Deborah Kerr, símbolo de la mujer elegante y distinguida

Esta dama de las pantallas cumple 85 años acompañada por sus hijas en su Escocia natal. Comenzó su carrera como bailarina, pero pronto se destacó por su talento para el arte dramático.

30 Septiembre 2006
LONDRES.- Protagonizó la cita frustrada más famosa de la historia del cine cuando, en "Algo para recordar", concerta una cita con Cary Grant en la terraza del Empire State. Pero ocurre un grave accidente que deviene en desencuentro trágico. Por este y por muchos otros momentos inolvidables proyectados en las pantallas de todo el mundo, el nombre de Deborah Kerr es una referencia ineludible para todos los amantes del cine.
Hoy, esta dama de las pantallas cumple 85 años acompañada por sus hijas en su Escocia natal. Comenzó su carrera como bailarina, pero pronto se destacó por su talento para el arte dramático. Encarnó a un tipo de mujer elegante y distinguida, capaz de controlar sus pasiones. En más de 50 películas impuso un estilo interpretativo sobrio pero eficaz; dentro de la larga lista de títulos que protagonizó se recuerdan especialmente "Al este del Paraíso" (donde jugó una memorable escena romántica con Burt Lancaster, entre la espuma de las olas); "El Rey y yo", junto a Yul Brynner, en la que dio vida a la institutriz inglesa que subyuga al aparentemente desalmado soberano de Siam; o la monja irlandesa que encarnó en "Sólo Dios lo sabe", entre muchas otras.
Deborah Kerr tuvo mala suerte con los premios Oscar: fue postulada en seis oportunidades, pero nunca levantó la estatuilla hasta que finalmente la Academia decidió premiarla por su trayectoria. Hace aproximadamente dos décadas, la actriz decidió poner punto final a su carrera. Mucho tiempo antes, decepcionada por el excesivo contenido sexual y erótico de los filmes de Hollywood, se había alejado de los estudios de filmación. Desde entonces, vivió con su marido en un monasterio en Suiza, sin volver a aparecer en público. (DPA)

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