12 Noviembre 2006 Seguir en 
Joaquín Piña se excusó de participar del plenario de obispos, pero su triunfo electoral en Misiones para frenar la reelección eterna del gobernador Carlos Rovira se hizo sentir en Pilar, donde el Episcopado reconoció su contribución al fortalecimiento de la democracia.
La Iglesia evitó, sin embargo, hablar en forma institucional. Sólo fueron trascendidos y una aislada confirmación de un obispo sobre que la cuestión fue motivo de reiterados comentarios en seis días de deliberaciones.
“Es de valorar la acción del pueblo misionero y de la Iglesia para favorecer la formación ciudadana y reconocer qué estaba en juego y votar a conciencia”, destacó monseñor Fernando Bargalló, titular de Cáritas Argentina.
Una frase, apenas, que trasluce -revelaron a DyN fuentes religiosas- la “satisfacción” que la Iglesia trasunta al constatar que tanto el presidente Néstor Kirchner como otros gobernadores “tomaron nota” del golpe en las urnas. Lección electoral que, según evaluaron los obispos, hizo que el jujeño Eduardo Fellner desista de su intento reeleccionista y después lo siga el bonaerense Felipe Solá por sugerencia del propio jefe de Estado. Pero la preocupación de los obispos radica -pudo saber esta agencia- en la “crisis de las instituciones” democráticas. Es por eso que en la declaración del plenario episcopal llamaron a consolidarlas mediante el diálogo y la construcción de consensos. ¿Qué dicen percibir los obispos? El texto de este viernes pone negro sobre blanco. Una excesiva fragmentación y una falta de espíritu de reconciliación para edificar el bien común.
Situación que, al entender eclesiástico, puede agravarse por los altos niveles de pobreza, exclusión social e inequidad, que la Iglesia dice constatar, a pesar de los logros alcanzados.
Mejoras en los índices macroeconómicos que los obispos no sólo atribuyen al Gobierno, sino al esfuerzos de muchos argentinos. A pesar de que la Iglesia considera “prioritario” el diálogo entre los actores sociales para construir consensos y consolidar la democracia, la posibilidad de una audiencia entre el presidente Kirchner y la cúpula del Episcopado es hoy remota.
El cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires) no prohíbe gestiones para un eventual encuentro, como hizo trascender un medio periodístico, pero tampoco -admiten algunas fuentes eclesiásticas- lo desvela encontrarse con la máxima autoridad política del país.
Un síntoma que -aseguran fuentes gubernamentales- tiene su correlato en la Casa Rosada, donde los allegados al Presidente perciben al purpurado porteño como el “líder moral” de una oposición encubierta.
Mientras las relaciones de la Iglesia con el Gobierno pasan de frías a heladas, los obispos siguen sin cambiar de opinión sobre la forma de hacer política de Balcarce 50, al punto que atribuyeron esta semana la ratificación en el Senado de un protocolo sobre discriminación de la mujer -que consideran abortivo- a “una venganza política” por la contundente derrota de su aliado Rovira en la provincia de Misiones.
“Se llamaron a silencio, pero nos pegaron por otro lado. Esa es su forma de hacer política, la venganza”, se quejó un referente religioso en este sentido.
Ahora los hombres de Iglesia dicen estar en pie de alerta ante lo que estiman será una “avalancha” de leyes contrarias a la moral cristiana, como la de matrimonios entre personas del mismo sexo de inminente tratamiento en la Legislatura bonaerense.
La Iglesia evitó, sin embargo, hablar en forma institucional. Sólo fueron trascendidos y una aislada confirmación de un obispo sobre que la cuestión fue motivo de reiterados comentarios en seis días de deliberaciones.
“Es de valorar la acción del pueblo misionero y de la Iglesia para favorecer la formación ciudadana y reconocer qué estaba en juego y votar a conciencia”, destacó monseñor Fernando Bargalló, titular de Cáritas Argentina.
Una frase, apenas, que trasluce -revelaron a DyN fuentes religiosas- la “satisfacción” que la Iglesia trasunta al constatar que tanto el presidente Néstor Kirchner como otros gobernadores “tomaron nota” del golpe en las urnas. Lección electoral que, según evaluaron los obispos, hizo que el jujeño Eduardo Fellner desista de su intento reeleccionista y después lo siga el bonaerense Felipe Solá por sugerencia del propio jefe de Estado. Pero la preocupación de los obispos radica -pudo saber esta agencia- en la “crisis de las instituciones” democráticas. Es por eso que en la declaración del plenario episcopal llamaron a consolidarlas mediante el diálogo y la construcción de consensos. ¿Qué dicen percibir los obispos? El texto de este viernes pone negro sobre blanco. Una excesiva fragmentación y una falta de espíritu de reconciliación para edificar el bien común.
Situación que, al entender eclesiástico, puede agravarse por los altos niveles de pobreza, exclusión social e inequidad, que la Iglesia dice constatar, a pesar de los logros alcanzados.
Mejoras en los índices macroeconómicos que los obispos no sólo atribuyen al Gobierno, sino al esfuerzos de muchos argentinos. A pesar de que la Iglesia considera “prioritario” el diálogo entre los actores sociales para construir consensos y consolidar la democracia, la posibilidad de una audiencia entre el presidente Kirchner y la cúpula del Episcopado es hoy remota.
El cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires) no prohíbe gestiones para un eventual encuentro, como hizo trascender un medio periodístico, pero tampoco -admiten algunas fuentes eclesiásticas- lo desvela encontrarse con la máxima autoridad política del país.
Un síntoma que -aseguran fuentes gubernamentales- tiene su correlato en la Casa Rosada, donde los allegados al Presidente perciben al purpurado porteño como el “líder moral” de una oposición encubierta.
Mientras las relaciones de la Iglesia con el Gobierno pasan de frías a heladas, los obispos siguen sin cambiar de opinión sobre la forma de hacer política de Balcarce 50, al punto que atribuyeron esta semana la ratificación en el Senado de un protocolo sobre discriminación de la mujer -que consideran abortivo- a “una venganza política” por la contundente derrota de su aliado Rovira en la provincia de Misiones.
“Se llamaron a silencio, pero nos pegaron por otro lado. Esa es su forma de hacer política, la venganza”, se quejó un referente religioso en este sentido.
Ahora los hombres de Iglesia dicen estar en pie de alerta ante lo que estiman será una “avalancha” de leyes contrarias a la moral cristiana, como la de matrimonios entre personas del mismo sexo de inminente tratamiento en la Legislatura bonaerense.







