estamos llegando un poco tarde, pero creo que se irá reduciendo la demanda de las empresas y se irán ajustando a la realidad. No habrá cortes de energía a los clientes residenciales ni en el alumbrado público. Pero sí puede ser que las empresas trabajen sábados y domingos, en vez de hacerlo sólo de lunes a viernes para concentrar el consumo en lo que más rinde. Si se llega a cortar la luz a los residenciales, será tapa de todos los diarios.

-¿Cree que el desempleo en la Argentina llegará en algún momento a estabilizarse en un dígito?
-Creo que estará en un dígito durante 2007 en todo el país, sin considerar como desocupados a los beneficiarios de planes Jefes y Jefas de Hogar. Pero también hay 6 millones de personas ocupadas informalmente, de las cuales un millón son mucamas. En ese rubro, creo que dentro de muy poco tiempo será difícil de conseguirlas, como sucede hoy en los Estados Unidos.

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