Un banco de pruebas de la estrategia K

Durante esta semana, Alperovich estuvo amparado al calor de la Casa Rosada, donde fue la voz de los gobernadores. Miceli no le cerrará el grifo a la provincia. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

10 Noviembre 2006
Cuesta recordar cuándo fue la última vez que un ministro de Economía de la Nación pisó tierras tucumanas en misión oficial. Los más memoriosos se remontan hacia la gestión de Antonio Bussi cuando recibió a Domingo Cavallo. De eso ya pasaron ocho años.
Si eso es cierto, convierte a Felisa Miceli en la primera titular del Palacio de Hacienda que visita la provincia en este siglo. José Alperovich cultivó una buena relación con la ex presidenta del Banco Nación. Felisa es una amiga, suele decir el mandatario parafraseando a un eslogan comercial. Ahora bien, ¿cómo aprovechará el Gobierno esa sintonía con el poder económico nacional?
Los primeros indicios se evidenciaron esta semana. Alperovich fue el representante de los nueve gobernadores beneficiados con el crédito del BID para ejecutar las obras de interconexión eléctrica del Norte Grande. Incluso, en Casa de Gobierno, se llegó a decir que fue el propio presidente Néstor Kirchner, quien lo eligió como único orador del acto, desplazando en ese rol al salteño Juan Carlos Romero. Dos días después, se repitió durante la ceremonia de lanzamiento de la segunda etapa del plan de Componentes Materiales. Y la visita de ayer de la ministra de Economía fue como la cereza de la torta oficial.
La llegada de Miceli le cayó al Poder Ejecutivo como un bálsamo. No hubo funcionario que no recordara en la sede gubernamental los dichos del vicegobernador Fernando Juri (“Tucumán no es hoy atractiva para las inversiones”). La ausencia del presidente de la Legislatura -impulsor de un proyecto de Ley de Fomento a la Inversión- no pasó inadvertida. Hasta el propio Alperovich lo tuvo en cuenta cuando, en un mensaje subliminal (y van...), señaló que se ríe de aquellos que dicen que en Tucumán no hay inversiones.
Más allá de la pelea comarcana, las señales que manda el poder K convierten a Tucumán en un banco de pruebas. Mucho más desde que Eduardo Fellner se bajó de la reelección, en Jujuy, y con sólo hacer un repaso de los alineamientos políticos en la región, Alperovich se convirtió en el aliado -no transversal- más cercano a la Casa Rosada.
Tal vez por eso es que el Gobierno nacional le pidió al mandatario que baje el nivel de conflictividad interna (algo que Alperovich le transmitió ayer a su gabinete). Así las cosas, es posible que Miceli le abra el grifo a la gestión provincial para que en 2007 no tenga contratiempos financieros que atenten contra las expectativas electorales del oficialismo.


Tamaño texto
Comentarios