Una nueva política de ediciones para la UNT

24 Octubre 2006
Como es conocido, a lo largo de toda la anterior conducción, la Universidad Nacional de Tucumán canalizó una gran cantidad de sus publicaciones por medio del sello denominado Ediciones del Rectorado. Gracias a él, se incorporó a la bibliografía tucumana un variadísimo material, que abarcaba desde la producción de científicos e investigadores hasta la creación literaria, y en todos los casos, de autores que podían pertenecer o no a la casa de estudios. De esa manera, el sello universitario vino a cumplir una labor cuya importancia subrayó este comentario, en múltiples oportunidades.
   Ahora, la casa de estudios se ha dispuesto a ampliar ese rubro. La flamante titular de la Editorial de la Universidad, en declaraciones que publicamos ayer, anunció que se pondrá en marcha una tarea de espectro más ambicioso. Esta propone que la UNT se fije “por primera vez” una política de publicaciones. De acuerdo con lo que explicó la funcionaria, se trata de captar la gran producción que se genera en las distintas Facultades, someterla a instancias de referato y evaluación y, cuando la convierta en libro, ocuparse especialmente de su distribución.     Considera que, en las diversas épocas, ha sido frecuente que obras valiosas terminen relegadas a los estantes de las bibliotecas de cada Facultad, sin tener una difusión que vaya más allá del circuito local.
   Toda esta programación estaría diseñada por un consejo editor, integrado por profesores eméritos y por personalidades reconocidas en el ámbito universitario, de manera que se fije “una política cultural, que es el correlato de la enseñanza y de la investigación”. Entre los proyectos en estudio, mencionó la presentación de colecciones y de traducciones.     Asimismo, se busca generar intercambio con otros países, como era usual décadas atrás en las editoriales argentinas. Sin duda, resulta positivo que la Universidad Nacional de Tucumán enfoque su atención sobre un área de tanta importancia como es la de publicaciones. Sería innecesario destacar que uno de los indicadores para valorar la acción de una casa de estudios, es la calidad del material que lleva su sello. Pero, al mismo tiempo, reviste capital importancia que esas publicaciones se pongan al alcance del público interesado, universitario o no, con la mayor amplitud posible. Es bien sabido que, en la actualidad, para un lector de Buenos Aires o de cualquier provincia argentina, obtener un ejemplar editado en Tucumán constituye una difícil tarea, ya que ese tipo de materiales no se encuentra disponible, por lo general, en las librerías.
   La directora editorial reconoce que Ediciones del Rectorado puede considerarse un punto de partida para esta labor. Apuntamos que, en ese orden de ideas, no debe dejarse de lado la apertura que aquel sello significó durante los largos años, al cobijar trabajos -de gran variedad- de los creadores locales. Es un aspecto en el que no debe dejarse de ahondar, dadas las dificultades que los autores no consagrados y que no pertenecen a la casa de estudios encuentran habitualmente para publicar.
    Se nos ocurre, además, que la Universidad Nacional de Tucumán debiera tener su propia librería, ubicada, por ejemplo, en el Centro Virla. Es verdad que actualmente allí se pueden obtener las ediciones de la casa. Pero nos referimos a habilitar un ámbito específico, donde todos los libros estén expuestos en anaqueles abiertos y en mesones, de manera que el público lector pueda elegir con la comodidad que ofrecen los establecimientos comerciales de ese tipo. Sería también ideal que el material esté debidamente informatizado en una base de datos, para que el interesado pueda consultar rápidamente acerca de la temática de su preferencia.







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