01 Octubre 2006 Seguir en 
"En los 80 aparecían David Bowie o Brian Eno y aseguraban: ?el rock está muerto?; y sin embargo no pasó nada", afirmó Fabián Cosiansi, cantante y baterista de 180º.
Los músicos tucumanos tienen diferentes posiciones sobre la supuesta muerte del pop y la agonía del rock, tal como lo planteó el británico Sting. Sin embargo, coinciden en que por diferentes motivos no son los mismos estilos que cuando nacieron, y que es lógico que se hayan ido adaptando a los cambios que sufrió la sociedad en estos años, especialmente con la masificación y comercialización de la música a escala global.
El histórico Santiago Caminos, cantante de Tripas calientes, afirmó: "el pop sí está muerto y el rock también, y no es algo nuevo; lo dijo Frank Zappa hace más de 20 años; y hay que entender el concepto: el pop murió en cuanto la calidad compositiva, y con el rock pasa lo mismo: está recontramuerto porque ya no responde a las razones por las que nació", dijo el cantante.
"El rock agoniza, pero no por la poesía ni la música, sino por el aparato comercial que lo envuelve, que es muy grande y hasta casi imposible de evitar", aseguró en ese sentido Bacha, guitarrista de Malas Lenguas.
En esa misma línea se ubicó Rolo Marín, cantante de Rolo & the fucking adictos. "El rock está muerto y la culpa la tienen los sellos discográficos, MTV y los mismos músicos, que se olvidaron de la esencia rebelde del rock", dijo.
Aunque respondieron por separado a las preguntas de LA GACETA, las opiniones de Rolo y de Bacha pueden complementarse. "Todo esto (la comercialización) afecta mucho al rock, porque la creatividad se ve perjudicada, por más que el músico no lo quiera o ni siquiera lo sepa. Es la sensación que a veces da cuando se escucha el ?progreso? disco tras disco de muchas bandas", acotó el violero de Malas Lenguas.
El "gran aparato"
"Las bandas ahora se desesperan por entrar al gran aparato y poner su tonta canción digitada por un productor elegido por el mismo sello, lo que le quita su esencia y transforma en comestibles sus canciones", agregó Rolo, quien puso como ejemplo a Gustavo Santaolalla. "Mirá lo que hizo con Arbol; no se sabe si es rock o un producto de Nickelodeon", señaló.
Para Fabián la cosa no es tan seria, y según él no habría que darle demasiada importancia a lo que dijo Sting. "A muchos viejos músicos les cuesta entender que haya tanta cantidad de música sin calidad, porque por suerte todavía hay muchos músicos talentosos dentro del rock y del pop", afirmó.
Desde la perspectiva artística, los cambios que sufrieron el rock y el pop también son importantes, y la cantidad de grupos que en todo el mundo continuaron con el camino de los precursores es bastante despareja.
"Para los artistas de esa época (los 70 y 80), que fueron jóvenes en los 60, todo era de alguna manera más fácil, porque en el aire flotaba la sensación de que todo era nuevo; entonces la creatividad y las ideas eran ilimitadas, tenías infinidad de posibilidades. Hoy, si no apuntás a la fusión con la electrónica, es muy difícil innovar o llevar una propuesta súper original, que no se haya visto antes", afirmó Bacha.
Según dijo Fabián, este debate fue iniciado por "alguien que tiene chapa para decir lo que quiera, porque es parte del show". "Como Bono, que puede decir lo que se le cante y nadie lo cuestiona porque es Bono, aunque tenga un discurso demagógico", agregó.
Santiago, justificó los motivos por los que sigue haciendo rock. "Lo necesito como medio de comunicación, y creo que todavía escribo y compongo con ese espíritu que tenía a los 17 o 18 años; cuando no lo sienta así, dejo de tocar porque no quiero ser un tipo complaciente. Todavia creo y lucho por lo que creo", afirmó.
"No hay que olvidar que el rock es reflejo de sociedad, y el mundo pasa por la misma etapa: está agonizante pero busca salidas; hay muchos luchando para que no termine así, y el rock es parte de esta lucha", añadió finalmente en tono esperanzado.
El rock se transformó en un fenómeno de marketing. Basta con ver lo que está sucediendo con el Pepsi Music, que en siete días reunió a más de 110.000 personas en torno de bandas que, en muchos casos, tienen claros posicionamientos políticos e ideológicos que hace algunos años hubieran chocado con dureza con la llamada "sponsorización".
El rock surgió como corriente musical a mediados del siglo XX, como un medio de protesta en contra de los conflictos avecinados en el mundo, un medio de expresión que representa a la Humanidad en su conjunto repudiando la guerra de Corea y la de Vietnam, y cuando apenas había terminado la Segunda Guerra Mundial. Allí se impuso el lema hippie de "amor y paz" como distintivo de este estilo.
Ya entonces los músicos sufrían persecuciones por su forma de pensar, aunque muchas veces las autoridades disfrazaban esa censura en razones que hoy causarían sólo risas (como el pelo largo o el aspecto de músicos y fans). Sin embargo, tuvo el empuje necesario para desarrollarse y crecer en la adversidad.
A fines de los 80, la tecnología ayudó a que el rock y el pop tomaran un impulso que no estaba en los planes de nadie. Se crearon cadenas mundiales de televisión que empezaron a difundir estos estilos, y con la llegada de internet, el tiempo y el espacio dejaron de ser barreras. La industria, entonces, puso los ojos en el rock con mucho más interés que antes, y se desarrolló una estructura comercial a su alrededor que, en muchos casos, limitó la tarea creativa de los músicos, pero en otros sólo la potenció, dándoles la posibilidad de vivir cómodamente de su producción.
