Las promesas de reubicación no se cumplieron

El Poder Ejecutivo hizo varios intentos por subsidiar a vendedores y alquilarles un edificio. Una conflictiva relación de vieja data.

24 Octubre 2006
“El 1 de febrero no habrá más vendedores ambulantes en el centro”. Con voz firme, el gobernador José Alperovich anunciaba hace casi 10 meses que había terminado el período de gracia que había dado (en octubre de 2004), para que los ambulantes se reubicaran en otras zonas.
El anuncio gubernamental fue lanzado el 28 de diciembre (“Día de los Inocentes”) y se reiteró el 6 de enero último (Reyes Magos) cuando los vendedores callejeros coparon el microcentro, con la instalación de mesas en las peatonales.
La conflictiva relación entre los vendedores ambulantes y el Gobierno (provincial y municipal) es de vieja data e incluyó duros enfrentamientos con la Policía. Hasta generó una reacción diplomática cuando Alperovich había dicho que no quería que Tucumán se convirtiera en Bolivia.
Aquellas palabras obligaron a una rápida retractación por parte de Alperovich, ante las representaciones diplomáticas bolivianas.
Pasó febrero y el problema de la proliferación de los ambulantes continuó, pese a que el Gobierno había anunciado subsidios para la reubicación de los puestos. En abril surgió la idea de alquilar dos locales céntricos para un centenar de ambulantes.
Los meses subsiguientes sirvieron al Poder Ejecutivo para avanzar con el empadronamiento de vendedores y en la tarea de seducción a los propietarios de los inmuebles elegidos. En setiembre, el Concejo Deliberante aprobó la creación de un mercado de pulgas, lindante con el paseo de la Independencia, pero el proyecto no prosperó: el dueño del local no aceptó la propuesta oficial.
Ahora, el gobernador renovó viejas promesas para la reubicación de los ambulantes, que ya se preparan para ofrecer sus productos en la época de mayor venta: las fiestas de fin de año.



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