Las trabas que pueden surgir en el último año

En Graneros, Alperovich desnudó sus temores para 2007 que se sustentan más en problemas políticos que económicos. La gran billetera oficial sigue volcando lealtades. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA

20 Octubre 2006
La historia reciente refleja que en Tucumán, el último año de mandato fue más que traumático para los que gobernaron desde la década de 1990 hasta nuestros días. Salvo Julio Miranda, el resto de los mandatarios protagonizó duros cortocircuitos con su vicegobernador.
Sisto Terán fue el fiel escudero de Miranda y hasta puso su firma a medidas impopulares, como la caída de la operatoria FET o la declaración del default transitorio en el pago de los títulos públicos. En ese terreno institucional, José Alperovich -que dentro de nueve días cumplirá tres años de gestión- no es la excepción a la regla. Su relación con Fernando Juri va de mal en peor. Pero puede sobrevivir al estigma del último año a base de una gran billetera oficial que vuelva voluntades y lealtades políticas hacia la Casa de Gobierno. Pese a ello, el martes pasado, desde Graneros, pidió ayuda al pueblo porque cree que le pondrán palos en la rueda a su gestión.
Al denunciar las trabas, Alperovich desnudó más los temores que tiene dentro de la estructura del PJ -que no le responde-, que los que pueden surgir de, hasta ahora, una débil oposición política.

El escenario fiscal
Ahora, si nos transportamos al plano económico, en principio, a Tucumán no se le presentan trabas. Más bien, para el año electoral se prevé un escenario ideal para el “operativo reelección”.
• Con un nivel de gastos estimado en $ 1.480 millones, es difícil que el Gobierno requiera de más dinero para cubrir sus necesidades financieras de 2007, salvo que la etapa preelectoral desate un verdadero carnaval y se gaste más de lo presupuestado.
• Es posible que el Gobierno nacional otorgue un préstamo de unos $ 300 millones para que Tucumán pague la mayor parte de los vencimientos de su deuda. Eso servirá para patear esos compromisos hacia adelante.
• Tucumán resultará más que beneficiada con partidas nacionales destinadas a la ejecución de planes de vivienda. Se estima que sólo en 2007, la Provincia contará con $ 600 millones para encarar obras con fondos federales.
• El Gobierno invertiría cerca de $ 700 millones para el plan provincial de obras públicas. Sumada a las que están en ejecución, Alperovich estaría en condiciones de inaugurar una obra por día, algo “casual” para un año donde se juega su futuro político.
• Con un país en crecimiento, es casi imposible que los ingresos impositivos -nacionales y provinciales- caigan estrepitosamente. Se estima un aumento interanual del orden del 20%, más que lo previsto en el anteproyecto de Presupuesto.
• En todo esto, no hay que perder de vista que el Gobierno tucumano cuenta con un nivel de reservas superior a los $ 300 millones.
• Además, el Poder Ejecutivo está recomponiendo, lentamente, su relación con instituciones intermedias (por caso la FET y antes la Sociedad Rural), de tal modo de no tener inesperados adversarios privados que alienten campañas de candidatos no oficialistas.
Este escenario fiscal demuestra que las trabas que desvelan al gobernador son más políticas que económicas y financieras.



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