Las promesas políticas hacia el sector privado
A juzgar por las propuestas de Alperovich y de Juri, todo parece indicar que 2007 puede ser el año de las inversiones o que aquellas ideas sean sólo anuncios preelectorales. Por Marcelo Aguaysol - Redacción L
27 Octubre 2006 Seguir en 
En 2005, la actividad económica en Tucumán creció un 12,4% y este año seguirá aumentando, aunque no al mismo ritmo. En esta proyección mucho tiene que ver la escasez de inversiones que generen bienes y, a la vez, la mano de obra y los nubarrones que surgieron por la cuestión energética. Pero quizás también, en esa posible reducción de la actividad económica, pesen la presión impositiva -que desalienta la llegada de nuevos capitales- y el histórico problema de la falta de infraestructura. Los tres primeros años de la gestión de José Alperovich -que se cumplen este domingo- sirvieron para pagar parte de la deuda social, pero aún no se vislumbran obras de envergadura, de esas que reclama el sector privado para hacer más competititiva a una provincia que es el epicentro económico de la región.
Después de escuchar esta semana las iniciativas del gobernador y del vicegobernador, Fernando Juri, los empresarios e industriales tucumanos deben haber quedado algo contrariados. El lunes último, en la sede de la Federación Económica (FET), Alperovich le dijo a la cúpula de la entidad que no subirá, pero que tampoco bajará los impuestos el año que viene. “Necesito que la gente (empresarios y pequeños contribuyentes) pague”, fue el mensaje que transmitió el mandatario. Ahora, si todos pagan, en el futuro puede haber alguna reducción de la presión fiscal.
Al día siguiente, el martes, el sector privado escuchó la música que sus oídos reclamaban desde hace mucho tiempo. Ante la FET y ante la Unión Industrial, el presidente de la Legislatura dio más detalles sobre su proyecto para el Fomento a la Inversión. Algo curioso: Alperovich lo mencionó al pasar en la reunión con la FET.
La idea de Juri prevé algo que al gobernador lo desvela: la posibilidad de generar mano de obra genuina en zonas abandonadas por el cierre masivo de plantas industriales, de hace algunas décadas. Y apela a regímenes de promoción fiscal (subsidios, bajas y exenciones impositivas) para los inversores nuevos y para la ampliación de las fábricas existentes.
La promoción industrial no necesariamente implica un sacrificio fiscal si se toma en cuenta que propende a captar más inversiones con la radicación de nuevas fábricas. La FET comenzará hoy a analizar el anteproyecto de Juri y el 7 de noviembre lo hará en conjunto con otras entidades intermedias.
Más allá de que nadie lo diga públicamente, la cuestión tributaria ocupa el primer lugar en la agenda de preocupaciones del sector privado. De hecho, en cada encuentro de empresarios se dice que la actividad primaria tucumana (especialmente la azucarera) está en desventaja respecto de las de las otras provincias de la región que no tributan Ingresos Brutos.
“Si no tenemos un empresariado fuerte, Tucumán no tiene salida”, fueron las palabras que el gobernador lanzó el lunes en su visita a la FET. Si se cristalizan las propuestas del gobernador y del vice, es posible que en 2007 haya más inversiones privadas en Tucumán. De otro modo, aquellas iniciativas quedarán como vagas promesas preelectorales. Tal vez por esa razón, empresarios e industriales dicen que no firmaron un cheque en blanco a favor del Gobierno.







