17 Octubre 2006 Seguir en 
PERON
Corría el año 1968. Un grupo de estudiantes y de recién egresados de la carrera de Psicología viajamos a dos congresos internacionales de la especialidad, uno en Viena y el otro en Praga. En Madrid, y a escasos días del viaje de retorno, tengo la peregrina idea de visitar a Perón; rechazando el descreimiento de mis amigos, llego a Puerta de Hierro; pregunto por la Quinta 17 de Octubre y solicito audiencia al guardia civil que está en la puerta. A las 6 de la mañana, una secretaria me llama para decirme que Perón nos esperaba a las 18. Esa tarde, Perón nos recibe, a mí y a dos grandes amigos, con su amplia sonrisa. Pasamos al living, en donde un retrato muy grande de Evita contrastaba con uno pequeño de Isabel. Nos ofrecen mate cocido con bizcochos -por ser tucumanos, deducimos-, y de inmediato comienza la charla, el monólogo o la entrevista. Hoy no sabría cómo llamarla. Entre otras cosas, nos contó sobre el 17 de Octubre del 45. “Le había dicho al presidente Farrel que si no llamaba a elecciones, yo renunciaba. Me contestó que si hacía eso, me metía preso en Martín García. Hágalo”, le dije. “¿Eso era lo que usted quería?”, le pregunté. “¡Claro! Porque sabía que el pueblo iba a levantarse”, relató. Finalmente, el 17 de Octubre, con la gente enardecida en Plaza de Mayo, Farrel me hace traer de la isla y me dice: “está bien, Perón, llamaré a elecciones”. “Perón, no se vaya todavía -me dijo Farrel después de ese compromiso-; salga al balcón y calme a la gente; si no, me rompen la Casa de Gobierno”. Sobre las condiciones para ser líder, nos dijo: “hay que tener la sensibilidad para conocer las necesidades del pueblo e identificarse con él. Pero además, tener el óleo sagrado de Samuel, es decir, con eso ¡se nace!”. Durante el encuentro, que duró un poco más de cuatro horas, Perón tocó varios temas, pero no el de Evita, ni tampoco el de Isabel, ni el de López Rega. En este día especial para el peronismo cabe la reflexión acerca de que la naturaleza humana permite oscilar entre la lealtad a grandes causas con supremos objetivos, pero también la lealtad psicobiológica a la egolatría personal.
VIOLENCIA
No es aceptable justificar o dignificar el horror de la violencia, venga de donde viniere. Las aberraciones de contrainsurgencia, aprendidas en la Escuelita de Boinas Verdes, ejercitadas en Vietnam y perfeccionadas aquí para amedrentar todo activismo, deben ser castigadas igual que la violencia de la guerrilla. No debe haber discriminaciones de jerarquías, porque los que no respetaron las disposiciones de Ginebra que regían toda guerra, son doblemente criminales que aquellos a quienes dijeron reprimir. Ningún temor debe dejar de penar esos delitos, porque así se apaña la impunidad y mucha gente llega a creer que estuvieron bien, aunque se haya destruido la vida de numerosos inocentes, como Isauro Arancibia, Benito Romano y una larga lista de hombres cuyo único error fue desarrollar una tarea gremial o política, mal vista por los intereses dominantes. Sin mencionar cuentas suizas, la deuda contraída en ese período nefasto aclara la intencionalidad orientadora de esos intereses, marcando de luto una generación y manchando de negro la historia argentina.
LINEA 118
Usar los servicios de las líneas que van a Yerba Buena -la 118, la 102 o la 100- sigue siendo un martirio. Más cruel es aun la insensibilidad de las autoridades que saben de las irregularidades en las que incurren los dueños de esas firmas y nada hacen para resolver el problema. En el caso de la 118, en avenida Mitre y San Martín, los coches pasan a toda velocidad para evitar que los detenga el semáforo que funciona en esa esquina. Por esta actitud irreverente, los usuarios esperamos hasta una hora para poder viajar a la “Ciudad Jardín”.
BOLIVIA
Bolivia es el único país que parece llevar adelante el sueño de Bolívar, referido a la ansiada libertad de las potencias extranjeras, capaces de arrancar los ojos si les resulta un comercio redituable para llevárselo todo. Los cuatro departamentos ocupados por las multinacionales son los rebeldes que se levantan en contra del gobierno de Evo Morales y pretenden llevar adelante una lucha fratricida. Ellos no saben de la lucha de los departamentos del este, que son privados de todos los adelantos de que podrían disfrutar teniendo tantas riquezas en su subsuelo. El presidente Kirchner, que se dice defensor de la democracia, debería encabezar la protesta contra estos invasores disfrazados de benefactores. ¿No nos valen tantas experiencias sufridas para que ofrezcamos la otra mejilla? Nuestro país también es amenazado por la enajenación de su subsuelo. A esto ya lo sufren Andalgalá, Santa María, San Juan, Santa Cruz, etcétera, y no reaccionamos; miramos con indiferencia, como si fuéramos muy suficientes y sólo llegamos al extremo de ser imbéciles. Nos unamos en la lucha de nuestra nación hermana y empecemos por parar esta explotación inicua; reformemos el Código de Minería y dejemos de favorecerlos con la exportación llevada por los puertos del sur del país. No esperemos quedarnos hasta sin agua para beber, porque la contaminación no respeta nada. Despertemos de este letargo pensando en nuestros herederos, para que puedan sobrevivir a este desastre ecológico.
