XXVII Bienal de San Pablo

"Cómo vivir juntos" es un desafío. Los 118 artistas invitados se valen de las más creativas formas de comunicación para mostrar cuál es su visión en torno de la propuesta.

“HOMBRE TRABAJANDO EN SU CREACION”. La obra pertenece al grupo Jamac y fue una de las más visitadas. Los 118 artistas invitados a la exhibición muestran a través de la creatividad su visión en torno a la propuesta.
“HOMBRE TRABAJANDO EN SU CREACION”. La obra pertenece al grupo Jamac y fue una de las más visitadas. Los 118 artistas invitados a la exhibición muestran a través de la creatividad su visión en torno a la propuesta.
09 Octubre 2006
SAN PABLO.- La 27a edición de la Bienal de Arte de Sao Paulo, una de las más representativas del mundo, busca este año encontrar respuestas al difícil desafío al que se enfrenta un mundo dividido y violento: "Cómo Vivir Juntos". Los 118 artistas invitados se valen de las más creativas formas de comunicación para mostrar cuál es su visión en torno de la propuesta, que para ser montada dividió las visiones en dos criterios: aquellos que creen en el "vivir juntos" y aquellos que "están desencantados con el funcionamiento del mundo", según explicó la curadora del evento, Lisette Lagnado. "Al principio a todo el mundo le gustó mucho el título, porque creo que las personas precisan una utopía. Pero a medida que iba eligiendo las obras y conversando con los artistas, me encontré con que muchos no creen en el ?vivir juntos?", dijo Lagnado.
En una creativa reivindicación de tolerancia, el esloveno Tadej Pogacar propuso al público que asistió el sábado a la inauguración de la muestra un alegre desfile de prostitutas vinculadas a la ONG "Davida" (que alude a la expresión "mujer de la vida" en portugués). Las "modelos performáticas" lucieron una línea de ropa de la marca "Daspu" (que en portugués significa "de las prostitutas"), confeccionada por ex prostitutas con sábanas de motel. El público se aglutinó en torno de la pasarela y tarareó un contagioso ritmo funk. Al final del desfile, Pogarcar fue sorprendido con un beso de Jane, una de sus modelos, quien cerró la muestra vestida de novia e improvisó ante las cámaras: "¡Ahora prostituta se transformó en arte!". La propuesta del artista argentino Tomas Saraceno, de 33 años, para quien "Vivir Juntos" "es una cosa enmarañada que exige sudor", acapara el primer salón del edificio diseñado por el famoso arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, con tres gigantescas bolas de PVC dispuestas una encima de la otra e intercomunicadas, que atraviesan verticalmente el lugar y que el público puede "escalar" mediante una insólita escalera formada por maderas y cuerdas. A pocos metros de allí, el visitante se topa con un alambrado que cerca centenas de armas blancas incautadas durante el régimen del apartheid en Sudáfrica, vigilado por descendientes de esclavos africanos vestidos como policías. Es la propuesta de la sudafricana Jane Alexander, que contrapone al lema "Vivir Juntos" la segregación, la violencia y el racismo que imperan no sólo en su país. Más adelante surge una ciudad de azúcar de 45 metros cuadrados, especie de maqueta de la ciudad brasileña de Recife, obra de la artista Meschac Gaba, quien sugiere que para vivir juntas "las personas necesitan de dulzura". Por su parte, el suizo Thomas Hirschhorn critica el trabajo industrial. (DPA)

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