Los distintos milagros de Misiones

Resultados de un inédito encuentro de la senadora Kirchner con periodistas. Visión sobre la composición de la Corte Suprema. "Un modelo que no debe despreciarse". Por Angel Anaya - Columnista.

11 Noviembre 2006
BUENOS AIRES.- “Se puede disentir y se puede convivir al mismo tiempo”, ha dicho la primera dama para explicar la circunstancia inédita de su prolongado diálogo con un reducido grupo de columnistas al que el matrimonio presidencial les cerraba sus puertas. Y más que eso, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, número dos en el ranking de expectativas mayores, consideró que negociar es clave en la vida política pero no para moldear las instituciones al uso nostro. No cabe duda que el efecto Misiones está perdurando en el tiempo bastante más que lo calculado y ha comenzado a penetrar en los oídos más resistentes al mundanal ruido. Por lo demás, la inédita e inesperada conferencia prestó un gran servicio para al tema del día, el de la Corte Suprema de Justicia, dando respuesta precisa a la inquietud pública del nuevo titular, Ricardo Lorenzetti, mediante un proyecto de solución con amplia acogida y razonable criterio. Tanto es así que los primeros sondeos parlamentarios arrojan una mayoría rotunda y el juicio de los juristas más críticos por la penitencia impuesta al Tribunal Supremo cambió drásticamente.
La fórmula es regresar al modelo del pasado, “cuyas buenas cosas no deben despreciarse”, aseguró la senadora con una convicción muy testimonial.  Si los cinco miembros constituyen el número más y mejor probado, la forma gradual a que se llegará al mismo y la gradual modificación de la mayoría, son testimonios reconfortantes de sentido común y mente alerta.

La prueba de Diputados
Con más de 30 años en común, el matrimonio presidencial puede elaborar las fórmulas y maniobrar con mayor rapidez que la oposición parlamentaria, sobre la que la sombra de la Alianza inhibe fuertemente todo intento de coalición hacia las urnas. Aquí, el efecto Misiones es por ello más lento, aunque no inocuo; especialmente en Diputados, donde el eje del proyecto opositor es considerablemente sólido: tratar de poner fin a los superpoderes en el debate del presupuesto para, según expresión de Roberto Lavagna, comenzar a sanear las instituciones republicanas. Será un empeño difícil pero muy testimonial de que el poder presidencial está montado sobre un modelo derrotado en Misiones.
A partir de ese punto crítico, suponen ya el ex ministro, Mauricio Macri, la UCR y el PJ ajeno a la órbita K, debe diseñarse un proyecto de país fuertemente institucionalizado, pero sin compromiso alguno sobre candidaturas. “Sólo una coincidencia nueva, con doctrina y proyectos ante los argentinos estará en condiciones de elegir candidatos”.
A los superpoderes, el Ejecutivo acaba de sumar otro año más de emergencia económica, pero muy difícilmente esas herramientas esenciales entren en la regla conciliadora que la senadora Fernández de Kirchner prometió a sus interlocutores debutantes del periodismo. (De nuestra Sucursal)







Tamaño texto
Comentarios