Hacia una nueva cultura política

En el Episcopado ya no hay margen para el obispo candidato, como ocurrió en los recientes comicios a constituyentes de Misiones. Por Guillermo Villareal, columnista de la agencia DyN.

05 Noviembre 2006
El Episcopado intentará desactivar la idea que se instaló en la sociedad de que los obispos pueden convertirse en referentes políticos ante la falta de una oposición real, sobre todo cuando peligran las instituciones democráticas.
El caso de Joaquín Piña (Puerto Iguazú), que logró frenar el intento de reelección eterna del gobernador misionero Carlos Rovira, es sólo una excepción para la prédica eclesiástica, cuya regla indica que el quehacer político partidario es tarea excluyente de laicos formados en la doctrina social de la Iglesia.
Los obispos -de acuerdo con lo que pudo constatar DyN- reconocen, sin embargo, que el compromiso de los no religiosos es "un bien escaso" y advierten que, cuando existe, tiene dificultades para insertarse en las estructuras encriptadas de los partidos tradicionales.
No obstante, el objetivo eclesiástico ahora es evitar que el efecto Piña se propague en forma exponencial. Es decir, que el ejemplo "exitoso" del prelado misionero en las recientes elecciones a constituyentes derive en una masiva incursión política de sacerdotes u obispos, tarea que hasta el papa Benedicto XVI se encargó de recordar que "no les compete"".
Fuentes eclesiásticas anticiparon a esta agencia que en el Episcopado "ya no hay margen" para que se repita la fórmula "obispo candidato" y menos aún que esa participación vuelva a tener cierto aval institucional.
"La Iglesia se involucró en un proceso electoral porque estaba en juego una cuestión institucional, pero no tiene que hacer política partidaria".
Tal fue la sentencia que expresó el vocero del Episcopado, presbítero Jorge Oesterheld, al anunciar el temario del plenario de obispos de la próxima semana.
Serán seis días de deliberaciones en Pilar, donde resultará inevitable no evaluar el escenario poselectoral en Misiones y su eventual repercusión a nivel nacional, donde el gobierno percibe al cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires) como líder de la oposición.

Documento pastoral
Tampoco se descarta de antemano que, por ser la última reunión plenaria del año, surja algún documento de "carácter pastoral" sobre el papel de la Iglesia en la política.
Un texto que de hacerse público tendrá como idea central -según adelantaron a esta agencia fuentes religiosas- la necesidad de encarar la "siempre anunciada" reforma política, a fin de poner coto a "estilos agotados". En particular, hablan de "caudillismos" y "feudos" provinciales que deben revertirse.
"Feudo significa la suma del poder, la aniquilación de la división de poderes. República cero, democracia casi nada y un bolsillo muy grande. Todo se maneja con plata, se trata de cuánto vale esta persona. Así se compran jueces, legisladores y quien sea", graficó recientemente monseñor Alfonso Delgado (San Juan).
Los hombres de Iglesia cuestionan que, a pesar de los intentos de reforma política, las iniciativas hayan quedado sólo en eso o en meros proyectos para eliminar listas sábanas o revisar el número de bancas del parlamento.
En cambio, el objetivo eclesiástico es promover una nueva "cultura política", cuyos líderes no favorezcan la partidocracia sino el bien común y la pluralidad, para poder consolidar así instituciones democráticas genuinas, pluralistas, justas y participativas.

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