CELULARES
Como concejal de San Miguel de Tucumán (1991-95), presenté un proyecto -que fue aprobado- sobre la prohibición de utilizar el teléfono celular cuando se condujera vehículos, prescindiendo del sistema “manos libres” o de cualquier otro similar. Sin embargo, observo que muchos conductores, particulares o de los servicios públicos, manejan sin importarles esta prohibición. Esta acción genera innumerables situaciones de peligro. Es momento de que la Dirección de Tránsito y organismos afines pasen de los controles de patentes y de los seguros, a conocer rigurosamente quiénes y por qué manejan así. Los conductores de vehículos deben ser responsables y las autoridades tienen que vigilarlos.
TEATRO
Muy acertada la nota de LA GACETA sobre el déficit en el número de salas de teatro existentes en esta provincia y la importancia que esa expresión cultural tiene actualmente. Tampoco puede desconocerse la importante asistencia de la delegación del Instituto Nacional de Teatro. El tema no ha sido desconocido en el proyecto de Ley Provincial de Teatro, que, confío, será tratado en la próxima sesión de la Legislatura. Tucumán tiene una importante ubicación en el movimiento teatral argentino y es muy trascendente lo que se ha hecho, con muy escasa participación del Estado. Además, deseo expresar mi satisfacción por la instalación del aire acondicionado en el teatro San Martín. Además, hubiera sido una muestra de una gran previsión contar con la sala del actual teatro Plaza, obra de ese gran arquitecto tucumano que fue Alberto Prebisch, cuya ley de expropiación fue sancionada y promulgada hace más de un año, sin que se haya concretado hasta el momento.
Corría el año 1968. Un grupo de estudiantes y de recién egresados de la carrera de Psicología viajamos a dos congresos internacionales de la especialidad, uno en Viena y el otro en Praga. En Madrid, y a escasos días del viaje de retorno, tengo la peregrina idea de visitar a Perón; rechazando el descreimiento de mis amigos, llego a Puerta de Hierro; pregunto por la Quinta 17 de Octubre y solicito audiencia al guardia civil que está en la puerta. A las 6 de la mañana, una secretaria me llama para decirme que Perón nos esperaba a las 18. Esa tarde, Perón nos recibe, a mí y a dos grandes amigos, con su amplia sonrisa. Pasamos al living, en donde un retrato muy grande de Evita contrastaba con uno pequeño de Isabel. Nos ofrecen mate cocido con bizcochos -por ser tucumanos, deducimos-, y de inmediato comienza la charla, el monólogo o la entrevista. Hoy no sabría cómo llamarla. Entre otras cosas, nos contó sobre el 17 de Octubre del 45. “Le había dicho al presidente Farrel que si no llamaba a elecciones, yo renunciaba. Me contestó que si hacía eso, me metía preso en Martín García. Hágalo”, le dije. “¿Eso era lo que usted quería?”, le pregunté. “¡Claro! Porque sabía que el pueblo iba a levantarse”, relató. Finalmente, el 17 de Octubre, con la gente enardecida en Plaza de Mayo, Farrel me hace traer de la isla y me dice: “está bien, Perón, llamaré a elecciones”. “Perón, no se vaya todavía -me dijo Farrel después de ese compromiso-; salga al balcón y calme a la gente; si no, me rompen la Casa de Gobierno”. Sobre las condiciones para ser líder, nos dijo: “hay que tener la sensibilidad para conocer las necesidades del pueblo e identificarse con él. Pero además, tener el óleo sagrado de Samuel, es decir, con eso ¡se nace!”. Durante el encuentro, que duró un poco más de cuatro horas, Perón tocó varios temas, pero no el de Evita, ni tampoco el de Isabel, ni el de López Rega. En este día especial para el peronismo cabe la reflexión acerca de que la naturaleza humana permite oscilar entre la lealtad a grandes causas con supremos objetivos, pero también la lealtad psicobiológica a la egolatría personal.
VIOLENCIA
No es aceptable justificar o dignificar el horror de la violencia, venga de donde viniere. Las aberraciones de contrainsurgencia, aprendidas en la Escuelita de Boinas Verdes, ejercitadas en Vietnam y perfeccionadas aquí para amedrentar todo activismo, deben ser castigadas igual que la violencia de la guerrilla. No debe haber discriminaciones de jerarquías, porque los que no respetaron las disposiciones de Ginebra que regían toda guerra, son doblemente criminales que aquellos a quienes dijeron reprimir. Ningún temor debe dejar de penar esos delitos, porque así se apaña la impunidad y mucha gente llega a creer que estuvieron bien, aunque se haya destruido la vida de numerosos inocentes, como Isauro Arancibia, Benito Romano y una larga lista de hombres cuyo único error fue desarrollar una tarea gremial o política, mal vista por los intereses dominantes. Sin mencionar cuentas suizas, la deuda contraída en ese período nefasto aclara la intencionalidad orientadora de esos intereses, marcando de luto una generación y manchando de negro la historia argentina.
