14 Octubre 2006 Seguir en 
Roma.- Gillo Pontecorvo, considerado uno de los más importantes directores y autores del cine italiano de la posguerra, muy comprometido con la defensa de los derechos humanos y la lucha por la libertad, murió el jueves a los 85 años en el Policlínico Gemelli de Roma, tras una larga enfermedad.
Nacido en Pisa y combatiente clandestino en la resistencia italiana durante la Segunda Guerra Mundial, Pontecorvo fue autor de filmes de alto compromiso político como "Kapo", "La batalla de Argelia" y "Queimada", donde denunció la opresión, la humillación, la tortura y otras violaciones a los derechos humanos por parte de los poderosos. "El cine debe estar cerca del hombre, dentro del hombre, y debe hablar del hombre. Lo peligroso del cine es que no hable de nada", dijo Pontecorvo en alguna oportunidad, para dejar en claro su intención de enriquecer, a través de sus imágenes, el espíritu de los espectadores. Este célebre cineasta italiano, amigo personal del argentino Fernando Pino Solanas, usó el cine como un instrumento de concientización libertaria y entre 1992 y 1996 fue director de la Mostra de Venecia, en el período de mayor relanzamiento de este prestigioso festival del cine italiano. En 1966 obtuvo el León de Oro en ese festival gracias a "La batalla de Argelia", en la que describió la guerra de guerrillas que los argelinos emprendieron contra las fuerzas de ocupación francesas, y fue nominado en dos ocasiones al Oscar de la Academia del Cine estadounidense.
"Fue la gran figura ética del cine italiano", afirmó "Pino" Solanas, para quien "sus películas están en la antología del gran cine mundial de las últimas décadas".
"En su obra exploró como ningún otro el tema de la libertad y la ética. Y por lo tanto, para quien se inclina por un tipo de cine comprometido, Pontecorvo es una referencia obligada", dijo Solanas, quien conoció al autor italiano en 1968, cuando viajó a Roma a presentar "La hora de los hornos". (DPA- Telam)
Nacido en Pisa y combatiente clandestino en la resistencia italiana durante la Segunda Guerra Mundial, Pontecorvo fue autor de filmes de alto compromiso político como "Kapo", "La batalla de Argelia" y "Queimada", donde denunció la opresión, la humillación, la tortura y otras violaciones a los derechos humanos por parte de los poderosos. "El cine debe estar cerca del hombre, dentro del hombre, y debe hablar del hombre. Lo peligroso del cine es que no hable de nada", dijo Pontecorvo en alguna oportunidad, para dejar en claro su intención de enriquecer, a través de sus imágenes, el espíritu de los espectadores. Este célebre cineasta italiano, amigo personal del argentino Fernando Pino Solanas, usó el cine como un instrumento de concientización libertaria y entre 1992 y 1996 fue director de la Mostra de Venecia, en el período de mayor relanzamiento de este prestigioso festival del cine italiano. En 1966 obtuvo el León de Oro en ese festival gracias a "La batalla de Argelia", en la que describió la guerra de guerrillas que los argelinos emprendieron contra las fuerzas de ocupación francesas, y fue nominado en dos ocasiones al Oscar de la Academia del Cine estadounidense.
"Fue la gran figura ética del cine italiano", afirmó "Pino" Solanas, para quien "sus películas están en la antología del gran cine mundial de las últimas décadas".
"En su obra exploró como ningún otro el tema de la libertad y la ética. Y por lo tanto, para quien se inclina por un tipo de cine comprometido, Pontecorvo es una referencia obligada", dijo Solanas, quien conoció al autor italiano en 1968, cuando viajó a Roma a presentar "La hora de los hornos". (DPA- Telam)
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