03 Noviembre 2006 Seguir en 
En dos horas se condensó un enorme fragmento de la historia del rock argentino, con un show de Luis Alberto Spinetta que justificó que se haya colmado el teatro Alberdi.
Simple, de buen humor y en un permanente agradecimiento hacia los tucumanos, "el Flaco" arrancó entre luces y proyecciones psicodélicas de caleidoscopio con "Atado a tu frontera" y "Sinfín", de "Pan", su último disco (el número 35 de su carrera). Siguió con "Las cosas tienen movimiento", un tema "de un muchacho Rodolfo, rosarino", dijo Spinetta, para aclarar luego que se refería a Fito Páez.
Spinetta se ubicó en el escenario en una línea junto a su banda, en un plano de igualdad que también se percibió en los efectos de iluminación, que abarcaron a todos por igual y, a medida que uno de los músicos tomaba la posta, recibía desde lo alto un rayo blanco de luz para que no quedaran dudas de que era él a quien había que mirar en ese momento. Hizo 20 temas, más los dos bises, en los que las ovaciones más fuertes (porque las hubo toda la noche, con cada canción), se dieron con las viejas, con clásicos que tocó sin que se lo pidieran. Así pasaron "El enemigo" (de "Silver sorgo", 2001), que presentó como "un emblema de lo que pienso" (el tema dice "...es que nada, nada detendrá mi amor. Y hay que impedir que juegues para el enemigo... Puedo hasta tocar el cielo en el que flotan todas almas perdidas...) También tocó "Despiértate nena" (Pescado rabioso, del disco del mismo nombre, 1972, que hizo con un punteo de guitarra estremecedor), "Los niños que escriben en el cielo" (del disco de Jade del nombre del tema, de 1981), "Tonta luz" (de "Silver sorgo", 2001), "Durazno sangrando" (Invisible, 1975), y varios más.
Otra de esas perlas fue "Laura va" (Almendra, 1969), con el que abrió el bis que terminó con "La herida de París" ("Los niños..."), con un set instrumental de poco más de 10 minutos que electrizó al público y dejó satisfechos a casi todos (algunos insistían con una más), mientras Spinetta, Nerina Nicotra (bajo), Sergio Verdinelli (batería) y Claudio Cardone (teclados), hacían una y otra reverencia para despedirse, con la promesa de volver pronto. La gente (más de 700 personas, aplaudía de pie, con las manos ardiendo).
Anoche, al cierre de esta edición, estaba comenzando la segunda actuación de Spinetta en el Alberdi, nuevamente a sala llena.
Simple, de buen humor y en un permanente agradecimiento hacia los tucumanos, "el Flaco" arrancó entre luces y proyecciones psicodélicas de caleidoscopio con "Atado a tu frontera" y "Sinfín", de "Pan", su último disco (el número 35 de su carrera). Siguió con "Las cosas tienen movimiento", un tema "de un muchacho Rodolfo, rosarino", dijo Spinetta, para aclarar luego que se refería a Fito Páez.
Spinetta se ubicó en el escenario en una línea junto a su banda, en un plano de igualdad que también se percibió en los efectos de iluminación, que abarcaron a todos por igual y, a medida que uno de los músicos tomaba la posta, recibía desde lo alto un rayo blanco de luz para que no quedaran dudas de que era él a quien había que mirar en ese momento. Hizo 20 temas, más los dos bises, en los que las ovaciones más fuertes (porque las hubo toda la noche, con cada canción), se dieron con las viejas, con clásicos que tocó sin que se lo pidieran. Así pasaron "El enemigo" (de "Silver sorgo", 2001), que presentó como "un emblema de lo que pienso" (el tema dice "...es que nada, nada detendrá mi amor. Y hay que impedir que juegues para el enemigo... Puedo hasta tocar el cielo en el que flotan todas almas perdidas...) También tocó "Despiértate nena" (Pescado rabioso, del disco del mismo nombre, 1972, que hizo con un punteo de guitarra estremecedor), "Los niños que escriben en el cielo" (del disco de Jade del nombre del tema, de 1981), "Tonta luz" (de "Silver sorgo", 2001), "Durazno sangrando" (Invisible, 1975), y varios más.
Otra de esas perlas fue "Laura va" (Almendra, 1969), con el que abrió el bis que terminó con "La herida de París" ("Los niños..."), con un set instrumental de poco más de 10 minutos que electrizó al público y dejó satisfechos a casi todos (algunos insistían con una más), mientras Spinetta, Nerina Nicotra (bajo), Sergio Verdinelli (batería) y Claudio Cardone (teclados), hacían una y otra reverencia para despedirse, con la promesa de volver pronto. La gente (más de 700 personas, aplaudía de pie, con las manos ardiendo).
Anoche, al cierre de esta edición, estaba comenzando la segunda actuación de Spinetta en el Alberdi, nuevamente a sala llena.
Flashes
"Che, dejá de apuntarme con esa luz; mirá que te dejo filmar... y eso que soy jodido", le dijo Spinetta a un fotógrafo (que no estaba usando flash), cuando se cansó de que las luces de las cámaras portátiles le estallaran en la cara. A los gritos de la gente, muchos fuera de lugar, pero sin agresiones, "el Flaco" hizo oídos sordos.
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