10 Octubre 2006 Seguir en 
Río de Janeiro.- Los analistas políticos brasileños coincidieron ayer en definir como una pelea de boxeo el primer debate televisado que protagonizaron el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, candidato a la reelección, y su rival en la segunda vuelta de los comicios del 29 de octubre, el socialdemócrata Geraldo Alckmin.
Un sondeo difundido el sábado por el Instituto Datafolha indicó que para el 29 de octubre Lula obtendría el 54%, y Alckmin, el 44%.
Ambos aspirantes lucieron ante las cámaras de la TV Bandeirantes un estilo agresivo.
Pese al interés de la prensa por la participación de Lula, el debate no fue lo más visto del domingo a la noche en la televisión.
El debate fue superado por el programa “Fantástico”, uno de los más tradicionales de la red Globo y por el canal SBT, que exhibía el filme “Harry Potter”.
Según el Instituto Brasileño de Estudios Políticos (IBEP), ninguno de los dos adversarios tuvo un desempeño claramente superior y ambos explotaron vulnerabilidades evidentes del otro: los escándalos, en el caso del primero, y algunas políticas del gobierno de Cardoso, en el caso del segundo.
La prensa brasileña destacó ayer la tensión y los duros cruces del debate por televisión, que, según las opiniones predominantes, no arrojó un claro ganador entre los dos competidores de la segunda vuelta de las elecciones brasileñas.
“Lula y Alckmin protagonizaron uno de los debates más agresivos de la historia de las elecciones brasileñas; fue un cruce de acusaciones, una yuxtaposición de monólogos, una guerra de desmentidas”, escribió el diario “O Estado de Sao Paulo”.
Sin diferencias
Según el analista Paulo Moreira Leite, Alckmin, ex gobernador de San Pablo, estuvo un poco mejor en el debate; pero advirtió que eso probablemente no le traerá más votos en el ballottage. “Mi sensación es que nadie robó electores de nadie, y que los decididos continuarán decididos; los indecisos esperaban más, porque el tono general pareció una guerra de oportunistas, interesados en ganar votos de cualquier manera”, afirmó.
Según la comentarista Miriam Leitao, del diario “O Globo”, Alckmin sorprendió a Lula al comenzar el debate con una actitud muy agresiva, diferente de la que tuvo en la campaña para la primera vuelta.
El diario “Folha de Sao Paulo” sostuvo que se trató de un debate inflamado, y su columnista Marcelo Coelho manifestó que Lula y Alckmin parecían una pareja en crisis, dispuesta a decirse algunas verdades en la cara.
“Desde el punto de vista argumentativo, el resultado termina siendo un empate, en el que ninguno de los dos parece tener la razón”, dijo Coelho. (Télam-DPA)
EL ULTIMO ESCANDALO
Alckmin: ¿de dónde salieron los U$S 800.000 con los que dos personas de su partido iban a comprar datos falsos para perjudicarnos?
Lula: hace 30 días que quiero saber de dónde salió ese dinero y quién diseño ese plan maquiavélico.
Alckmin (dirigiéndose a la audiencia): vea telespectador; no sabe. No tuvo la curiosidad de preguntárselo a su asador, el director del Bando do Brasil, o al coordinador de su programa (en referencia a personas que perdieron el cargo a causa del escándalo).
Lula: no soy policía; soy presidente. Tal vez Alckmin tenga nostalgia del tiempo en que mediante la tortura se podía obtener información en media hora.
POLITICA EXTERIOR
Alckmin: Brasil actuó con debilidad en las relaciones internacionales: fue humillado por Bolivia con el tema de los hidrocarburos; retrocedió cuando la Argentina dio una patada en el suelo para trabar la entrada de productos brasileños. Además, el gobierno hizo concesiones a China, que con sus productos amenaza sectores de nuestra industria.
Lula: usted debería valorizar la política exterior de Brasil, para no ser como los que piensan que debemos pegarle a Bolivia, pegarle a Venezuela, pegarle a la Argentina y sólo aceptar lo que Estados Unidos quiera. Usted es rápido para la bravata, como hizo Bush en Irak. Usted se parece a un político de la Guerra Fría”.
ECONOMIA
Lula: lo único que ustedes saben es privatizar, mientras que yo sé aplicar políticas sociales. Cuando asumimos el gobierno, Brasil no tenía crédito ni credibilidad. Debería agradecérmelo.
Alckmin: voy a cortar gastos, sí, pero no de la previsión social: primero voy a cortar los gastos de la corrupción, estimados por el FMI en U$S 13.500 millones. Voy a cortar los gastos de la ineficiencia, porque hay 34 ministerios sin ninguna razón de ser y 20.000 cargos para los compañeros del poder.
