28 Septiembre 2006 Seguir en 
Como si fuera un caballero aferrado a su estirpe, Facundo Saravia es el último de los chalchaleros que deambula por los escenarios argentinos apostando por el folclore. "No lo había pensado de esta manera, pero es verdad. Soy el único descendiente de Los Chachaleros que sigue haciendo folclore. Y eso me compromete aún más", comentó el artista en una charla con LA GACETA.
Saravia, que llegó a Tucumán para presentar los temas de su último disco "Estaba cantando", actuará esta noche, a las 22, en el teatro Alberdi y mañana, a las 23.40, en la Fiesta Provincial del Caballo, que se realizará en Trancas. "Es un disco que tiene una linda variedad de ritmos y de canciones mías, otras compartidas", cuenta el autor. "El álbum contiene en total trece temas: siete canciones propias; y el resto, de Omar Moreno Palacios, Alfredo Zitarrosa, Atahualpa Yupanqui y Ernesto Cabeza. Hay chacareras, zambas, gatos y bailecitos, entre otros ritmos", comentó.
Durante años Saravia fue visto como el más joven de Los Chalchaleros, pero hace ya más de una década que este artista de ojos claros y sonrisa franca viene labrando su carrera solista a fuerza de una pasión arremetedora y de su inconfundible y sonora voz. Con esa misma voz -cargada de una amigable y contagiosa calidez, una voz por momentos "con cantito"- el artista contó que en el folclore actual se está viendo una suerte de renovación. "Después de aquel furor que vivimos en 1995 y 1996, el género entró en una suerte de meseta. No hay explosiones nuevas, pero tampoco hay estancamiento. Creo que la nueva generación de compositores está haciendo un trabajo más silente, pero mucho más profundo. El folclore sigue siendo uno de los géneros más vendidos y consumidos del país", dijo. Claro que esta renovación no tiene la impronta de aquella que se produjo en los años 60. "Fue una explosión que no creo que vuelva a repetirse", agregó.
Orgulloso con su sexto trabajo discográfico bajo el brazo, Saravia transmite entusiasmo. Y no escatima palabras a la hora de comentar sus proyectos. "Acabo de volver de Estados Unidos, donde estuve realizando un ciclo de presentaciones. Pero, si tengo que hablar de mi futuro, debo decir que me gustaría seguir apostando a la Argentina. Quiero ser un solista de folclore con fuertes raíces en mi país", dijo.
Y tiene con qué. La música, según dijo, le gustó desde que nació, desde que ni siquiera tenía edad para agarrar una guitarra. "Soñaba con poder cantar algún día. Y tuve la posibilidad de aprender rápido", añadió. Eso sí, nunca le pesó ser el hijo de Juan Carlos Saravia.
"De hecho, yo heredé gran parte del público de Los Chalchaleros", reconoce. Sin embargo, es el único descendiente del legendario grupo folclórico que se animó a seguir deambulando por los escenarios. "No me pesa llevar el apellido Saravia", ratificó.
Saravia, que llegó a Tucumán para presentar los temas de su último disco "Estaba cantando", actuará esta noche, a las 22, en el teatro Alberdi y mañana, a las 23.40, en la Fiesta Provincial del Caballo, que se realizará en Trancas. "Es un disco que tiene una linda variedad de ritmos y de canciones mías, otras compartidas", cuenta el autor. "El álbum contiene en total trece temas: siete canciones propias; y el resto, de Omar Moreno Palacios, Alfredo Zitarrosa, Atahualpa Yupanqui y Ernesto Cabeza. Hay chacareras, zambas, gatos y bailecitos, entre otros ritmos", comentó.
Durante años Saravia fue visto como el más joven de Los Chalchaleros, pero hace ya más de una década que este artista de ojos claros y sonrisa franca viene labrando su carrera solista a fuerza de una pasión arremetedora y de su inconfundible y sonora voz. Con esa misma voz -cargada de una amigable y contagiosa calidez, una voz por momentos "con cantito"- el artista contó que en el folclore actual se está viendo una suerte de renovación. "Después de aquel furor que vivimos en 1995 y 1996, el género entró en una suerte de meseta. No hay explosiones nuevas, pero tampoco hay estancamiento. Creo que la nueva generación de compositores está haciendo un trabajo más silente, pero mucho más profundo. El folclore sigue siendo uno de los géneros más vendidos y consumidos del país", dijo. Claro que esta renovación no tiene la impronta de aquella que se produjo en los años 60. "Fue una explosión que no creo que vuelva a repetirse", agregó.
Orgulloso con su sexto trabajo discográfico bajo el brazo, Saravia transmite entusiasmo. Y no escatima palabras a la hora de comentar sus proyectos. "Acabo de volver de Estados Unidos, donde estuve realizando un ciclo de presentaciones. Pero, si tengo que hablar de mi futuro, debo decir que me gustaría seguir apostando a la Argentina. Quiero ser un solista de folclore con fuertes raíces en mi país", dijo.
Y tiene con qué. La música, según dijo, le gustó desde que nació, desde que ni siquiera tenía edad para agarrar una guitarra. "Soñaba con poder cantar algún día. Y tuve la posibilidad de aprender rápido", añadió. Eso sí, nunca le pesó ser el hijo de Juan Carlos Saravia.
"De hecho, yo heredé gran parte del público de Los Chalchaleros", reconoce. Sin embargo, es el único descendiente del legendario grupo folclórico que se animó a seguir deambulando por los escenarios. "No me pesa llevar el apellido Saravia", ratificó.







