El citrus, condenado a revalidar sus títulos
Como si fueran pocas dos campañas tan malas como las últimas, ahora las industrias cítricas tienen que salir a defender su competividad nada menos que en EE.UU. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.
23 Octubre 2006 Seguir en 
En el sector citrícola tucumano parece no haber tiempo para la relajación. A dos campañas verdaderamente malas -como las últimas- y frente a una contracción de la actividad en su expansión territorial y a la imperiosa necesidad de encontrar nuevos mercados para el limón -o de recuperar Estados Unidos-, ahora se suma que las industrias citrícolas están obligadas a demostrar que no exportan jugo concentrado a la plaza norteamericana con precios de dumping (por debajo de sus costos).El problema surgió tras una denuncia de la gigante cooperativa comercializadora Sunkist Growers solicitó que el Gobierno estadounidense aplique aranceles antidumping a empresas argentinas y mexicanas, denunciadas por vender supuestamente jugo de limón a precios de dumping. Esta situación -según la demanda- habría llevado a que los productores estadounidenses pierdan participación en el mercado y que deban propiciar despidos en la actividad. La demanda puso en alerta de inmediato a las autoridades de la Cancillería argentina, y en especial a los empresarios del sector que poseen industrias en Tucumán.
Desde 1990, la Argentina es el principal productor mundial de jugo concentrado de limón, con el 30% del volumen total, seguido por EE.UU. Nuestro país procesa casi el 40% del limón mundial y el 95% de lo industrializado en el hemisferio sur. El producto local cuenta con atributos excepcionales de calidad, tales como color, sabor, proporción de pulpa y relación sólidos solubles/acidez, que le otorgan ventajas en el mercado internacional. Del volumen total destinado al mercado interno, la mitad es utilizado por las fábricas de bebidas gaseosas. La demanda restante está compuesta por elaboradoras de bebidas a base de jugo y jugos puros.
El bajo precio del jugo en las últimas dos temporadas y la saturación del mercado mundial de este producto fueron algunas de las causales de la crisis de la que todavía no logra recuperarse la citricultura local. Esto derivó en que el precio de la fruta para industria no llegara a cubrir ni los costos de cosecha de los limones. Prácticamente sin valor, toneladas de fruta terminaron esparcidas en campos y al costado de las rutas. En ese marco, habrá que comprobar que se vendió jugo de limón con precios inferiores a sus costos de producción.
Párrafo aparte merece la reacción de parte del sector industrial limonero de Tucumán, que acusó a Sunkist de ineptitud para competir con los productos de nuestra provincia, lo que podría ser de alguna forma cierto, ya que no es el primer caso de este tipo que ocurre entre las actividades citrícolas de Estados Unidos y de la Argentina (el impedimento de ingreso del citrus en fresco al mercado norteamericano, en 2001, era la única manera de detener al mejor limón del mundo).
Sobre los resultados que puede arrojar el proceso en marcha contra las industrias productoras de jugo de limón es imposible formular pronósticos. Pero pareciera que la citricultura está condenada a tener que revalidar sus títulos en forma permanente, y también a luchar para imponer sus altos niveles de competitividad en países como Estados Unidos, que pregonan la economía de mercado, pero que tienen una costumbre arraigada de proteger a sectores productivos ineficientes.







