17 Octubre 2006 Seguir en 
EL ALTO, Bolivia.- El presidente boliviano, Evo Morales, pidió ayer a los Estados Unidos que expulse al ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, para enjuiciarlo por supuesto genocidio y por delitos económicos que precedieron a su caída, hace tres años.
Ante millares de vecinos reunidos en el tercer aniversario de la llamada “Guerra del gas”, que dejó al menos 67 civiles muertos y forzó la renuncia de Sánchez de Lozada, Morales dijo que Washington no puede proteger a asesinos y corruptos. “Si de verdad lucha contra el terrorismo, si de verdad defiende la democracia, el gobierno de Estados Unidos debe expulsar lo más pronto posible al asesino, al delincuente, al mafioso Sánchez de Lozada”, afirmó.
La promesa electoral
El mandatario fue ovacionado varias veces durante su discurso, que siguió a una misa en la principal autopista de la ciudad, justo en el lugar donde se produjeron algunos de los choques más sangrientos entre militares y civiles. Las violentas protestas de octubre de 2003 desencadenaron un ciclo de inestabilidad que desembocó en las elecciones anticipadas de diciembre de 2005, de las que el líder cocalero Morales surgió como primer presidente elegido en primera ronda en un cuarto de siglo. El enjuiciamiento de Sánchez de Lozada ha sido una de las promesas electorales de Morales, de origen indígena.
Al lamentar que Washington no haya dado curso a un trámite iniciado hace más de un año por la justicia boliviana para notificar a Sánchez de Lozada de un juicio de responsabilidades, Morales sostuvo que la expulsión del ex presidente era la vía más rápida para el proceso. Sánchez de Lozada, principal impulsor de las privatizaciones de la década pasada en Bolivia, renunció el 17 de octubre de 2003, tras cumplir 14 meses de su segundo mandato y luego de las violentas protestas en la urbe altiplánica El Alto, vecina de La Paz.
Morales dijo que apoyaría inclusive un viaje de los familiares de las víctimas a Estados Unidos, para que presionen por la expulsión de Sánchez de Lozada.
El ex dignatario es acusado por familiares de las víctimas por la fuerza con que los efectivos reprimieron a los que manifestaron en el llamado “octubre negro”. (DPA-Reuter)
Ante millares de vecinos reunidos en el tercer aniversario de la llamada “Guerra del gas”, que dejó al menos 67 civiles muertos y forzó la renuncia de Sánchez de Lozada, Morales dijo que Washington no puede proteger a asesinos y corruptos. “Si de verdad lucha contra el terrorismo, si de verdad defiende la democracia, el gobierno de Estados Unidos debe expulsar lo más pronto posible al asesino, al delincuente, al mafioso Sánchez de Lozada”, afirmó.
La promesa electoral
El mandatario fue ovacionado varias veces durante su discurso, que siguió a una misa en la principal autopista de la ciudad, justo en el lugar donde se produjeron algunos de los choques más sangrientos entre militares y civiles. Las violentas protestas de octubre de 2003 desencadenaron un ciclo de inestabilidad que desembocó en las elecciones anticipadas de diciembre de 2005, de las que el líder cocalero Morales surgió como primer presidente elegido en primera ronda en un cuarto de siglo. El enjuiciamiento de Sánchez de Lozada ha sido una de las promesas electorales de Morales, de origen indígena.
Al lamentar que Washington no haya dado curso a un trámite iniciado hace más de un año por la justicia boliviana para notificar a Sánchez de Lozada de un juicio de responsabilidades, Morales sostuvo que la expulsión del ex presidente era la vía más rápida para el proceso. Sánchez de Lozada, principal impulsor de las privatizaciones de la década pasada en Bolivia, renunció el 17 de octubre de 2003, tras cumplir 14 meses de su segundo mandato y luego de las violentas protestas en la urbe altiplánica El Alto, vecina de La Paz.
Morales dijo que apoyaría inclusive un viaje de los familiares de las víctimas a Estados Unidos, para que presionen por la expulsión de Sánchez de Lozada.
El ex dignatario es acusado por familiares de las víctimas por la fuerza con que los efectivos reprimieron a los que manifestaron en el llamado “octubre negro”. (DPA-Reuter)







