28 Septiembre 2006 Seguir en 
Ricardo Tubbs (Jamie Foxx) es cortés y extraordinariamente inteligente. Vive con Trudy (Naomie Harris), una analista de Inteligencia nacida en el Bronx. Ambos trabajan infiltrados transportando droga hasta el sur de Florida, con el fin de desenmascarar a una banda responsable de tres asesinatos. Sonny Crockett (Colin Farrell) es un tipo carismático y seductor hasta que se ve atrapado en un romance (mientras trabaja infiltrado para el proveedor de la banda del sur de Florida) con Isabella (Gong Li), la esposa de origen chino-cubano de un traficante de drogas y armas.
La clave de una identidad secreta es ocultarse y actuar sin limitaciones. La intensidad del caso empuja a Crockett y a Tubbs a límites donde la verdadera y la falsa identidad se confunden, donde el policía y lo que finge ser son una misma persona.
Según Michael Mann, rodó "Corrupción en Miami" porque el proyecto le atraía y era el momento oportuno. "Sobre todo me interesan los agentes de incógnito y por qué trabajan en esas condiciones. Cuando leí el guión de Anthony Yerkovich para el capítulo piloto de la serie, mi primera reacción fue convertirlo en un largometraje. Pero ya se habían comprometido con NBC para que fuera una serie". Varias décadas después, con un sinfín de seguidores, el director supo que había llegado el momento de explorar a fondo los personajes y realizar una película que "libere el lado adulto, peligroso y atractivo de trabajar de incógnito... sobre todo cuando Crockett y Tubbs se infiltran en lugares donde sus placas no valen nada".
Agregó que "en una película podemos explorar ciertas vertientes prohibidas en televisión. Siempre nos imponíamos restricciones porque era una serie. Ahora abrimos una puerta a la sensualidad. El guionista, director y productor tenía muchas ganas de contar la parte oculta de la historia de los dos agentes.
La clave de una identidad secreta es ocultarse y actuar sin limitaciones. La intensidad del caso empuja a Crockett y a Tubbs a límites donde la verdadera y la falsa identidad se confunden, donde el policía y lo que finge ser son una misma persona.
Según Michael Mann, rodó "Corrupción en Miami" porque el proyecto le atraía y era el momento oportuno. "Sobre todo me interesan los agentes de incógnito y por qué trabajan en esas condiciones. Cuando leí el guión de Anthony Yerkovich para el capítulo piloto de la serie, mi primera reacción fue convertirlo en un largometraje. Pero ya se habían comprometido con NBC para que fuera una serie". Varias décadas después, con un sinfín de seguidores, el director supo que había llegado el momento de explorar a fondo los personajes y realizar una película que "libere el lado adulto, peligroso y atractivo de trabajar de incógnito... sobre todo cuando Crockett y Tubbs se infiltran en lugares donde sus placas no valen nada".
Agregó que "en una película podemos explorar ciertas vertientes prohibidas en televisión. Siempre nos imponíamos restricciones porque era una serie. Ahora abrimos una puerta a la sensualidad. El guionista, director y productor tenía muchas ganas de contar la parte oculta de la historia de los dos agentes.