Javier Astigarraga
javastiga@arnet.com.ar
javastiga@arnet.com.ar
LINEA 118
Usar los servicios de las líneas que van a Yerba Buena -la 118, la 102 o la 100- sigue siendo un martirio. Más cruel es aun la insensibilidad de las autoridades que saben de las irregularidades en las que incurren los dueños de esas firmas y nada hacen para resolver el problema. En el caso de la 118, en avenida Mitre y San Martín, los coches pasan a toda velocidad para evitar que los detenga el semáforo que funciona en esa esquina. Por esta actitud irreverente, los usuarios esperamos hasta una hora para poder viajar a la “Ciudad Jardín”.
Cristina Palacios
Avda. Mitre 117 -piso 8- Dto. 3-
San Miguel de Tucumán
Avda. Mitre 117 -piso 8- Dto. 3-
San Miguel de Tucumán
BOLIVIA
Bolivia es el único país que parece llevar adelante el sueño de Bolívar, referido a la ansiada libertad de las potencias extranjeras, capaces de arrancar los ojos si les resulta un comercio redituable para llevárselo todo. Los cuatro departamentos ocupados por las multinacionales son los rebeldes que se levantan en contra del gobierno de Evo Morales y pretenden llevar adelante una lucha fratricida. Ellos no saben de la lucha de los departamentos del este, que son privados de todos los adelantos de que podrían disfrutar teniendo tantas riquezas en su subsuelo. El presidente Kirchner, que se dice defensor de la democracia, debería encabezar la protesta contra estos invasores disfrazados de benefactores. ¿No nos valen tantas experiencias sufridas para que ofrezcamos la otra mejilla? Nuestro país también es amenazado por la enajenación de su subsuelo. A esto ya lo sufren Andalgalá, Santa María, San Juan, Santa Cruz, etcétera, y no reaccionamos; miramos con indiferencia, como si fuéramos muy suficientes y sólo llegamos al extremo de ser imbéciles. Nos unamos en la lucha de nuestra nación hermana y empecemos por parar esta explotación inicua; reformemos el Código de Minería y dejemos de favorecerlos con la exportación llevada por los puertos del sur del país. No esperemos quedarnos hasta sin agua para beber, porque la contaminación no respeta nada. Despertemos de este letargo pensando en nuestros herederos, para que puedan sobrevivir a este desastre ecológico.
Blanca Martí
Avenida Belgrano 1.443
S. M. de Tucumán
Avenida Belgrano 1.443
S. M. de Tucumán
CELULARES
Como concejal de San Miguel de Tucumán (1991-95), presenté un proyecto -que fue aprobado- sobre la prohibición de utilizar el teléfono celular cuando se condujera vehículos, prescindiendo del sistema “manos libres” o de cualquier otro similar. Sin embargo, observo que muchos conductores, particulares o de los servicios públicos, manejan sin importarles esta prohibición. Esta acción genera innumerables situaciones de peligro. Es momento de que la Dirección de Tránsito y organismos afines pasen de los controles de patentes y de los seguros, a conocer rigurosamente quiénes y por qué manejan así. Los conductores de vehículos deben ser responsables y las autoridades tienen que vigilarlos.
Arturo Antonio Figueroa
Pasaje Vera y Aragón 2.628
S. M. de Tucumán
Pasaje Vera y Aragón 2.628
S. M. de Tucumán
TEATRO
Muy acertada la nota de LA GACETA sobre el déficit en el número de salas de teatro existentes en esta provincia y la importancia que esa expresión cultural tiene actualmente. Tampoco puede desconocerse la importante asistencia de la delegación del Instituto Nacional de Teatro. El tema no ha sido desconocido en el proyecto de Ley Provincial de Teatro, que, confío, será tratado en la próxima sesión de la Legislatura. Tucumán tiene una importante ubicación en el movimiento teatral argentino y es muy trascendente lo que se ha hecho, con muy escasa participación del Estado. Además, deseo expresar mi satisfacción por la instalación del aire acondicionado en el teatro San Martín. Además, hubiera sido una muestra de una gran previsión contar con la sala del actual teatro Plaza, obra de ese gran arquitecto tucumano que fue Alberto Prebisch, cuya ley de expropiación fue sancionada y promulgada hace más de un año, sin que se haya concretado hasta el momento.
Héctor Domingo Padilla
dompadilla@hotmail.com
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contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en
cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio
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También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA
se reserva el derecho de publicación.
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