27 Octubre 2006 Seguir en 
Londres.- El "Sanderson", en el barrio londinense de Soho, simplemente no está al alcance de Yohane Banda. Para pagar una noche allí, el padre del hijo adoptivo de Madonna debería trabajar muchos años en Africa. Cerca de 630 dólares cuesta la noche en el hotel en el que la cantante habló -delante de una cámara- sobre la controvertida adopción del pequeño David Banda, de Malawi. El padre de David gana con la venta de verduras apenas nueve dólares al mes. La cantante, visiblemente emocionada, intentó transmitir esa dimensión social de su historia a los millones de personas en todo el mundo que verán la entrevista con la moderadora estadounidense Oprah Winfrey.
A sus críticos, la ex "chica material" los instó durante la grabación de la conversación vía satélite entre Londres y el estudio de Oprah en Chicago, a ver personalmente la enorme miseria que viven muchas personas en Africa. "Si pudieran ver cómo viven esos niños, entonces ellos mismos querrían adoptar uno", dijo Madonna. La artista también se manifestó preocupada por la posibilidad de que el eco mediático que produjo esta adopción disuada a otros padres de adoptar a niños africanos. "Es una pena que ustedes desanimen a otros a seguir mi ejemplo", atacó Madonna a los periodistas. La conversación se emitió ayer en Estados Unidos y será retransmitida por numerosas cadenas de televisión, también en Africa. La madre de David y sus tres hermanas murieron de sida; el pequeño fue internado a las dos semanas de vida en un orfelinato, en donde sobrevivió a la malaria y a la tuberculosis. Ni su padre, ni ningún otro miembro de su familia lo visitaron jamás en la institución donde vivía. Incluso la identidad del padre sólo se conoció tras las pesquisas realizadas por un sacerdote. Delante de la cámara, con el rostro ya al descubierto y con lágrimas en los ojos, Madonna, de 48 años, dejó en claro su posición: "no hice nada malo". Y como para probar que la adopción es lo mejor que le podía pasar a David a sus 13 meses de vida mostró fotos de su vivienda de lujo en Londres. En ellas se ve al pequeño siendo acariciado por la cantante y sonriendo rodeado de los hijos de Madonna, Lourdes, de nueve años, y Rocco, de cinco. (DPA)
A sus críticos, la ex "chica material" los instó durante la grabación de la conversación vía satélite entre Londres y el estudio de Oprah en Chicago, a ver personalmente la enorme miseria que viven muchas personas en Africa. "Si pudieran ver cómo viven esos niños, entonces ellos mismos querrían adoptar uno", dijo Madonna. La artista también se manifestó preocupada por la posibilidad de que el eco mediático que produjo esta adopción disuada a otros padres de adoptar a niños africanos. "Es una pena que ustedes desanimen a otros a seguir mi ejemplo", atacó Madonna a los periodistas. La conversación se emitió ayer en Estados Unidos y será retransmitida por numerosas cadenas de televisión, también en Africa. La madre de David y sus tres hermanas murieron de sida; el pequeño fue internado a las dos semanas de vida en un orfelinato, en donde sobrevivió a la malaria y a la tuberculosis. Ni su padre, ni ningún otro miembro de su familia lo visitaron jamás en la institución donde vivía. Incluso la identidad del padre sólo se conoció tras las pesquisas realizadas por un sacerdote. Delante de la cámara, con el rostro ya al descubierto y con lágrimas en los ojos, Madonna, de 48 años, dejó en claro su posición: "no hice nada malo". Y como para probar que la adopción es lo mejor que le podía pasar a David a sus 13 meses de vida mostró fotos de su vivienda de lujo en Londres. En ellas se ve al pequeño siendo acariciado por la cantante y sonriendo rodeado de los hijos de Madonna, Lourdes, de nueve años, y Rocco, de cinco. (DPA)
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