10 Octubre 2006 Seguir en 
LA PAZ.- El presidente Evo Morales enfrentaba ayer demandas de varios sectores, lo que exacerba el clima de tensión social en Bolivia, afectado los últimos días por la muerte de 16 mineros que se enfrentaron entre ellos en la localidad andina de Huanuni. El conflicto ha entrado en tregua, pero está lejos de haber sido resuelto.
La Confederación de Choferes de Bolivia (CCHCB), una de cuyas alas regionales paralizó ayer la ciudad de La Paz -sede del Ejecutivo-, amenazó con realizar una huelga jueves y viernes si el Gobierno autoriza que 4.000 vehículos que ingresaron en el país de contrabando incrementen el parque del transporte público. Los transportistas se oponen a que el Gobierno nacionalice las unidades. En cambio, los dueños de los vehículos, ingresados por el puerto chileno de Iquique, presionan para que se homologuen sus trámites. Ayer cercaron con sus coches las oficinas de Aduana en La Paz y en El Alto.
Las presiones parecían recortar la capacidad de maniobra política de Morales, que aún está enfocado en atender las demandas de los mineros privados y estatales que el jueves y el viernes pasados se enfrentaron a balazos y con dinamita por el control de un yacimiento estañífero en Huanuni. La Central Obrera Bolivia (COB) amenaza con pedir un juicio de responsabilidad contra Morales por la violencia desatada.
La administración Morales pidió a los sindicatos, “por el bien de todos, recuperar la razón”. (AFP)
La Confederación de Choferes de Bolivia (CCHCB), una de cuyas alas regionales paralizó ayer la ciudad de La Paz -sede del Ejecutivo-, amenazó con realizar una huelga jueves y viernes si el Gobierno autoriza que 4.000 vehículos que ingresaron en el país de contrabando incrementen el parque del transporte público. Los transportistas se oponen a que el Gobierno nacionalice las unidades. En cambio, los dueños de los vehículos, ingresados por el puerto chileno de Iquique, presionan para que se homologuen sus trámites. Ayer cercaron con sus coches las oficinas de Aduana en La Paz y en El Alto.
Las presiones parecían recortar la capacidad de maniobra política de Morales, que aún está enfocado en atender las demandas de los mineros privados y estatales que el jueves y el viernes pasados se enfrentaron a balazos y con dinamita por el control de un yacimiento estañífero en Huanuni. La Central Obrera Bolivia (COB) amenaza con pedir un juicio de responsabilidad contra Morales por la violencia desatada.
La administración Morales pidió a los sindicatos, “por el bien de todos, recuperar la razón”. (AFP)