Los músicos tucumanos tienen diferentes posiciones sobre la supuesta muerte del pop y la agonía del rock, tal como lo planteó el británico Sting. Sin embargo, coinciden en que por diferentes motivos no son los mismos estilos que cuando nacieron, y que es lógico que se hayan ido adaptando a los cambios que sufrió la sociedad en estos años, especialmente con la masificación y comercialización de la música a escala global.
El histórico Santiago Caminos, cantante de Tripas calientes, afirmó: "el pop sí está muerto y el rock también, y no es algo nuevo; lo dijo Frank Zappa hace más de 20 años; y hay que entender el concepto: el pop murió en cuanto la calidad compositiva, y con el rock pasa lo mismo: está recontramuerto porque ya no responde a las razones por las que nació", dijo el cantante.
"El rock agoniza, pero no por la poesía ni la música, sino por el aparato comercial que lo envuelve, que es muy grande y hasta casi imposible de evitar", aseguró en ese sentido Bacha, guitarrista de Malas Lenguas.
En esa misma línea se ubicó Rolo Marín, cantante de Rolo & the fucking adictos. "El rock está muerto y la culpa la tienen los sellos discográficos, MTV y los mismos músicos, que se olvidaron de la esencia rebelde del rock", dijo.
Aunque respondieron por separado a las preguntas de LA GACETA, las opiniones de Rolo y de Bacha pueden complementarse. "Todo esto (la comercialización) afecta mucho al rock, porque la creatividad se ve perjudicada, por más que el músico no lo quiera o ni siquiera lo sepa. Es la sensación que a veces da cuando se escucha el ?progreso? disco tras disco de muchas bandas", acotó el violero de Malas Lenguas.
El "gran aparato"
"Las bandas ahora se desesperan por entrar al gran aparato y poner su tonta canción digitada por un productor elegido por el mismo sello, lo que le quita su esencia y transforma en comestibles sus canciones", agregó Rolo, quien puso como ejemplo a Gustavo Santaolalla. "Mirá lo que hizo con Arbol; no se sabe si es rock o un producto de Nickelodeon", señaló.
Para Fabián la cosa no es tan seria, y según él no habría que darle demasiada importancia a lo que dijo Sting. "A muchos viejos músicos les cuesta entender que haya tanta cantidad de música sin calidad, porque por suerte todavía hay muchos músicos talentosos dentro del rock y del pop", afirmó.
Desde la perspectiva artística, los cambios que sufrieron el rock y el pop también son importantes, y la cantidad de grupos que en todo el mundo continuaron con el camino de los precursores es bastante despareja.
"Para los artistas de esa época (los 70 y 80), que fueron jóvenes en los 60, todo era de alguna manera más fácil, porque en el aire flotaba la sensación de que todo era nuevo; entonces la creatividad y las ideas eran ilimitadas, tenías infinidad de posibilidades. Hoy, si no apuntás a la fusión con la electrónica, es muy difícil innovar o llevar una propuesta súper original, que no se haya visto antes", afirmó Bacha.
Según dijo Fabián, este debate fue iniciado por "alguien que tiene chapa para decir lo que quiera, porque es parte del show". "Como Bono, que puede decir lo que se le cante y nadie lo cuestiona porque es Bono, aunque tenga un discurso demagógico", agregó.
Santiago, justificó los motivos por los que sigue haciendo rock. "Lo necesito como medio de comunicación, y creo que todavía escribo y compongo con ese espíritu que tenía a los 17 o 18 años; cuando no lo sienta así, dejo de tocar porque no quiero ser un tipo complaciente. Todavia creo y lucho por lo que creo", afirmó.
"No hay que olvidar que el rock es reflejo de sociedad, y el mundo pasa por la misma etapa: está agonizante pero busca salidas; hay muchos luchando para que no termine así, y el rock es parte de esta lucha", añadió finalmente en tono esperanzado.
Se transformó al ritmo de los cambios en la sociedad
El rock se transformó en un fenómeno de marketing. Basta con ver lo que está sucediendo con el Pepsi Music, que en siete días reunió a más de 110.000 personas en torno de bandas que, en muchos casos, tienen claros posicionamientos políticos e ideológicos que hace algunos años hubieran chocado con dureza con la llamada "sponsorización".
El rock surgió como corriente musical a mediados del siglo XX, como un medio de protesta en contra de los conflictos avecinados en el mundo, un medio de expresión que representa a la Humanidad en su conjunto repudiando la guerra de Corea y la de Vietnam, y cuando apenas había terminado la Segunda Guerra Mundial. Allí se impuso el lema hippie de "amor y paz" como distintivo de este estilo.
Ya entonces los músicos sufrían persecuciones por su forma de pensar, aunque muchas veces las autoridades disfrazaban esa censura en razones que hoy causarían sólo risas (como el pelo largo o el aspecto de músicos y fans). Sin embargo, tuvo el empuje necesario para desarrollarse y crecer en la adversidad.
A fines de los 80, la tecnología ayudó a que el rock y el pop tomaran un impulso que no estaba en los planes de nadie. Se crearon cadenas mundiales de televisión que empezaron a difundir estos estilos, y con la llegada de internet, el tiempo y el espacio dejaron de ser barreras. La industria, entonces, puso los ojos en el rock con mucho más interés que antes, y se desarrolló una estructura comercial a su alrededor que, en muchos casos, limitó la tarea creativa de los músicos, pero en otros sólo la potenció, dándoles la posibilidad de vivir cómodamente de su producción.
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