Trabas burocráticas afectan a los jubilados

La comunicación por teléfono con la Anses es imposible.

05 Noviembre 2006
Quienes han llegado a la situación de jubilados, se ven forzados a soportar -entre muchas otras contrariedades- un camino erizado de obstáculos burocráticos cada vez que deben realizar trámites ante el organismo oficial, la Anses. Tales trabas se manifiestan de la forma más diversa, y en ello se advierte un franco desajuste entre la proclamación oficial de facilidades para el retirado, con lo que concretamente ocurre en la práctica.
   Los problemas que afectan las gestiones, personales o por teléfono, pueden considerarse emblemáticos. Así surge de la investigación que publicamos días pasados. En el caso de los teléfonos, es conocido que la Anses ha establecido desde hace ya bastante tiempo, la posibilidad de comunicarse por ese medio, o por internet, para efectuar consultas. Ello, como un medio de evitar, a los interesados, las largas horas de cola ante las oficinas del organismo.
   Pero sucede que la comunicación por teléfono es imposible. De acuerdo con las expresiones de dirigentes de centros de jubilados de la ciudad y del interior, el número 0800 de la Anses no contesta, a pesar de que hay quienes se tomaron la molestia de insistir “días enteros” en las llamadas. El caso de Tucumán no es único, sino que se trata de una deficiencia generalizada.
   El defensor del Pueblo de la Nación efectuó un relevamiento en todas las delegaciones del país, y llegó a la conclusión de que “sacar un turno por teléfono es prácticamente imposible: se pierde mucho tiempo en la espera y a veces nunca aparece un operador”, declaró tajantemente el funcionario.
   Esa realidad obliga a los jubilados a trasladarse personalmente a las oficinas.
    De acuerdo con las declaraciones que publicamos, como el que acude en horario normal encuentra que ya están agotados los números, no hay más remedio que apostarse en la puerta desde las cinco de la madrugada en adelante, para integrar una cola que a veces tiene más de una cuadra de largo, y sobre la cual puede estar cayendo la lluvia. El caso se repite, por cierto, en las oficinas de Concepción, en perjuicio de quienes residen en el interior de la provincia y deben trasladarse hacia allí.
   Todo indica que en este tema hay dos aspectos inaceptables.
   En primer lugar, el hecho de que a los interesados, personas todas de edad avanzada, se los prive inexplicablemente de la facilidad del teléfono; y que, cuando concurren a las oficinas, haya un sistema de números que los obliga a dejar su casa en medio de la noche para obtenerlos. Es algo que atenta, evidentemente, contra derechos elementales de las personas de esa edad y condición.
   Y en segundo lugar, pero en idéntico nivel de importancia, está la irracionalidad esencial del sistema. A veces se trata solamente de dejar un papel, y sin embargo es forzoso hacer la misma cola que para trámites más complicados.
   Nos parece que estas cuestiones pueden y deben ser solucionadas con urgencia por el Estado.
   Como todo lo indica, es necesario rediseñar el mecanismo burocrático de atención a los jubilados, a fin de que las diligencias que deben efectuar a menudo ante la Anses no los obliguen a la suma increíble de molestias que deben sufrir actualmente. Es inadmisible, repetimos, que personas cargadas de años y, en muchos casos, con salud precaria, estén sometidas a mortificaciones inadecuadas para su edad y condición.
   La quejas datan de largo tiempo atrás. Es hora de que el poder público pase a  atenderlas y a solucionarlas como corresponde.


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