Charly García, una costumbre argentina

El astro del rock argentino cumple 55 años y lo festejará con un recital en el Gran Rex. Esta vez el espectáculo será distinto: se hará pasar el sonido por una frecuencia de radio y el público recibirá las canciones por auriculares, por lo que es impresci

23 Octubre 2006
Charly García ya es una costumbre argentina. No sólo porque ha marcado a fuego al rock argentino, sino porque todos los años convierte su cumpleaños en una ceremonia ineludible. Y hoy no será la excepción. Con un show en el Gran Rex, que tendrá características inusuales (ver nota aparte), el creador de "La hija de la lágrima" sellará nuevamente su particular pacto con el público argentino.
Charly García (mejor dicho, Carlos Alberto García Moreno) nació el 23 de octubre de 1951. Su debut discográfico se produjo en el año 1972, cuando participó del primer disco de Raúl Porchetto, titulado "Cristo rock".
Mientras cursaba la escuela secundaria conoció a Carlos Alberto "Nito" Mestre. Junto a él y a Carlos Piegari, Beto Rodríguez y los hermanos Belia formó Sui Generis que, tras sufrir varias deserciones, quedó convertido en un dúo. Ya sin ínfulas psicodélicas, Sui Generis siguió adelante con lo que había: un pianista que hacía canciones y un cantante que tocaba la flauta. Parece poco pero, en verdad, es mucho: cuando estaban por desistir, pudieron grabar un disco casi a escondidas y todo cambió.

La nueva etapa
Cambiaron no sólo ellos, sino el curso del rock argentino. Dos jóvenes desgarbados con un puñado de canciones adolescentes que quedarían retratadas en "Vida", primer disco de Sui Generis.
Charly y Nito pegaron el estirón en "Confesiones de invierno" y, sobre todo, en "Pequeñas anécdotas de las instituciones", un disco conceptual, mordaz y jugado, repleto de sintetizadores. Pero el público quería que no crecieran, que siguieran con el piano y la flauta, por siempre adolescentes. "La foto del disco ?Confesiones de invierno?, esa que estamos Nito y yo tomados de la mano, es muy impactante, es too much", dijo recientemente Charly. Fue en aquel entonces cuando el artista pateó el tablero y mató a la gallina de los huevos de oro.
Antes, inspirado en el "Goodbye" del grupo Cream, decidió realizar un último show a modo de despedida. Es así que Sui Generis volvió a marcar al rock argentino con "Adiós Sui Generis", reventando dos veces el Luna Park con 26.000 espectadores, cifra que en 1975 era completamente inaudita. En la despedida, Charly ya era otro: lució pelo muy largo, barba a dos colores, traje y galera blancos, rematados con zapatillas.
"Aquella separación fue impactante pero necesaria", comentó el músico. Después vendrían otros grupos y también sus escándalos. En 1976 concretó La máquina de hacer pájaros, con la que transitó la senda del rock sinfónico.

En 1978 formó Serú Girán, con David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro. Tras cuatro álbumes el grupo se disolvió por la partida de Pedro Aznar al exterior; entonces, García comenzó su carrera solista. "En la vida hice todo lo que quise y aún más. No me arrepiento de nada y, si pudiera nacer de nuevo, volvería a vivir de la misma manera", dice.








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