Ahora, desde el freezer
La estrategia reeleccionista queda a la espera de mejores tiempos, según lo ordenado por el Presidente. Kirchner comenzará una gira por varias provincias. Por Angel Anaya - Columnista.
09 Noviembre 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La orden del Presidente ha sido colocar en el freezer por tiempo indeterminado la estrategia reeleccionista que exceda al estricto marco constitucional preexistente a la lección de Misiones. Pero ello no significará la aceptación de reformas de las cinco cartas provinciales que, como la de Santa Cruz, se pretendan despojar de las reelecciones ilimitadas. Es decir, que Kirchner ha optado por un cuarto intermedio, seguramente muy prolongado, pues tiene ya asegurada por la Constitución nacional su eventual reelección. La tarea presidencial en la carrera a las urnas consistirá ahora, pues, en fallar en las disputas que, como en el distrito bonaerense, testimonian su indiscutible poder de arbitraje. No solo se tratará del oficialismo de paladar negro, sino que esa poderosa influencia llegará en algunos casos a distritos sumados a la concertación plural, algo aquietada después de Misiones, pero bien comunicada por el ágil modelo de caja que maneja la Rosada. Kirchner comenzará en los próximos días una serie de visitas a provincias donde las candidaturas o reelecciones no presentan mayores dudas y por otra parte seguirá convocando a su despacho a distritos sin definiciones claras. Lo que está entrando en el túnel del misterio es la situación de la primera dama, a propósito de la cual, cada vez que se indaga destino bonaerense, la respuesta oficiosa es de una mudez inexpresiva.
Del norte al sur
Los primeros juicios recogidos en nuestro mundo oficial sobre las elecciones parlamentarias y de 36 gobernaciones en los Estados Unidos con el triunfo demócrata y consecuente golpe a la política de George W. Bush, han consistido en una serie de lugares comunes incapaces de percibir el significado profundo de los hechos.
Sin duda la distancia planetaria que los conceptos y prácticas de la democracia mantiene, salvo muy rarísimas excepciones, con el tradicional lloriqueo político sobre el sur y el norte, no permite observar con precisión el valor de la perdurabilidad del sistema como fórmula de convivencia social y política. El mito del sur aherrojado del progreso que Nueva Zelanda, Australia o Sudáfrica desmienten contundentemente es un testimonio de hasta donde el autoengaño hace estragos con raras excepciones, -como la de Chile- en la región. Mito que de persistir termina invariablemente siendo insuperable e impidiendo una construcción continental próspera.
De la democracia donde la sociedad impone el rumbo en la crisis, -como con Bush en el Irak sin retorno o la muralla racial mexicana- a la manipulada entre instituciones mayormente decorativas, media nada menos que la distancia entre el progreso y la decadencia. Un largo camino en el que, como ocurrió en la provincia de Misiones, de pronto aparecen quienes están dispuestos a recorrer. (De nuestra Sucursal)







