En la búsqueda de un acercamiento
Las flamantes autoridades de la FET se proponen distender las relaciones con el Gobierno de la provincia. El encuentro Alperovich-Colombres se daría en breve. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.
16 Octubre 2006 Seguir en 
La relación que mantiene el Gobierno tucumano con el sector privado de la provincia sigue siendo delicada y distante, aun cuando en la semana que pasó los caminos que transitan ambos sectores se cruzaron en un par de ocasiones, en la asamblea de la Federación Económica de Tucumán (FET) y en la inauguración de la nueva destilería del ingenio La Florida. Aunque la elección de presidente y Comité Ejecutivo de la FET se llevó a cabo hace exactamente siete días, todavía resuenan los ecos del encuentro, fundamentalmente porque confrontaron dos estilos de ser empresarios y se impuso claramente uno sobre otro. La asamblea fue un verdadero espectáculo, en el que hubo todo tipo de condimentos, como tensión, drama, (¿traiciones?), suspenso y hasta humor.
Independientes y favorecidos por el Estado trataban de ocupar los máximos puestos en una central empresaria que tal vez hoy no agrupe a los grandes referentes del capital en Tucumán, pero sí contiene a los privados que generan el mayor empleo y la mayor riqueza de la provincia. Ganaron los independientes, y creció la figura del industrial azucarero Julio Colombres, el empresario que pasó a ocupar el centro de la escena en la provincia, pese a su habitual reticencia a la exposición pública desmedida.
Colombres, un hombre prácticamente sin enemigos, pelea desde hace años para mantener en alto su empresa, la azucarera Juan M. Terán -centenaria-, el orgullo familiar. La peleó en las más difíciles, en especial cuando cayó el precio del azúcar y las “papas quemaban”, y consiguió sacar a flote el capital de la familia. En lo que a la actividad productiva se refiere, también logró un marcado protagonismo cuando hubo que luchar por una ley de protección azucarera, única en el Mercosur, y por la ampliación -exitosa- del Gasoducto del Norte, por ejemplo.
Pedro Omodeo (h), hombre duro, patrón bravo, quiso -en parte- emular a esa especie de ícono del empresariado tucumano que fue su padre y llegar a la presidencia de la FET. Eso sí, no le gustó que se dijera públicamente que era el candidato del Gobierno en los comicios de la FET. No obstante, en diálogo con LA GACETA -previo a la elección- Omodeo admitió que mantiene un vínculo con el Estado a través de su actividad de constructor, lo que no es un detalle menor en una provincia que atraviesa una especie de “boom” de obra pública. Sin embargo, negó las versiones que lo señalaban como el hombre que necesitaba Alperovich para aplacar a la FET, aun cuando los operadores del Gobierno trabajaron intensamente antes de la asamblea para convencer a los empresarios de que votaran al contratista del Estado.
Un nuevo estilo
Con el triunfo en su poder, Colombres salió de inmediato a aclarar dos cosas: primero, que el estilo independiente que caracterizó a la gestión de Humberto Sánchez al frente de la FET le sienta bastante bien, pero más que nada hizo hincapié en que él no es Sánchez.
De cualquier forma, la tirantez en la relación Gobierno-FET parece tender a la distensión, aun cuando no hubo abrazo entre Alperovich y Colombres en la inauguración de la fábrica de alcohol del industrial Jorge Rocchia Ferro. Pese a este repetido desencuentro, la FET ya cursó el pedido de audiencia con el gobernador, y este último ya habría manifestado que recibirá a las nuevas autoridades de la entidad. Los empresarios confían en que el acercamiento que lograron la semana pasada con la esposa del mandatario provincial, la diputada nacional Beatriz Rojkés -cuando se mostraron unidos en Buenos Aires para contrarrestar las acusaciones por contaminación contra las industrias tucumanas y para anunciar que los ingenios pueden aportar energía al país-, será el nexo que necesitan para acortar distancias con el Gobierno provincial.







