18 Octubre 2006 Seguir en 
CIUDAD DE GUATEMALA.- Tras más de una década de espera, un juicio en la Suprema Corte y varias huelgas de hambre, la abogada estadounidense Jennifer Harbury recibió finalmente una disculpa de Guatemala por la tortura y el asesinato de su marido durante la guerra civil (1960-1996).
El gobierno se declaró responsable de la desaparición del líder maya Efraín Bamaca durante el gobierno de Jorge Serrano Elías.
Frank La Rue, jefe de la gubernamental Comisión de Derechos Humanos, admitió que Bamaca fue asesinado por militares, tras ser capturado en 1992 en medio de una guerra civil que dejó más de 200.000 muertos.
Bamaca, un cacique que se había unido a la guerrilla, conoció a Harbury en 1990 en la zona montañosa, cuando ella preparaba un libro sobre la guerra, y se casaron en 1991.
El Ejército declaró luego que Bamaca se había suicidado, pero Harbury sabía que su marido había sido torturado durante dos años y que le habían inyectado sustancias tóxicas antes de matarlo.
Washington negó tener conocimiento del caso hasta 1995, cuando una huelga de hambre de Harbury frente a la Casa Blanca obligó al Congreso a publicar documentos que revelaban que Washington sabía que Bamaca había sido capturado vivo.
La letrada demandó al gobierno del entonces presidente Bill Clinton por ocultar información que podría haber salvado a su marido, pero la Corte Suprema desestimó el caso.
En su lucha por saber dónde está el cuerpo de su esposo, Harbury sufrió amenazas de muerte, y el automóvil de su abogado sufrió en Washington un atentado con bomba incendiaria.
“Quiero darle sepultura; no voy a dejarlo tirado como basura en cualquier lugar”, dijo la mujer. (Reuter)
El gobierno se declaró responsable de la desaparición del líder maya Efraín Bamaca durante el gobierno de Jorge Serrano Elías.
Frank La Rue, jefe de la gubernamental Comisión de Derechos Humanos, admitió que Bamaca fue asesinado por militares, tras ser capturado en 1992 en medio de una guerra civil que dejó más de 200.000 muertos.
Bamaca, un cacique que se había unido a la guerrilla, conoció a Harbury en 1990 en la zona montañosa, cuando ella preparaba un libro sobre la guerra, y se casaron en 1991.
El Ejército declaró luego que Bamaca se había suicidado, pero Harbury sabía que su marido había sido torturado durante dos años y que le habían inyectado sustancias tóxicas antes de matarlo.
Washington negó tener conocimiento del caso hasta 1995, cuando una huelga de hambre de Harbury frente a la Casa Blanca obligó al Congreso a publicar documentos que revelaban que Washington sabía que Bamaca había sido capturado vivo.
La letrada demandó al gobierno del entonces presidente Bill Clinton por ocultar información que podría haber salvado a su marido, pero la Corte Suprema desestimó el caso.
En su lucha por saber dónde está el cuerpo de su esposo, Harbury sufrió amenazas de muerte, y el automóvil de su abogado sufrió en Washington un atentado con bomba incendiaria.
“Quiero darle sepultura; no voy a dejarlo tirado como basura en cualquier lugar”, dijo la mujer. (Reuter)