Un sondeo difundido el sábado por el Instituto Datafolha indicó que para el 29 de octubre Lula obtendría el 54%, y Alckmin, el 44%.
Ambos aspirantes lucieron ante las cámaras de la TV Bandeirantes un estilo agresivo.
Pese al interés de la prensa por la participación de Lula, el debate no fue lo más visto del domingo a la noche en la televisión.
El debate fue superado por el programa “Fantástico”, uno de los más tradicionales de la red Globo y por el canal SBT, que exhibía el filme “Harry Potter”.
Según el Instituto Brasileño de Estudios Políticos (IBEP), ninguno de los dos adversarios tuvo un desempeño claramente superior y ambos explotaron vulnerabilidades evidentes del otro: los escándalos, en el caso del primero, y algunas políticas del gobierno de Cardoso, en el caso del segundo.
La prensa brasileña destacó ayer la tensión y los duros cruces del debate por televisión, que, según las opiniones predominantes, no arrojó un claro ganador entre los dos competidores de la segunda vuelta de las elecciones brasileñas.
“Lula y Alckmin protagonizaron uno de los debates más agresivos de la historia de las elecciones brasileñas; fue un cruce de acusaciones, una yuxtaposición de monólogos, una guerra de desmentidas”, escribió el diario “O Estado de Sao Paulo”.
Sin diferencias
Según el analista Paulo Moreira Leite, Alckmin, ex gobernador de San Pablo, estuvo un poco mejor en el debate; pero advirtió que eso probablemente no le traerá más votos en el ballottage. “Mi sensación es que nadie robó electores de nadie, y que los decididos continuarán decididos; los indecisos esperaban más, porque el tono general pareció una guerra de oportunistas, interesados en ganar votos de cualquier manera”, afirmó.
Según la comentarista Miriam Leitao, del diario “O Globo”, Alckmin sorprendió a Lula al comenzar el debate con una actitud muy agresiva, diferente de la que tuvo en la campaña para la primera vuelta.
El diario “Folha de Sao Paulo” sostuvo que se trató de un debate inflamado, y su columnista Marcelo Coelho manifestó que Lula y Alckmin parecían una pareja en crisis, dispuesta a decirse algunas verdades en la cara.
“Desde el punto de vista argumentativo, el resultado termina siendo un empate, en el que ninguno de los dos parece tener la razón”, dijo Coelho. (Télam-DPA)
GUERRA DE PALABRAS
EL ULTIMO ESCANDALO
Alckmin: ¿de dónde salieron los U$S 800.000 con los que dos personas de su partido iban a comprar datos falsos para perjudicarnos?
Lula: hace 30 días que quiero saber de dónde salió ese dinero y quién diseño ese plan maquiavélico.
Alckmin (dirigiéndose a la audiencia): vea telespectador; no sabe. No tuvo la curiosidad de preguntárselo a su asador, el director del Bando do Brasil, o al coordinador de su programa (en referencia a personas que perdieron el cargo a causa del escándalo).
Lula: no soy policía; soy presidente. Tal vez Alckmin tenga nostalgia del tiempo en que mediante la tortura se podía obtener información en media hora.
POLITICA EXTERIOR
Alckmin: Brasil actuó con debilidad en las relaciones internacionales: fue humillado por Bolivia con el tema de los hidrocarburos; retrocedió cuando la Argentina dio una patada en el suelo para trabar la entrada de productos brasileños. Además, el gobierno hizo concesiones a China, que con sus productos amenaza sectores de nuestra industria.
Lula: usted debería valorizar la política exterior de Brasil, para no ser como los que piensan que debemos pegarle a Bolivia, pegarle a Venezuela, pegarle a la Argentina y sólo aceptar lo que Estados Unidos quiera. Usted es rápido para la bravata, como hizo Bush en Irak. Usted se parece a un político de la Guerra Fría”.
ECONOMIA
Lula: lo único que ustedes saben es privatizar, mientras que yo sé aplicar políticas sociales. Cuando asumimos el gobierno, Brasil no tenía crédito ni credibilidad. Debería agradecérmelo.
Alckmin: voy a cortar gastos, sí, pero no de la previsión social: primero voy a cortar los gastos de la corrupción, estimados por el FMI en U$S 13.500 millones. Voy a cortar los gastos de la ineficiencia, porque hay 34 ministerios sin ninguna razón de ser y 20.000 cargos para los compañeros del poder.







